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60% de silbidos, 40% de ovación

El público y el propio Carlos Berlocq se ilusionaron por las estadísticas previas ante Thomas Berdych, que macaban dos derrotas, pero a la vez tenían un set ganado, dos tie breaks y otro 7-5. No pintaban tan mal los números para Charly y más aún, si la historia era en casa, pero... El checo no le dio chances al argentino, que igual dejó la vida en cada pelota y por eso recibió una ovación inolvidable. “Gracias por el aliento constante durante los tres días. Para mí lo que viví estos días no me lo voy a olvidar en mi vida. Quiero agradecer a todos ustedes que confiaron en nuestro equipo hasta último momento”, declaró Berlocq, y se escuchó en todos los parlantes del Parque Roca. “Es increíble lo que se siente acá adentro de la cancha, la fuerza que nos dan. No paraba de correr para un lado, para el otro... Pero nunca sentía el cansancio por su aliento, la verdad que es increíble”, siguió. Por último, se ilusionó con la ya maldita Davis: “Creo que Argentina en algún momento la va a lograr”. En la conferencia de prensa, agregó elogios a Del Potro. “Hace dos o tres meses que me da consejos. Varias veces me dijo que tengo que estar preparado para jugar la Davis y en todo momento me apoyó. Él es el número uno de este equipo”, afirmó.

BUENOS AIRES (Cristian Helou, enviado especial).- Juan Martín Del Potro jugó poco pero provocó mucho. Amores y odios. Ayer, cuando apareció por el estadio, hubo indiferencia, pero igual se escucharon unos silbidos, que se fueron multiplicando durante el partido de Carlos Berlocq. Después, la gente se enfocó en el duelo de Charly ante Thomas Berdych, pero al final, cuando la serie ya era imposible de levantar, el público se hizo escuchar. Y los silbidos fueron muchos. Delpo caminó hacia los vestuarios con la mirada clavada en el piso y durante varios segundos el sonido fue muy molesto. Después, otro sector del estadio fue por el “empate”, pero no lo logró, porque la ovación fue “a medias”. Sin dudas, ganaron los silbidos. En la sala de prensa, la opinión fue casi unánime: muy pocos criticaron la decisión de bajarse de la serie, pero sí cuestionaron su accionar. La mayoría entiende que Delpo debió presentarse en la conferencia del sábado y decir “no juego, por esto o aquello...”. Ayer, otro de los rumores que se instaló en la carpa de los medios fue que Juan Martín no le habría atendido el teléfono a Martín Jaite, entre el martes y el miércoles, cuando el capitán lo quería sí o sí en las prácticas. Delpo jugó poco, pero abarcó mucho.


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60% de silbidos, 40% de ovación