Viajes de egresados, de la diversión al descontrol

En las últimas semanas el tema volvió al centro del debate. ¿Quién controla a los contingentes? ¿Quién los protege de los riesgos? Lo que hay que saber antes de contratar una empresa.

Por Redacción

Más de 85.000 estudiantes realizaron su viaje de egresados a San Carlos de Bariloche en lo que va del año. Desde diferentes puntos del país llegaron cientos de contingentes para cumplir su sueño en la ciudad andina. Son siete días de adrenalina, diversión, excesos, riesgos y, en ocasiones, problemas. El viaje de egresados representa una experiencia cumbre en la adolescencia. Un rito que hermana al grupo que compartió varios años en el colegio y que pronto se va a disgregar para inmiscuirse de a poco en el mundo de los adultos.

Lejos de los padres y, en general, de los profesores, los adolescentes se predisponen a vivir una semana inolvidable.

La mayoría de los chicos no descubre el sexo, el alcohol o las drogas en Bariloche o en cualquier otro destino elegido, pero goza de una libertad que no posee en su lugar de origen.

Sin adultos a la vista, tienen un hotel a su disposición, dinero en el bolsillo, una programada gira de actividades que no deja lugar para el descanso y miles de pares que, como ellos, sólo quieren divertirse.

Afuera de un colegio secundario cuesta que un grupo de chicos quiera hablar sobre el tema. Entre ironías y burlas de sus compañeros, Rocío, una joven roquense de 17 años, cuenta que en diciembre realizará su viaje de egresados y que lo único que quiere es pasarla bien. «La diversión va de la mano del alcohol, de la vida nocturna en los boliches, del descontrol, de la libertad de estar lejos de tu familia», asegura, mientras sus compañeros asienten.

Son conocidos los desbordes violentos del turismo estudiantil en Bariloche que surgen de la conjunción de «libertad y descontrol». Entre los desmanes que se repiten todos los años se cuentan los destrozos de mobiliarios en los hoteles, peleas en los boliches, confiscación de bebidas alcohólicas y, en determinados casos, la expulsión de los contingentes más agresivos.

Esa semana no hay tregua. La maratón nocturna por los boliches de la ciudad se completa con litros de alcohol, pocas horas de sueño y excursiones por la tarde.

Cuando llega la noche, la rueda vuelve a girar.

El problema se genera cuando hay que dirimir la cuestión de las responsabilidades. Los colegios, en general, no tienen vinculación con las agencias de turismo que contratan sus alumnos. Aunque los padres financien los viajes, la elección suele quedar en manos de los adolescentes que defienden esa autonomía, aunque pocas veces conozcan algo más que el paquete que les ofrecen.

Muchos directores de colegios secundarios reconocen que la institución no tiene injerencia en la elección de la agencia para el viaje de egresados y que desde hace mucho tiempo los profesores dejaron de participar por la responsabilidad que representaba acompañarlos en esa instancia.

Zulema Caliva, vicedirectora del CEM Nº 1 de Roca, explica que «actualmente las agencias se relacionan con los colegios a través de los promotores, porque son la cara visible y los que se comunican con los estudiantes, no existe otro contacto formal».

En el sitio web turismo.gov.ar están publicados los nombres de todas las empresas habilitadas para realizar viajes en el exterior y dentro del país. De un total de 235 agencias registradas, 156 ofrecen como destino turístico a San Carlos de Bariloche.

Pese a los reiterados intentos por tener la palabra de las agencias de turismo estudiantil de la zona, sólo una de ellas accedió a hablar con «Río Negro». Tras solicitar la reserva de su nombre, la responsable señala que «en el contrato queda establecido que la seguridad de los adolescentes durante el viaje y la estadía, la comparten la empresa seleccionada y los padres. Los coordinadores sólo se limitan a acompañarlos». De todos modos, la legislación a nivel nacional establece que las empresas deben asumir la responsabilidad por la seguridad de los chicos en los viajes de egresados.

De acuerdo a lo que establece un contrato tipo, las únicas obligaciones que deben cumplir los coordinadores son ser mayores de 21 años y tener los estudios secundarios completos. Más informal es el requisito que les agregan las empresas de turismo, que ponderan «las ganas de compartir el viaje y la buena onda que tienen que tener con los chicos. Aunque también deben saber marcar los límites y tener algún conocimiento en materia de turismo».

Con apenas algunos años más que los estudiantes, los coordinadores en general contratados por el ascendente que tuvieron entre sus compañeros en sus viajes de egresados- deben velar por la seguridad de un grupo que, lejos del control familiar, sólo busca diversión.

Horacio, que en diciembre viajará con sus compañeros, sostiene que no hace falta un coordinador mayor de 40, porque si las agencias les ofrecieran esa opción, no la aceptarían. «No queremos viajar ni con profesores, ni con padres, queremos gente joven, del palo», aclara el adolescente de 18 años.

 

ALEJANDRA DIAZ

alejandra@rionegro.com.ar


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