“Voces contra la violencia de género”



El aumento de la violencia de género, más comúnmente hacia las mujeres, es un flagelo con cifras trascendentales sobre el número de mujeres que son parte de este espeluznante delito, que aumenta cada vez más, y que por el momento no se puede detener a pesar de la inclusión de leyes que se han llevado para poder de alguna manera u otra terminar con esta problemática. Los maltratos hacia las mujeres no solamente se dan en las calles, sino que también los viven diariamente en el interior de sus casas, dentro de su familia, dentro de su propio hogar. En ese “palacio encantado” en donde muchos creen que están felices, pero no. A veces las apariencias engañan. En muchos de los casos, el silencio que rodea tanto a las víctimas como a las familias de las mismas es clave para no poder erradicar un delito que se agrava cada vez más con el paso del tiempo y que las circunstancias sociales amenazan de manera muy llamativa con empeorarlo aún mas en el futuro de nuestro país. A pesar de que nuestro país ha avanzado en materia legislativa al promulgar en el 2010 la ley 26485 de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres en ámbitos en el cual desarrollan sus relaciones interpersonales, la situación en vez de disminuir no ha hecho más que crecer en sus números. Es terrible. Hoy es lamentable que en nuestros medios podamos leer diferentes titulares con esta problemática que azota a nuestra sociedad, a las mujeres de nuestro país. Pero es la realidad. Nuestra realidad. La realidad de cientos de mujeres. Tanto en los diarios como en la televisión ya es común que nos enteremos casi todos los días de algún hecho de esta característica: “murió mujer tras una brutal paliza de su marido”, “luego de discutir, una mujer murió al ser atropellada por su esposo”, “está grave la mujer que fue quemada con ácido por su novio”… y así hay muchos más. Vivir violencia de género en primera persona debe ser distinto a como te la puedan contar. Eso es obvio. Hay que vivirla en carne propia, aunque deseo que nadie lo viva de esa manera. Nadie. Para la víctima seguramente no es fácil poder esquivar y escapar a semejante maltrato. Escapar a los golpes, a la humillación, al encierro, a la desvalorización y al miedo. Pero no queda duda que la mejor arma para salir de este túnel que pareciera que no tiene escapatoria, que no tiene salida, es la voz. La palabra. El hablar con el otro para conseguir paz. Todos queremos a una mujer libre, sin miedos, sin discriminación, con trabajo digno, que sea respetada y feliz. Por eso, sumémonos a esta causa. Digamos ¡basta de violencia! Si vas a levantar la mano, que sólo sea para ayudar, para abrazar. Ezequiel Jesús Salazar, DNI 35.656.444 Zapala

Ezequiel Jesús Salazar, DNI 35.656.444 Zapala


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