Una sociedad más injusta

Los fundamentalistas existen en todas partes, por supuesto en España también.

Están financiados y organizados para imponer a toda costa su visión religiosa.

En la católica también existen, y por tanto las formas de violencia que utilizaron en la inquisición han cambiado y ahora utilizan otras pero que te pueden hacer la vida imposible igualmente. Es más una violencia de tipo económica y psicológica.

Ahora se utilizan más los juzgados que la quema, es más moderno.

Las ciudades de la justicia eran para hacer justos, ¿pero dónde están?

Estas instituciones ahora gozan de una infraestructura monumental y financiación estatal pero están muy pero muy lejos de conseguir su objetivo, ya que hoy no vemos personas justas por prácticamente ninguna parte.

Es más bien una sociedad plagada de injusticias.

Ahí cada uno hace su parte y esto será debido más bien a que la sociedad ha entrado en una gran degradación y el individuo en sí ha perdido los valores.

Por supuesto el valor de ser una persona justa hoy no existe. Entonces, ¿para qué sirven estos monumentos de “ciudades de la justicia”?

No se entiende bien por qué están ahí si sus objetivos no se cumplen, no solo eso, sino que cada día se crea una sociedad más injusta, más desigual, más tirana y más cruel.

¿No serán más bien aparatos económicos camuflados bajo el nombre que ya hemos nombrado?

¿Los que imparten justicia se pueden poner en el lugar del otro?

¿Esas personas -porque son personas igual que uno- tienen coraje para arriesgarse en un momento dado o están ahí por prestigio o dinero?

Estas instituciones padecen hoy el mismo mal que podría padecer el cuadro social que hemos dibujado.

Es la persona en sí la que tiene que comenzar desde sí misma, siendo justo ella en primer lugar consigo misma y con los que la rodean. Desde ahí crearemos una sociedad de justos y podremos salir de este mundo lleno de barro.

Jesús Antonio Fernández Olmedo

Pontevedra, España


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