300 kilómetros de historias y paisajes

Seguimos rodando por la Ruta 40 hacia el norte para vivir otra inolvidable etapa: dos días en la Cuesta de Miranda, una semana en Chilecito y dos días en Famatina.

LA VIDA DE VIAJE | LA RIOJA

En la Argentina hay cientos de rutas para recorrer pero nosotros pedaleamos por la más linda de todas: la 40, uno de los caminos más increíbles que tiene este territorio. Cruza pueblos, ciudades, ríos, lagos, montañas y atraviesa en suelo riojano una cuesta hermosa: la de Miranda. Este serpenteante camino nace en Puerto Alegre, a unos 37 km de Villa Unión y culmina en Nonogasta, a 15 km de Chilecito.

JIMENA SÁNCHEZ

lavidadeviaje@gmail.com

Lo primero que llama nuestra atención es el color rojizo de sus rocas y suelos dado por el contacto que tiene el hierro de los sedimentos con el oxígeno. Podemos ver todos los detalles de los paredones: sus grietas, capas, tonalidades, formas y extensiones. La Cuesta está construida sobre un antiguo sendero de animales que los arrieros usaban hace varios años para cruzar el Famatina (la sierra más alta de La Rioja) hacia Villa Unión.

Antes de empezar la Cuesta, se atraviesan parajes pequeños de pocos habitantes. Después de una larga tarde de pedaleo paramos a merendar a unos 5 km de Tambillo. Decidimos pasar la noche ahí y al otro día arrancar bien temprano: tenemos dos subidas bastante empinadas que atravesar así que no nos viene mal descansar.

A la mañana siguiente empezamos el día con todo pero el calor, el peso de las bicicletas y la inclinación de la ruta hacen que tengamos que caminar y frenar cada 5 minutos, tomar agua en la sombra y seguir subiendo… caminando. Miramos el mapa y vemos que después de estos 7 km, nos vamos a encontrar con una espectacular bajada que nos llevaría directo a Chilecito.

Llegamos a los 2.020 metros de altura y desde acá lo único que tenemos que tocar es el freno en las curvas. Casi todo el camino está asfaltado salvo 10 km de tierra (uno de los tramos más lindos de la Cuesta). Mientras descendemos vemos en la ladera de una de las montañas un sendero marcado por los nativos del lugar que fue usado por los incas en su paso hacia Mendoza y Chile, lo que se conoce como el “Camino del Inca”.

Llegamos al pie de la Cuesta, cruzamos el río Miranda y ambos coincidimos en qué bueno sería volver a los 2.000 metros de altura para bajarla una y otra vez, como dos nenes que se quieren tirar mil veces por un tobogán.

EL CORAZÓN RIOJANO

Nos llamó la atención su nombre desde que lo vimos en el mapa. No sabíamos con qué nos íbamos a encontrar ni qué secretos escondía. Después de pedalear 112 km desde Villa Unión, aterrizamos en el corazón de La Rioja: Chilecito. El primer día salimos a buscar una vista panorámica del pueblo en el Parque Municipal donde está el mirador Cristo del Portezuelo.

Después caminamos hasta casi la entrada de Chilecito para visitar el Museo de la Minería. Allí se pueden ver las viejas vías del ferrocarril y la base de operaciones de lo que fue el Cable Carril, una majestuosa obra de ingeniería del año 1904 (época del esplendor minero) que consistió en el tendido de un cable aéreo de 35 km, extendiéndose en línea recta desde la primera estación en Chilecito hasta la mina La Mejicana, en el cordón del Famatina (a unos 4603 msnm).

Para completar un poco esta historia, subimos hasta la estación 2 llamada “El Durazno”, que está a sólo 9 km de la ciudad y a la que se accede a través de la Ruta Provincial N°14.

Ascendemos por un camino de tierra con muchas curvas donde se puede ver uno de los secretos mejor guardados del lugar: el río Amarillo. Su nombre no está puesto porque sí, sino que literalmente sus aguas son de ese color porque arrastran los minerales que aún se encuentran en lo alto de la montaña.

CON VOZ PROPIA

Pedaleamos 30 km desde Chilecito a Famatina. Al principio, dudamos de desviarnos de la Ruta 40 para conocer este pueblo, pero un día recibimos un mensaje de “Finca Huayrapuca” (una casona antigua de paredes de adobe, suelos de nuez y plantaciones de nogales que brinda hospedaje a pocas cuadras de la plaza principal) invitándonos a pasar dos noches para que podamos recorrer la finca.

Famatina es un pueblo diferente a los demás. Lejos de ser simplemente un destino turístico muy atractivo para incluir en un viaje por la provincia de La Rioja, es un lugar con voz propia. Al grito de “Famatina no se toca” y el “agua vale más que el oro” defiende lo que es suyo con dos frases que van de la mano desde hace ya varios años.

Nuestro último día en La Rioja vamos hasta el corte ubicado en Alto Carrizal. Este puesto (con barrera y cronograma de guardias incluidos) se originó para impedir el paso de empresas extranjeras que querían hacer una explotación minera a cielo abierto en el cerro Famatina.

Después de estudiar el impacto y las consecuencias que podía llegar a tener la mina, el pueblo entero se reveló y le dijo que no a la megaminería. La Rioja y su gente nos sorprendieron. Nos despedimos de Cuyo y salimos hacia el Norte argentino… Catamarca nos espera.

TE RECOMENDAMOS

• Probar las milanesas de pollo con puré del restaurante “La Plaza” ubicado en 25 de Mayo 58, Chilecito.

• Tomar unos mates en el mirador Cristo del Portezuelo en Chilecito.

• Visitar la mina “La Mejicana” y los lavadores de oro, algo imperdible de Chilecito.

• Descansar unos días en “Finca Huayrapuca” ubicada al pie del cerro Famatina | www.huayrapuca.com

• Para conocer un poco más la historia de Famatina y su lucha con la megaminería, ver el documental “Cielo Abierto” (lo pueden encontrar en YouTube).


Adherido a los criterios de
Journalism Trust Initiative
Nuestras directrices editoriales
<span>Adherido a los criterios de <br><strong>Journalism Trust Initiative</strong></span>

Formá parte de nuestra comunidad de lectores

Más de un siglo comprometidos con nuestra comunidad. Elegí la mejor información, análisis y entretenimiento, desde la Patagonia para todo el país.

Quiero mi suscripción

Comentarios

Este contenido es exclusivo para suscriptores

Ver Planes ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora