Juicio a mapuches: crudo relato de la víctima

Pelayes dijo que Relmú le arrojó la piedra en el rostro. En la audiencia de ayer se vieron cara a cara.



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Verónica reveló que, herida y sangrando, los empleados de la petrolera Apache se negaron a ayudarla.

Marcelo Mercado

Zapala

ZAPALA (AZ).- “Hoy alguien tiene que morir”. Verónica Pelayes se plantó frente al jurado y repitió la amenaza que, según dijo, escuchó de Relmú Ñanco –en el expediente identificada como Carol Soae–, instantes previos a sufrir el piedrazo que le destrozó el rostro y cambió su vida para siempre.

El testimonio de la oficial de Justicia fue la nota destacada de ayer en el juicio que se sigue contra Ñanco por el delito de tentativa de homicidio y a Martín Velázquez Maliqueo y Mauricio Raín por daño agravado.

Pelayes hizo un detallado relato de lo que ocurrió el 28 de diciembre de 2012, desde el momento en que se trasladó a Portezuelo con el objetivo de notificar a la comunidad Winkul Nehuén de un mandamiento de la jueza Ivonne San Martín, hasta que regresó a Zapala con doble fractura en su rostro.

“Me notificaron que debía concurrir a Portezuelo y lo hice con mi hijo, que ese día cumplía años. Jamás pensé que me iba encontrar con un escenario tan hostil, nunca tuve problemas en más de 20 años de trabajo en la justicia”, reveló la víctima.

Cuando llegó, acompañada por el abogado de la empresa Apache, dos policías y cuatro empleados de la petrolera que viajaban en otro vehículo, no encontró a nadie. “Esperamos unos minutos y ya estaba por volver a Zapala cuando apareció una camioneta blanca. Se bajaron Soae, Raín, Velázquez Maliqueo y unos cinco chicos, también había otra mujer, Violeta Velázquez; me empezaron a insultar y amenazar de una forma increíble. Alcancé a leer el mandamiento y empezaron a llover piedras de todos lados”, explicó.

En ese contexto Pelayes asegura haber escuchado la frase que le atribuye a su agresora: “Hoy alguien tiene que morir”.

“Alcancé a refugiarme en la camioneta y escuchaba cómo rebotaban las piedras. Quise avanzar lentamente pero no podía porque los menores se pusieron adelante. En eso giro la cabeza y veo cómo se acerca hasta la ventanilla Soae y me arroja una piedra. Sentí un estallido y mucho dolor. Tenía sangre por todos lados y la piedra me quedó en la falda”, contó.

“Ahí sentí la voz de alguien que gritaba: ‘¡Qué cagada te mandaste!’”, añadió.

Como pudo escapó y cuando llegó a la ruta los empleados de Apache se negaron a escoltarla hasta el hospital de Zapala.

Llegó al nosocomio y recibió las primeras atenciones. Tuvo varias intervenciones junto a un tratamiento psicológico y psiquiátrico que todavía se extiende.

“No tengo sensibilidad en la zona, cuando hablo mucho babeo y perdí una pieza dental”, dijo.

Agregó ante el jurado que “mi vida cambió para siempre en todos los aspectos, caí en un pozo depresivo y estuve internada dos veces por consumo de pastillas”, agregó.

El debate continuará hoy con nuevos testigos y está previsto que el próximo martes las partes pronuncien sus respectivos alegatos.


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