Woody Allen visita la Ciudad Eterna

Esta semana se estrena en el país el filme del cineasta neoyorquino, “A Roma con amor”, que sigue las historias paralelas y sentimentales de varias parejas en la capital italiana.

Redacción

Por Redacción

Woody Allen salió de gira para promocionar su última película “A Roma con amor”, que esta semana se estrena en el país. Pero él es el antihéroe de ese tipo de empresas. Fiel a su estilo, aseguró que detesta todas sus películas, y se comparó con un chef disgustado por la comida que prepara.

“A Roma con amor”, el primer viaje del cineasta de 76 años a la Ciudad Eterna, se estrenó el viernes en los Estados Unidos y llega esta semana al país.

Y Woody Allen fue a Los Ángeles –un viaje poco frecuente para este neoyorquino que nunca ocultó su desprecio por California en general y por la fauna hollywoodense en particular–, para promocionar el filme.

“Cuando haces una película, sos como un chef que trabaja en un plato. Tras haber pasado el día picando, cortando y agregando sabores, ya no te dan ganas de comer. Así me siento con las películas”, dijo a la prensa. Y graficó: “Trabajo en una película durante un año. La escribo, trabajo con los actores, la edito, le pongo música y, después, no tengo ningunas ganas de volver a verla”

“Nunca he estado satisfecho y jamás aprecié ninguna de mis películas. Hice la primera en 1968 “Robó, huyó y lo pescaron” y nunca la volví a ver”, dijo. Por eso “estoy eternamente agradecido al público que aprecia algunas (películas) a pesar de mi propia decepción. Para mí, siempre están lejos de ser la obra maestra que estaba seguro de que iba a realizar”.

–Pero, aunque no ame toda su vasta filmografía, ¿no siente al menos un poco de afecto por “Annie Hall” o “Hannah y sus hermanas”?

–En ‘Annie Hall’, la relación entre Diane Keaton y yo no era lo único que me interesaba. Esa era una mínima fracción de un proyecto más amplio. Y, al final, tuve que reducir la película a esa relación. Y “Hanna y sus hermanas” fue una enorme decepción, porque tenía que hacer concesiones enormes respecto a mi idea original para asegurarme de la supervivencia de la película.

El venerado cineasta también tuvo que hacer concesiones con “A Roma con amor”, en particular sobre su “terrible título”. “Mi título original era ‘Bob Decameron’, pero nadie sabía qué era el Decamerón, ni siquiera en Italia”, explicó. El Decamerón es una serie de cuentos picarescos, llenos de referencias sexuales muy atrevidas, escrito por Giovanni Boccaccio en el siglo XIV.

“Entonces lo cambié por ‘Nero Fiddled’”, contó. Traducible como “Nerón en la lira”, la frase proviene de la expresión “Roma arde mientras Nerón toca la lira”. “Pero la mitad de los países del mundo no entiende lo que eso quiere decir, no conoce la expresión. Entonces opté por un título genérico como ‘A Roma con amor’ para que lo entienda todo el mundo”, dijo, abatido.

El filme sigue las historias paralelas –y a menudo sentimentales– de varias parejas de personajes, italianos y estadounidenses, con un elenco de grandes actores como Penélope Cruz, Jesse Eisenberg, Ellen Page y Roberto Benigni.


Woody Allen salió de gira para promocionar su última película “A Roma con amor”, que esta semana se estrena en el país. Pero él es el antihéroe de ese tipo de empresas. Fiel a su estilo, aseguró que detesta todas sus películas, y se comparó con un chef disgustado por la comida que prepara.

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