33 años después

El Deportivo Roca tomó parte de ese torneo.



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Pity Martínez y Pablo Pérez en acción, durante el último antecedente superclásico. Hoy, River y Boca llegan en mejor condición futbolística e institucional que en 1982.

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Ricardo Gareca marca el quinto gol de Boca en el histórico 5-1 del Xeneize en el Monumental.

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Miguel Ángel Martínez se sacó de encima al arquero, pero un defensor evitará el gol.

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El Tigre, tapa de “El Gráfico” aquella vez.

fútbol de afa

La jornada de los clásicos que tendrá el fútbol argentino este fin de semana no es inédita como se cree. Es que ya hubo una “fecha 24”, y fue doble porque tuvo ida y vuelta. Fueron las fechas 5 y 13 del Torneo Nacional de 1982, del que tomó parte el Deportivo Roca. Aquellas jornadas se dieron así porque se disputaron a modo de “interzonales” y el Depo, que formaba parte de la Zona D y no tenía en esa competencia un clásico rival, tuvo que jugar ese interzonal con San Lorenzo de Mar del Plata. El reglamento no habla de clásicos, pero especifica que habrá “dos jornadas que jugarán entre sí los clubes que integren las parejas”. Esas parejas eran los clásicos. En el transcurso de su desarrollo se desató la Guerra de Malvinas, de hecho la revancha de los interzonales clásicos se jugaron el domingo 25 de abril. Ese día las fuerzas aeronavales inglesas atacaban las islas Georgias y se desconocía el destino del submarino argentino “Santa Fe”. A diferencia de la jornada clásica de este fin de semana, donde los cinco grandes ocupan los seis primeros puestos de la tabla de posiciones, en 1982, Boca y River vivían el comienzo de una etapa de crisis institucional y futbolística que movilizó a la AFA a implementar los promedios para evitar el descenso de ambos. San Lorenzo jugaba en la B y Racing descendería al año siguiente. El único grande competitivo era Independiente, aún así ni siquiera el Rojo supera la primera fase. Por eso, aquellos fueron años de dominio de los equipos (mal) denominados “chicos”. De hecho, el campeón del Nacional 82 fue Ferro, que le ganó la final a Quilmes. Los semifinalistas fueron Talleres de Córdoba y Estudiantes. El Superclásico de aquel torneo fue entre dos equipos en ruinas, futbolística e institucional. Pero el que saca mejor provecho de la ruina del otro fue Boca, consigue la mayor goleada en el Monumental: 5-1, con dos goles de Ruggeri, dos de Gareca y otro de Córdoba. El gol de River, que había empezado ganando, lo convirtió... un tal Tévez, Jorge Alberto. La revancha, en La Bombonera, se jugó el 25 de abril y empataron 0-0. En grupos de ocho equipos, River terminó sexto en el A; mientras que Boca fue cuarto en el C. En aquel interzonal se dieron verdaderos clásicos del fútbol del interior como Gimnasia Mza. vs. Independiente Rivadavia; Central Norte-Gimnasia de Jujuy; Concepción de Tucumán-San Martín de Tucumán; Talleres-Instituto; y Newell’s-Central. El dato curioso es que coincidieron dos equipos de Junín, Sarmiento y Mariano Moreno, que obviamente fueron clásico. ¿Y el Depo? Aquel fue su segundo Nacional y compartió grupo con Racing de Córdoba, Renato Cesarini, Platense, Vélez, Racing Club, San Martín de Tucumán y Guaraní Antonio Franco. El Naranja terminó anteúltimo. En el interzonal se cruzó con San Lorenzo de Mar del Plata. El primer duelo fue en La Feliz con triunfo azulgrana por 2-1. El Depo comenzó ganando con el gol de Correa, pero el local lo dio vuelta con los tantos de Paternó y López. Formó con Chamorro; Bernardís, Solari, Montes y Phagouapé; Dolce, Madama y Correa; Bastía, Graneros y Martín. El entrenador Horacio Santángelo declaraba luego del partido: “Fue el peor partido que le vi jugar al Deportivo Roca (...) Hubo jugadores que parecieron no estar en la cancha”. En el Maiolino, ya sin Santángelo en el banco, todo fue al revés: ganaba San Lorenzo 2-0 y el Naranja reaccionó y lo ganó 3-2 con dos goles de Martínez y otro de Bastía. Los once fueron: Chamorro; Bernardis, Ospital, Borsotto y Poblet; Dolce, Mellado y Bucarey; Bastía, Di Giácomo y Graneros. (J.M.)


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