Venezuela, rumbo a un duro choque institucional
Maduro apela a un gabinete de línea dura y a militares
CARACAS (AFP/AP) – La escalada del conflicto entre el gobierno chavista de Nicolás Maduro y un fortalecido parlamento opositor adentra a Venezuela en una crisis institucional, que complica aún más la solución de la grave crisis económica y profundiza la polarización del país. En medio de la tensión, las Fuerzas Armadas dieron un rotundo apoyo al presidente. Ante el presidente, el gabinete ministerial , el general en jefe de la institución castrense y ministro de Defensa, Vladimir Padrino, reiteró a Maduro la “absoluta lealtad” e “irrestricto apoyo” de los militares venezolanos. Diputados chavistas pidieron al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) declarar “nulas” las decisiones de la Asamblea Nacional, por considerar que cometió “desacato” al juramentar a tres legisladores opositores, cuya proclamación había suspendido el órgano judicial al admitir una impugnación del oficialismo. En abierto desafío al TSJ, al que la oposición acusa de servir al chavismo, la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) reivindicó con esa juramentación la mayoría calificada de dos tercios (112 de las 167 bancas) que ganó en los comicios del 6 de diciembre, enterrando casi 17 años de dominio chavista en el Congreso. “Estamos en un proceso de transición muy especial. Hay una confrontación porque no había separación de poderes”, precisó Mercedes Pulido, académica venezolana. El martes, en la instalación del Legislativo, Ramos Allup planteó la hoja de ruta de la MUD: presentar en un plazo máximo de seis meses una vía legal para cambiar el gobierno, aprobar pronto reformas económicas y una amnistía para presos políticos. “El conflicto es inevitable. Dicen que nos dan seis meses de vida. Para un golpe de Estado se necesitan cojones. Vamos a ver si los tienen”, afirmó el número dos del chavismo y exjefe parlamentario, Diosdado Cabello, quien también retó a la MUD a aprobar la amnistía: “¿Quién les va a soltar a los presos?”, cuestionó. Para encarar la nueva realidad política del país con lo que llama “un parlamento burgués” y una creciente crisis económica, Maduro reorganizó el miércoles su gobierno con un gabinete de línea dura de izquierda en materia económica. Designó en Hacienda al joven socialista Luis Salas, de 39 años, con escasa experiencia de gobierno, pero que promueve las teorías de control de precios y cambios que rigen la política económica desde hace 17 años.
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