De Tucumán al mar, la sonrisa inolvidable por este viaje que esperó 73 años

A los 7 años Germana Robles conoció Mar del Plata. Al cumplir 80, sus hijos le cumplieron el sueño de volver. Su nieta Viviana recuerda esas dos visitas a la costa que inspiraron un capítulo viral de Viajeros, la tira de Chelo Candia que publica el Voy.





A los siete años Germana Robles hizo su primer viaje al mar desde su Tucumán natal, premiada por su buen rendimiento en la Escuela N° 281. Contó esa historia toda su vida y embelesaba con su narración y su don de gente a la audiencia, que se iba multiplicando con el paso del tiempo: hijos, nietos, bisnietos, los amigos de todos en su casa de campo siempre de puertas abiertas donde siempre vivió en Huasa Pampa, Monteros, a 56 kilómetros de la capital provincial. Allí escuchaban con atención y respeto cómo había sido aquella inolvidable aventura en Mar del Plata. Pasaron 73 años para que cumpliera su sueño de volver al mar, pero no quería cualquier mar, quería regresar a aquella playa y aquellas olas que la enamoraron para siempre. Dos de sus hijos la invitaron cuando tenía 80 años y su felicidad quedó registrada en una foto que atesora la familia.

Esas dos visitas a la costa bonaerense cobraron forma de historieta en el capítulo 308 de Viajeros, la tira creada por Chelo Candia que sale cada domingo en el Voy, suplemento de viajes y turismo de Río Negro. Y la publicación se viralizó, con más de 23 mil me gusta y más de cien comentarios emocionados. El autor había convocado a la audiencia a enviar anécdotas para convertirlas en parte de la saga. Y Viviana Rivadeo Monteros le contó los dos únicos viajes al mar de su abuela Germana. Así nació ese capítulo.

El capítulo 308 de Viajeros.

Ahora, desde Tucumán, ´Viviana comparte sus recuerdos. “Nos solía contar a sus nietos y nietas cuando éramos chicos sus historias de vida. Y una de sus historias fue ese viaje tan significativo para ella a Mar del Plata, que se lo había ganado por ser buena alumna en la primaria. Creo que no había nadie en mi familia que no conociera su historia. Y cuando íbamos con amigos y amigas ella  también se las contaba. Mi abuela tenía como una magia con las personas. Era como muy amorosa, muy cálida. Terminaba embelesándolos a todos con sus historias. Cuando cumple 80 años, dos de sus hijos, el más chico y la más chica, deciden regalarle el viaje a Mar del Plata y pueda volver a ese lugar que había descripto tantas veces durante su vida. La familia completa estaba muy feliz de que ella haya podido cumplir ese sueño. Ella quería volver al mar, pero no cualquier mar, ella quería volver al mar de Mar del Plata», relata.  

“La historieta del Chelo Candia, por más que él dice que hizo una reinterpretación, fue mucho más significativa -continúa-. Porque él culmina la historia con mi abuela haciendo su casita de campo en la playa. Y realmente ese fue el final que ella eligió para su vida. Mi abuela fallece el año pasado. En parte por achaques de su cuerpo, pero más más que nada por el duro golpe de haber perdido a uno de sus hijos a raíz de esta pandemia, justo con el que viajó a Mar del Plata. Es como que ella con eso se vino muy abajo. Su deseo final fue morir en su casa. Así que para mi la historia del Chelo es mucho más fuerte desde ese lugar. Porque su lugar en el mundo era esa casita de campo donde siempre nos albergó a todos sus nietos, hijos, hijas, bisnietos y tataranietos. En su casi 95 años ella pudo ser madre, abuela, bisabuela, tatarabuela». Una gran familia y un amor que se expresa en esta despedida de Viviana:

«Fuiste nuestro punto de encuentro. El lugar donde nuestra infancia supo ser feliz en esos veranos eternos. El campo y vos. Tu figura sentada bajo las cañas y tus mates dulces, tus cuadernos escritos incansablemente, tus historias y tu ternura para recibir a quienes te visitaban. Era sencillo amarte.

Y serás profundamente amada por el resto de nuestras vidas.

Celebro que existieras y te hayas ramificado en tantos hijos, hijas, nietos, nietas, bisnietos, bisnietas, tataranietos y tataranietas. Fuiste nuestro punto de encuentro. Sos nuestro lugar de origen«.


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