Voto femenino: el primer hito

Por Diana Conti (*)

Redacción

Por Redacción

Hace medio siglo votaban las mujeres, sin embargo esta elemental reivindicación democrática tuvo antecedentes en las sufragistas finiseculares como Cecilia Grierson, Elvira Rawson o Alicia Moreau de Justo. Eva Perón, quien no era ni aventurera ni militante, sino pasión encendida en favor de los más pobres, llevó la bandera al tope. Y en 1951, las argentinas fueron vanguardia en América Latina.

Si bien se mira, el voto femenino llegó tarde a la Argentina, es decir a un país que había sido pionero en el reconocimiento de otros derechos y libertades. Por caso, la reforma universitaria de 1918 hizo del Cono Sur caja de resonancia de una aspiración democrática largamente asentada en el deseo íntimo y en los programas sociales de las fuerzas progresistas del continente. Con esa reforma, el saber dejó de ser un coto cerrado accesible sólo a hijos de las oligarquías que gobernaban.

La aspiración libertaria que la Argentina concretaba en 1918 era hija de un movimiento social constituido tempranamente al calor de la formación social aluvional que hizo de los inmigrantes no sólo el factor dinamizador del comercio y de la industria sino, sobre todo, el introductor de nuevas ideas sociales y políticas.

Esa es la razón que mueve a inquirir en el retardo con que las mujeres argentinas concretaron su aspiración igualitaria en el campo del voto. Y es lo que engrandece aún más las figuras de las predecesoras en esta lucha.

La cultura patriarcal que debieron enfrentar abonó el terreno para que la fuerza y la convicción de Eva Perón impusieran la sanción de la ley del voto femenino. Desde el poder que poseía enfrentó los mismos prejuicios machistas con los que se las tuvieron que ver otras mujeres lúcidas. El voto de la mujer fue más allá de lo que la cultura de la época podía considerar «políticamente correcto». Pero se impuso.

(*) Subsecretaria de Derechos Humanos de la Nación.


Hace medio siglo votaban las mujeres, sin embargo esta elemental reivindicación democrática tuvo antecedentes en las sufragistas finiseculares como Cecilia Grierson, Elvira Rawson o Alicia Moreau de Justo. Eva Perón, quien no era ni aventurera ni militante, sino pasión encendida en favor de los más pobres, llevó la bandera al tope. Y en 1951, las argentinas fueron vanguardia en América Latina.

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