El rincón de la Patagonia donde aseguran ver luces extrañas y habita una enorme colonia de lobos marinos
Sobre la costa rionegrina, La Lobería combina fauna marina, piletones naturales, acantilados y miradores con una historia de relatos sobre luces y fenómenos inusuales. El lugar también se convirtió en escenario de encuentros y propuestas vinculadas al turismo ufológico.
La costa de Río Negro tiene lugares donde el paisaje alcanza para justificar el viaje. La Lobería, ubicada sobre el Camino de la Costa, es uno de ellos. El mar, los acantilados, las formaciones naturales y la presencia de una importante colonia de lobos marinos convierten al lugar en una de las propuestas para quienes buscan recorrer la costa cercana a Viedma.
El lugar forma parte del circuito costero que une Viedma con distintos puntos del Golfo San Matías y se encuentra a unos 65 kilómetros de la capital provincial. Unos kilómetros más adelante se encuentra Punta Bermeja, donde funciona la reserva faunística.
Un destino para encontrarse con la fauna marina
Uno de los principales atractivos de este sector es la Reserva Faunística Punta Bermeja, donde se encuentra una de las colonias de lobos marinos de un pelo más importantes de la costa rionegrina.
Desde los miradores y distintos puntos de observación, el paisaje permite acercarse a la fauna sin abandonar el recorrido turístico por la costa. A los lobos marinos se suman las aves que habitan o utilizan este sector y, dependiendo de la época y las condiciones, pueden registrarse otros animales marinos.

El recorrido también permite descubrir los piletones naturales que se forman entre las rocas, los acantilados y las vistas abiertas hacia el Golfo San Matías.
Es un lugar que puede disfrutarse durante el día, pero que adquiere otra dimensión cuando cae el sol.
El Anfiteatro y las historias que miran al cielo
Entre las formaciones que llaman la atención aparece El Anfiteatro, un espacio natural rodeado por paredes de roca que desde hace años también quedó asociado a relatos sobre fenómenos considerados extraños.
Quienes conocen las historias de la zona hablan de luces que aparecen sobre el mar, movimientos inusuales en el cielo y sensaciones particulares vinculadas con determinadas formaciones del lugar.
Algunas de esas historias fueron relacionadas incluso con supuestas características energéticas del sitio. Se habló de concentración de energía, cambios en las condiciones del ambiente y hasta de la presencia de ozono. Son afirmaciones que forman parte del relato y de la tradición oral vinculada al lugar, no hechos científicos comprobados.
Una historia vinculada a la ufología
El interés por estos fenómenos no es reciente. Norman D’Amico, fundador del Café Ufológico Comarca Viedma-Patagones, contó a Diario RÍO NEGRO que La Lobería ocupa un lugar particular dentro de la historia ufológica de la región.
Según explicó, durante la década de 1980 la zona habría recibido la visita de investigadores vinculados a la ufología, entre ellos Fabio Zerpa, Sixto Paz Wells y Pedro Romaniuk.
D’Amico también ubicó otro momento importante a partir de un proyecto impulsado por el licenciado Sergio Pappatico, quien comenzó a trabajar entre 2014 y 2015 sobre una propuesta de «turismo energético» relacionada con fenómenos que, según los relatos de quienes participaban, se observaban en La Lobería.
Con el tiempo, esas experiencias comenzaron a formar parte de actividades y encuentros que buscaron sumar una mirada diferente sobre la costa.
De los relatos a la observación
Según D’Amico, hubo encuentros y propuestas en La Lobería, El Cóndor y otros puntos de la Comarca, además de actividades vinculadas con la observación nocturna y charlas sobre el fenómeno.
El movimiento ufológico también tiene una dimensión vinculada con el registro. El entrevistado contó que existen grupos que realizan salidas nocturnas y utilizan cámaras y otros equipos para documentar lo que ocurre en el cielo. Entre los grupos que mencionó están Dani Romero, FASE y UFO Observadores Patagónicos.
Las observaciones no se concentran en un único punto. Algunos grupos recorren la costa entre El Cóndor y La Lobería, otros se acercan al sector de Cerro La Caballada y también hay personas que realizan registros desde sus propias casas.
Para quienes participan, la franja costera que une El Cóndor, La Lobería y Punta Bermeja aparece como uno de los sectores donde aseguran haber observado luces o movimientos que consideran anómalos.
Se trata, de todos modos, de testimonios y experiencias personales, no de una confirmación científica de un origen extraterrestre.
Una propuesta turística diferente
Más allá de las creencias de cada visitante, estas historias terminaron incorporándose a una propuesta turística que combina el paisaje natural con la curiosidad por lo desconocido.
La idea de estos espacios, explica D’Amico, no es solamente salir a buscar luces en el cielo. También funcionan como lugares de encuentro para personas que tienen experiencias que nunca habían contado públicamente y para otras que, aunque nunca observaron un fenómeno de este tipo, llevan años leyendo, investigando y recopilando información.
«Nadie los va a juzgar«, es uno de los mensajes con los que D’Amico invita a participar de estos encuentros, pensados como espacios de conversación y escucha.
Cómo llegar a La Lobería y qué tener en cuenta
La Lobería también ofrece opciones para quienes quieran quedarse a pasar unos días frente al mar. El destino cuenta con el Camping y Hostel Lobería, además de alternativas de alquiler temporario dentro de la villa.
Durante la temporada de verano, el balneario dispone de restaurante, baños públicos, kiosco, estacionamiento y camping, por lo que es posible organizar una visita de varias horas o una estadía. También funciona un servicio de guardavidas y, en temporada estival, el cablecarril permite el descenso y ascenso hacia la playa.
A unos 3 kilómetros se encuentra la Reserva Faunística Punta Bermeja, con miradores y un sendero interpretativo para observar la colonia de lobos marinos y las aves costeras. La reserva cuenta además con un Centro de Interpretación Faunística y la entrada es gratuita.
Para quienes prefieran alojarse en un centro con mayor oferta de servicios, El Cóndor también aparece como una alternativa cercana, con opciones de alojamiento y gastronomía, mientras que Viedma ofrece una oferta más amplia y puede funcionar como base para recorrer el Camino de la Costa.
En la visita conviene reservar con anticipación el alojamiento durante los períodos de mayor demanda y llevar agua, protección solar y calzado cómodo para recorrer los sectores naturales.
La Lobería, entre naturaleza y misterio
La particularidad de este destino está en la convivencia de dos experiencias muy diferentes.
Durante el día, La Lobería ofrece fauna marina, acantilados, mar y naturaleza, integrada al recorrido turístico de la costa rionegrina. Al caer la noche, el paisaje se transforma y aparecen las historias de quienes aseguran haber visto luces y fenómenos que no pudieron explicar.
Para el turismo, ese contraste puede convertirse en un atractivo más: una costa para observar lobos marinos y paisaje, pero también para conocer historias que llevan décadas mirando hacia el cielo.
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