Violentas protestas contra la reforma laboral de Hollande
Tachan de muy “liberales” los cambios.
PARÍS.- Disturbios y enfrentamientos se produjeron ayer en Francia durante las huelgas y manifestaciones convocadas en todo el país contra un proyecto de reforma laboral del gobierno socialista, iniciativa acusada de facilitar la precariedad. Según los sindicatos fueron 1,2 millones de personas que en toda Francia salieron a la calle para protestar. Las estimaciones oficiales señalaban al menos 390.000 manifestantes en el país. Esas cifras superan con holgura las de la marcha anterior, el 9 de marzo, cuando manifestaron 450.000 personas según los organizadores y 200.000 según fuentes oficiales. En total más de un centenar personas fueron detenidas en París, en Nantes, Rennes y Rouen (oeste), así como en Toulouse (sur) y Lyon (centro), en enfrentamientos entre la policía y los manifestantes. El presidente francés François Hollande y su gobierno afrontan este movimiento social un día después de haber sufrido un duro revés político con el abandono de otro proyecto, en este caso de reforma constitucional. El texto de la reforma laboral, considerado demasiado ‘liberal’ por los sindicatos de trabajadores y de estudiantes, ya ha sido enmendado antes de que sea debatido en el parlamento. Aunque algunos sindicatos reformistas han aceptado algunas enmiendas, otros, más radicales, piden la retirada del proyecto completo y convocaron estas huelgas y manifestaciones en todo el país. Los estudiantes de secundaria, muy activos en precedentes jornadas de protesta, están entre los principales detractores ya que temen que el proyecto generalice la precariedad laboral. Varias decenas de escuelas fueron bloqueadas ayer por la mañana por estudiantes, y otras fueron cerradas para evitar “desbordamientos” La reforma prevé mayor flexibilidad en el mercado de trabajo, en un país donde el desempleo es superior al 10% y en el que las pequeñas y medianas empresas dudan en contratar personal debido a lo que consideran rigideces legales. Además apunta a permitir un mayor margen de negociación en el seno de las empresas, en especial sobre la duración del tiempo de trabajo, y clarificar las normas sobre despidos por motivos económicos. Ante las protestas, el gobierno renunció finalmente a las medidas más criticadas, como la instauración de un máximo de indemnización en caso de despido abusivo. (AFP)