Veterinarios alertan sobre triquinosis en los jabalíes
Previo al inicio de la temporada de caza mayor, que fue ayer, ya se sabía que del 2 al 3% de los jabalíes estaban infectados. Es muy importante evitar el contagio a los seres humanos.
Se estima que por cada jabalí o cerdo infectado se pueden contagiar unas 150 personas. La temporada de caza finalizará el 7 de mayo.
NEUQUÉN (AN).- Las autoridades del Colegio Médico Veterinario del Neuquén emitieron una alerta por triquinosis en jabalíes, ante el inicio, ayer, de la temporada de caza mayor en la provincia. La medida fue adoptada luego de una serie de encuentros con autoridades de Parques Nacionales, Senasa y Salud y se dio en coincidencia con la apertura de la temporada en la que está permitido cazar jabalíes y ciervos colorados en el Parque Nacional Lanín. “Sin haber empezado la temporada de caza ya teníamos un nivel del 2 al 3% de casos positivos de triquinosis en los jabalíes analizados en la zona de Aluminé, Ruca Choroi, Junín de los Andes, La Rinconada, Las Coloradas, San Martín de los Andes y Villa La Angostura”, aseguró el presidente del Colegio Veterinario, Héctor Bergagna. La triquinosis es una enfermedad que no produce síntomas en los animales que pueden estar enfermos, como cerdos, jabalíes, pumas, peludos y zorros, pero cuyas carnes al ser ingeridas por el hombre permiten el paso de las larvas de triquina a los tejidos musculares humanos. Estas larvas se desarrollan en el hombre, se diseminan por el torrente sanguíneo, y su incremento es el que puede ocasionar serias complicaciones cardíacas y respiratorias al producir la inflamación de esos órganos. Bergagna indicó que “lo primero que deben hacer todas las personas es verificar que la carne de jabalí que van a consumir haya sido analizada por un veterinario, y si cazan ellos deben llevarla a analizar”. El referente de los veterinarios agregó que “le pedimos a los cazadores que no dejen restos de jabalí en el campo porque los animales carroñeros al comerlo también se infectan”. Y enfatizó que “contrariamente a las creencias populares las larvas de esta enfermedad no mueren por el frío, la sal ni el calor, así que no es cierto que los chacinados o ahumados sean siempre seguros”. El profesional recordó que el último brote de triquinosis en personas se dio en 2004 precisamente en la zona de Junín de los Andes en donde fueron 140 las personas que se contagiaron.