Viedma y Patagones vuelven a estar unidas por las lanchas

Ambos muelles fueron dotados de cartelería para garantizar precauciones en el servicio que se extiende de 7.30 a 19 de lunes a viernes, sábados de 10 a 19, y domingos y feriados de 15 a 19.



El servicio se cumple con un estricto protocolo sanitario. Foto: Marcelo Ochoa.

El servicio se cumple con un estricto protocolo sanitario. Foto: Marcelo Ochoa.

La tradicional ceremonia de bajar y subir por una planchada para acceder a una embarcación, reencontrarse con el “lanchero” de siempre y, en menos de cuatro minutos, estar cerca del trabajo, volvió a seducir a cientos de pasajeros con el retorno del servicio del servicio fluvial entre Viedma y Patagones.

Es que ambos conglomerados de las márgenes norte y sur en el Valle Inferior del río Negro se encuentran en fase 5 de la lucha contra la pandemia del coronavirus y, en consecuencia, la jornada pasada las embarcaciones pueden circular sin inconvenientes.

“Estoy emocionado y contento, trabajando bastante y con mucha gente ante el lamentable accidente en el puente (Villarino con la muerte de un joven ciclista atropellado), cuenta a Río Negro, Ceferino Lucero, uno de los dos timoneles que se mantienen incólumes e insistentes con el histórico trayecto.

Menor cantidad de pasajeros, distanciamiento y uso de tapabocas son obligatorios. Foto: Marcelo Ochoa.

Los “lancheros” han recobrado el ánimo, ahora que pueden retomar las actividades paralizadas desde marzo pasado, y además reencontrarse con sus habituales pasajeros que habían perdido cuando se dispuso el aislamiento preventivo y obligatorio.

Además de tener que administrar el timón, observar que la embarcación no encuentre un banco en el río, deben cumplir a rajatabla una serie de pautas preventivas.

Tenemos restringida la capacidad, y trabajamos un día cada uno con mi colega . La Municipalidad de Viedma nos entregó marcadores para respetar la distancia”.

Ceferino Lucero, timonel del servicio de lanchas entre Viedma y Patagones.

Por caso, desinfectar la embarcación en cada viaje, colocarles pequeños chorros de alcohol a los pasajeros antes de ocupar los lugares, tener trapos de pisos embebidos en lavandina en la cubierta y obligar a los pasajeros a que ingresen con barbijos, y si no cuentan con ellos, ofrecerles tapabocas.

Inicialmente, los viajes diarios entre ambos muelles se realizan con menor cantidad de plazas, que rondan entre los ochos y nueve pasajeros por frecuencia.

Ceferino sabe del valor que significa mantener en el tiempo este servicio, ya que es uno de los pocos junto con las lanchas interisleñas del delta del Parana y el río Luján, cerca de la ciudad bonaerense de Tigre, ya que prestan un importante beneficio social a conglomerados urbanos.

El servicio volvió a funcionar luego de más de cien días. Foto: Marcelo Ochoa.

Su incidencia fue analizada días atrás con el intendente capitalino Pedro Pesatti, ya que existe la posibilidad de ampliar el radio de acción con la instalación de un muelle a la altura del Centro Municipal de Cultura de Viedma, y con otro recorrido que podría complementarse con el catamarán Currú Leuvú II.

En la actualidad, esta embarcación de mayor porte ha debido paralizar sus prestaciones turísticas para evitar inconvenientes sanitarios.

Aun así, la ciudad de Viedma ya se está preparando para el turismo dentro de lo que sería la nueva normalidad.


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