Vacaciones gasoleras en Brasil: cuánto sale acampar en Florianópolis y cómo llegar en auto

Con hoteles y departamentos cada vez más caros, el camping se consolida como una de las opciones más accesibles para vacacionar en Florianópolis. Carpas, casas rodantes y bungalows permiten reducir costos sin resignar playa, naturaleza y ubicación.

En playas como Canasvieiras, Ingleses y Barra da Lagoa, los campings permiten alojarse a metros de la playa con un presupuesto controlado.

Dormir cerca del mar, caminar descalzo casi todo el día y estirar las noches entre mates y charlas improvisadas con vecinos de parcela. En Florianópolis, el camping volvió a instalarse como una de las formas más elegidas para vacacionar sin resignar paisaje ni experiencia. Frente a los precios más altos de hoteles y departamentos, muchos argentinos están cambiando la manera de viajar y encuentran en las carpas, casas rodantes y bungalows una alternativa posible, más económica y, para muchos, más auténtica.

La escena se repite en playas como Canasvieiras, Ingleses y Barra da Lagoa, donde familias que llegan en auto desde distintos puntos del país arman su base en campings bien ubicados, algunos a metros del mar. No es solo una cuestión de ahorro, aunque el número pesa: también aparece la idea de un ritmo más relajado, de contacto directo con la naturaleza y de una convivencia que difícilmente se da en otros tipos de alojamiento.

La diferencia de costos es clara. Mientras alquilar un departamento en la isla durante enero puede disparar el presupuesto, el camping permite ajustar gastos y decidir cuánto confort sumar. Las opciones dentro de los campings son variadas. Hay parcelas simples para carpas, con o sin techo; espacios para casas rodantes, trailers y motorhomes; y habitaciones con baño privado o compartido. En febrero, una parcela simple para dos personas cuesta alrededor de 32.000 pesos por día, mientras que una parcela techada se consigue por 45.300 pesos.

Quienes viajan con casa rodante o motorhome también encuentran precios competitivos. El valor es de 54.600 pesos por día para dos personas. En cuanto a las habitaciones, una con baño privado para dos personas cuesta 60.000 pesos en febrero. Si se opta por una alternativa más económica, compartiendo baño, una habitación para cuatro personas sale 74.600 pesos en febrero.

El camping combina contacto con la naturaleza, convivencia y libertad, una forma distinta de vivir Florianópolis sin romper el presupuesto.

El ahorro no se limita al alojamiento. Cocinar dentro del camping, llevar parte de los alimentos desde Argentina y sostener una rutina simple, playa, mate, algo casero para comer, permite reducir notablemente el gasto diario.

Claro que no todo es ideal. La infraestructura de algunos campings se ve exigida en plena temporada alta, especialmente cuando coinciden muchas casas rodantes y motorhomes. La limpieza de baños, la disponibilidad de duchas y los servicios comunes se vuelven un factor decisivo a la hora de elegir dónde quedarse. En ese sentido, hay diferencias marcadas entre zonas: campings del sur de la isla, como en Garopaba o Bombinhas, suelen ofrecer mejores instalaciones, aunque muchas veces sin acceso directo al mar.

No es para todos, pero para quienes priorizan el paisaje, la libertad y la posibilidad de ajustar costos sin resignar destino, sigue siendo una de las maneras más efectivas de disfrutar Brasil, con el mar siempre cerca y el gasto bajo control.


Llegar en auto desde la Patagonia a Brasil


Para llegar desde el Alto Valle a Buenos Aires, hay dos opciones: se puede tomar la Ruta 3 que pasa por Bahía Blanca o la Ruta 5 que cruza Santa Rosa en La Pampa. La opción de viajar por Ruta 5 es la más corta en kilómetros, pero el camino puede tener ripio o sectores en mal estado. El camino más recomendado es ir por Bahía Blanca.

Partiendo desde la Ciudad de Buenos Aires hay que recorrer 1,756 kilómetros hasta llegar a Florianópolis. El viaje demora 21 horas y 34 minutos según Google Maps, pero está calculado sin paradas intermedias, que claramente se deben realizar porque se trata de un trayecto largo y cansador.

Con alternativas que incluyen rutas tradicionales como la BR 290 y otras menos transitadas, pero hermosas, el desafío está en encontrar la opción que mejor más te guste. Según el diario El Cronista, la BR 290, conecta el puente internacional entre Paso de los Libres y Uruguayana, y es una de las rutas más populares. Este trayecto ofrece una vía directa hacia el litoral brasileño, aunque presenta ciertos desafíos.

Cocinar y dormir en el mismo espacio reduce gastos y vuelve al camping una de las opciones más elegidas por familias argentinas.

Algunos viajeros dicen que el asfalto está bastante deteriorado, aunque destacan que las condiciones han mejorado en comparación con temporadas anteriores. Otro punto, es que tiene un alto tráfico de camiones.

Sin embargo, si querés llegar rápido esta ruta sigue siendo una buena elección. tiene muchas estaciones de servicio y paradas en el trayecto, y es el camino más directo hacia el sur de Brasil. Las desventajas a considerar son el deterioro del asfalto, el tráfico denso, especialmente de vehículos de carga.

Hay que tomar la Avenida 9 de Julio, la Autopista Illia, la RN9 y la RN 12 en sentido norte hasta llegar a la reconocida Ruta Nacional 14 que recorre la Mesopotamia (primero se pasa por Entre Ríos y luego por Corrientes). Tras cruzar el paso internacional en Paso de los Libres se deben tomar en Brasil las rutas BR-290.

Otra opción es ingresar a través del puente internacional Santo Tomé – São Borja. Tendrás que recorrer unos kilómetros adicionales en territorio argentino por la ruta 14, pero ofrece una experiencia diferente al cruzar zonas serranas en Brasil. El trayecto incluye: BR 285 hasta Vacaria. Conexión con la BR 116. Continuación por la BR 282 hasta llegar a la BR 101 en Palhoça, muy cerca de Florianópolis. Esta opción atraviesa áreas montañosas, lo que puede ser un desafío pero también permite disfrutar de paisajes únicos y menos tráfico pesado.


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