Viajeros manzaneros
Travesías por el “País de las Manzanas”.
el cacique
relatos locales
Valentín Sayhueque, el “gobernador de las manzanas”.
HÉCTOR PÉREZ MORANDO(*)
Se expresa en escritos históricos que el manzano en la Norpatagonia y, más precisamente en Neuquén, tuvo su nacimiento jesuítico de la mano de Nicolás Mascardi que en visita desde Chile lo plantó en la zona del Nahuel Huapi por 1670, aproximadamente. Existen otras versiones sobre la extraordinaria reproducción de la pomácea en esa región. Dos relevantes visitantes dejaron llamativos escritos sobre manzanas que pudieron apreciar durante viajes al “País de las manzanas” denominación de la época que llegó hasta el presente y también “Gobernador de las manzanas” referido a los toldos del cacique Valentín Sayhueque. En el primer caso, del viajero y explorador inglés George Chaworth Musters en su largo periplo desde Punta Arenas, Chile, hasta Carmen de Patagones, viaje que hizo acompañado por varios caciques y sus tolderos. Narra Musters que una de las paradas “se hizo en un lugar llamado “Telck” que algunos autores sitúan cerca de Ñorquinco. Poco después recibía al “chasque enviado a Las Manzanas”. Esperaban aguardiente, pero los mensajeros “no traían consigo nada más que unas cuantas manzanas… algunas de las cuales resultaron muy jugosas y refrescantes”. También llegó mensaje que serían bien recibidos por Cheoeque (Sayhueque) y que “toda su gente estaba entonces (marzo 1870) en las montañas, ocupada en recoger la cosecha de manzanas”. Llegaron al paraje que escribe Geylum, posiblemente cerca de la actual Pilcaniyeu, a donde arribó “una partida de manzaneros y araucanos con sidra fabricada por ellos”. Compartían con los caciques Foyel y Casimiro. Antes de bajar al río Limay “se alzaba en majestuoso aislamiento un solo manzano despojado de sus frutos desde hacia mucho”. Paso o vado cerca de tres islas siendo recibidos por gente de Inacayal y como Musters fuera de los primeros en llegar “recibí unas manzanas y otros alimentos”. Antes de llegar al campamente de Cheoeque “vimos a los araucanos o manzaneros formados en línea”. Hubo apretones de mano con el cacique, “hombre de aspecto inteligente, como de treinta y cinco años de edad, bien vestido con poncho de tela azul, sombrero y botas de cuero”. “Llegaron indios manzaneros y picunches a negociar con piñones y manzanas… Las manzanas eran también deliciosamente frescas y jugosas. y consideré que una veintena de ellas valía bien un par de botas”. Musters y acompañantes pernoctaron en los toldos y observó y anotó: “a lo lejos, hacia el noroeste, como a cuatro millas de distancia, podían verse los manzanares. Estos árboles habían sido despojados ya de sus frutos y había que seguir mucho más al norte para encontrar manzanas”. También se enteró que guardaban “además, la cosecha natural de piñones y manzanas, con las cuales fabrican una sidra de fuerza extraordinaria…”. Otro personaje que por allí anduvo, fue Francisco P. Moreno que pretendía pasar a Chile, lo que no fue posible pues el cacique Valentín Sayhueque se lo impidió. En uno de sus libros cuenta que luego de un viaje a la Patagonia, “…De vuelta a Buenos Aires, mi nuevo programa era seguir el ejemplo de Villarino, Cox y Musters y visitar los celebrados manzanares y pinares de la falda de los Andes”. Luego de pasar por el Colorado, llegó a Carmen de Patagones donde preparó el viaje, con intérprete y baqueano y “algunos indios”, un mes después “llegaba a las tolderías de ‘Shaihueque” (sic). “Bien recibido, viví allí aprovechando la noble hospitalidad del dueño del suelo”. Hubo un gran parlamento y “en un momento, hacíamos nuestro frugal almuerzo de frutillas y manzanas verdes”. Durante un baile de tres días celebrando “la primera menstruación de una joven” recorrió durante varios días las rojas praderas de frutillas, los bosques de pehuen, de manzanos…” Moreno termina su relato recordando que “había recorrido el río Negro y el Limay desde su desembocadura en el Atlántico hasta su nacimiento en el Hahuel Huapi. Ese inmenso lago… Rodéanlo por un lado bosques de manzanos que se destacan del fondo del valle…”. Bibliografía y fuentes principales: Musters, G. Ch. At Home with the patagonians, 1871, trad. Vida entre los patagones, 1964. Moreno, FP. Viaje, 1969 y Reminiscencias, recop. Moreno, EV., 1942. Pérez Morando, H. Historias, 1992 y Cuando las manzanas, (RN), 1993. Villarino, B. Diario, 1782/83. Archivo diario “Río Negro”. Biblioteca Patagónica (VECh) y otros. (*) Periodista. Investigador de historia patagónica.
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