El hombre de los 243.000 árboles en la Región Sur
Desde hace 18 años da pelea a la dura geografía de la Línea Sur rionegrina
Gente de acá a la vuelta: Abdel Nasif, técnico agrónomo de Jacobacci
Son pequeñas pinceladas verdes que de a poco van cambiando la fisonomía de la zona. De una extensa Región Sur rionegrina, tan árida y tan heterogénea. Es la lucha constante contra un marcado proceso de desertificación que no da tregua. Y en esa trinchera desde hace casi dos décadas, Abdel Nasif (42 años), le viene dando una gran pelea a la dura geografía. Y lo hace con pasión porque a cada árbol que planta, lo cuida como si fuera un hijo. Es que sabe cuánto cuesta que una planta crezca en esta zona.
Esta historia de querer cambiar los colores y de dar vida nace hace muchos años y se va afianzando con el paso del tiempo. Meses después de recibirse en Viedma de Técnico Agrónomo, este jacobacino comenzó a realizar un silencioso trabajo de forestación en la zona que lleva 18 años y más de 243.000 plantas en distintos lugares de la zona.
“Me recibí en abril de 1999, en la Universidad del Comahue y en julio de ese año ingresé a trabajar al Programa Forestal del Ente de Desarrollo de la Región Sur. Desde entonces vengo haciendo este trabajo que me apasiona”, afirma a “Río Negro”.
P-¿Esta pasión es innata, entonces?
R: Mis abuelos paternos tenían una pequeña quinta donde cosechaban verduras, tenían frutales y rosas, entre otras especies y siempre me gustaba ir a curiosear lo que hacían y como lo hacían. Después en la casa en la que vivíamos con mi mamá había una especie de invernáculo y ahí empecé a experimentar. Ya en el secundario me empezó a gustar cada vez más y ello me orientó a elegir la carrera que estudié.
P-Pero en la carrera también estudiaste producción animal.
R-Sí y me sirve para el trabajo que hago en el campo, pero el estudio de las plantas me apasionó y por eso me dediqué a eso y lo hago con mucho entusiasmo. También tuve la suerte de poder trabajar, cuando ingresé al Programa Forestal, con el ingeniero agrónomo Oscar Lebet que es un apasionado por las plantas y él también me transmitió ese amor, esa energía. Aún hoy lo sigue haciendo cada vez que nos encontramos.
P-En la Región Sur cuesta mucho hacer crecer una planta.
R-Sí y eso hace que el desafío sea más grande. La zona es muy amplia, muy heterogénea, con distintos tipos de suelo, clima, donde escasea el agua y eso te lleva a ir aprendiendo cada día un poco más sobre las plantas. Saber qué variedad se adapta a tal tipo de suelo, a qué sistema de riego, al frío, al viento, si te pasaste con la poda… Eso también es apasionante porque no se deja nunca de aprender.
P-¿Y de la gente que habita la zona se aprende?
R-Sí, mucho. Acá cerca de Jacobacci vive don Genaro Balbontín. Y cuando voy a su campo y salimos a ver las plantas que tiene, porque también le gustan mucho, vas caminado y.. .por ahí te dice “pare, pare, ahí no pise” y cuando mirás al suelo ves una latita de paté que cuando la corrés aparece una plantita. Ves como con los potes de crema que tienen un piquito vertedor hace los aspersores, o ves un cuerito de chivo arriba de unos palitos y cuando lo corrés te das cuenta que lo pone para proteger la manguera o la canilla del sol o de las heladas. Son cosas muy simples, sencillas que ponen de manifiesto que cuando uno quiere algo hace todo lo que sea posible con lo que tiene para poder lograrlo y cuidarlo.
P-En las plantaciones que se realizan desde el programa también se incluye a los chicos de las escuelas. ¿Qué te dejan esas experiencias?
R-Son muy enriquecedoras y a la vez te generan mucho placer. Los chicos te preguntan todo. Son muy demandantes y eso es bueno. Además siempre te piden una plantita para llevarse. Se la das y la aprietan fuerte contra su pecho y se van contentos. Tenés que verles la expresión en sus caras. Después cuando pasás por su casa, generalmente ves que la plantaron y eso es muy reconfortante porque es una señal de que lo que se va busca, que es generar conciencia sobre la importancia que tiene la forestación en nuestra zona, y por suerte los chicos lo van asimilando cada vez más.
P-¿Qué conceptos les transmitís?
R-Uno cuando tiene un puñado de semilla en la mano y la siembra está buscando generar vida. Y después cuando la planta empieza a crecer y a desarrollarse, la tenemos que ir cuidando para que lo haga de la mejor manera. Cuando les explicás eso a los chicos te miran asombrados . Después, cuando van viendo crecer una planta lo van entendiendo mejor y cada vez que los vuelvo a ver me cuentan cómo se va desarrollando esa planta, como la cuidan… Eso te alimenta el alma.
P-¿ A tu hijo le transmitís lo mismo?
R-Con Isma (Ismael, 11 años) me pasó algo muy lindo. Cuando era chico y nos sentábamos a comer alguna fruta, cuando la terminaba yo siempre enterraba el carozo o la semilla en el suelo. Y él me miraba y de pronto empezó a hacer lo mismo. Además hoy dice que va a estudiar algo relacionado con las plantas. Veremos qué pasa cuando vaya a la universidad.
P-Hace 18 años que estás forestando y en ese lapso desde el programa se plantaron más de 234.000 plantas. ¿Qué significa para vos ver crecer una planta, liderar una movida como ésta?
R-Es un logro muy grande. En Sierra Colorada, por ejemplo, el vivero se empezó a construir hace más de quince años, en un terreno que era un jarillal. Y hoy es un lugar adonde la gente va a disfrutar y también a buscar plantas. También es una satisfacción que la gente disfrute de los espacios que se van creando.
P-¿Nunca pensaste en producir plantas para vender?
R-No. Quizá podría estar en el Alto Valle trabajando en la fruticultura, en El Bolsón con la fruta fina o produciendo álamos para madera pero me gusta lo que hago en mi zona. Poder ir pintando con un poco de verde el marrón grisáceo que la caracteriza es un gran desafío y también muy reconfortante cuando comienzan a verse los resultados. Sé que queda mucho por hacer y que es un trabajo a largo plazo, pero con el tiempo vas viendo cómo cambia la geografía. Seguramente cuando pasen los años y miremos hacia atrás veremos que lo que se hace en materia de forestación no es en vano, sobre todo en la Región Sur donde necesitamos tener cada vez más espacios verdes.
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