EE. UU. testea la polémica «guerra de las galaxias»

El Pentágono realizará hoy la prueba de un escudo antimisiles similar al planeado en la época de Reagan. Si es exitosa, se daría vía libre al proyecto de entre 30.000 y 60.000 millones de dólares. Expertos consideran innecesaria la protección, mientras los aliados de la OTAN y otros países como Rusia y China recelan de las verdaderas intenciones de Washington.

Redacción

Por Redacción

Medio mundo está deseando que fracase la prueba que hará hoy Estados Unidos de su «escudo» antimisiles, ya que existen indicios de que su eventual despliegue podría desatar una nueva carrera armamentista.

Todo apunta a que pase lo que pase el presidente Bill Clinton no cancelará el proyecto para un sistema de Defensa Antimisiles Nacional (NMD), pero un nuevo fracaso en el ensayo que se efectuará a las 21.00 horas de hoy al menos abriría una pequeña posibilidad de echarse atrás.

Una ley aprobada por el Congreso exige el despliegue del sistema, salvo que resulte ser «técnicamente no factible».

No faltan presiones diplomáticas para la cancelación de la NMD, que algunos ridiculizan con el apodo «Guerra de las Galaxias, capítulo dos», en alusión al abandonado proyecto de Ronald Reagan.

Rusia ha advertido que el despliegue del sistema, en violación del tratado ABM firmado en 1972 por Richard Nixon y Leonid Brezhnev, llevaría a «la anarquía nuclear», mientras que China ha dejado claro que ampliaría su arsenal nuclear, que ahora se limita a apenas una veintena de misiles.

Los presidentes Jiang Zemin y Vladimir Putin, en su primera reunión desde la elección de éste en marzo pasado, elaboraron ayer miércoles una declaración conjunta en la que instaron a EEUU a respetar el tratado ABM, que calificaron de «intocable».

Ante la prensa, en Dushambé (Tayikistán) Putin advirtió, por enésima vez, que «si EEUU intenta desplegar el NMD, el equilibrio mundial se verá minado».

El ministro ruso de Defensa, Igor Serguéyev, acusó el pasado día 23 a EEUU de buscar «el dominio estratégico» y de albergar «la ilusión de que el NMD le permitiría «destruir los activos estratégicos nucleares de Rusia mediante un «primer golpe» anticipado». En una entrevista con una revista militar rusa, Serguéyev incluso sostuvo que el NMD «se dirigirá en primer lugar contra el potencial disuasorio de Rusia y China, los expertos de mi ministerio no tienen dudas algunas al respecto».

Entre los aliados europeos de EEUU, es notorio, si bien más discretamente expresado, el malestar que produce el proyecto norteamericano,sobre todo en París y Berlín.

El ministerio francés de Asuntos Exteriores ha reconocido públicamente «compartir las dudas de Rusia» sobre la NMD, que está diseñada para proteger exclusivamente al territorio de EEUU. El secretario general de la OTAN, George Robertson, se vio obligado a viajar la semana pasada a Washington para conseguir de Clinton su compromiso a «tomar en cuenta el punto vista europea» a la hora de autorizar o no la construcción de la NMD.

El NMD no llega a convencer ni en Londres, capital europea que habitual queda más cercana a las políticas estadounidenses en cuestiones de defensa.

Denuncian un «arreglo»

La prueba que el Pentágono hará hoy del proyecto de «defensa nacional contra misiles» está arreglada para que dé resultados positivos y todo el sistema es innecesario, caro e ineficaz, señalaron científicos y expertos.

El sistema consiste en radares y satélites de espionaje equipados para la detección de misiles enemigos y en interceptores diseñados para destruir armamento durante su trayectoria balística.

Los militares dispararán un misil con una cabeza sin explosivos desde California, y poco después lanzarán otro proyectil desde las Islas Marshall, en el Pacífico. Si el experimento -que costará 100 millones de dólares -es exitoso, el proyectil interceptor destruirá el misil a 230 kilómetros de altura sobre el Pacífico. Ted Postol, del Instituto Tecnológico de Massachusetts y experto en balística, sostiene que «las pruebas del NMD se han arreglado y se han falsificado deliberadamente para encubrir el hecho de que los interceptores no pueden distinguir entre las cabezas explosivas y los señuelos».

En la prueba , los operadores que dispararán el misil Minuteman II desde la isla Kwajalein, que portará el interceptor, tendrán la información sobre la hora de disparo del supuesto «misil enemigo» en California, y la trayectoria del mismo.

Esto es muy diferente de un posible conflicto en el cual un enemigo real podría lanzar numerosos misiles y señuelos, y el mismo jefe de pruebas de armas del Pentágono, Philip Coyle, admitió que las ventajas que tendrán los participantes en la prueba de hoy «coloca límites significativos» al valor del resultado. (EFE)

Un sistema caro e ineficiente, aseguran los expertos

Muchas críticas contra el plan estadounidense apuntan al alto costo del programa , calculado entre 30.000 y 60.000 millones de dólares, que incluye la instalación de un radar en la isla Shemya, de las Aleutianas, capaz de distinguir los proyectiles señuelo de los portadores de auténticas ojivas nucleares.

El Pentágono afirma que el NMD brindará protección en un ataque que incluya decenas de misiles enemigos, pero las 19 pruebas programadas -una ya tuvo éxito en octubre y otra falló en enero- se han diseñado para la destrucción de una sola cabeza de misil.

Las dos pruebas anteriores se hicieron desde los mismos sitios, Vandenberg y Kuwajelein, y un grupo independiente, encabezado por el general retirado Larry Welch, que revisó los resultados opinó que eso significó «una geometría sin variaciones».

«Así surgen dudas sobre la capacidad del programa de pruebas para verificar el desempeño verdadero del sistema» en circunstancias diferentes, agregó

El ex subdirector de la Agencia de Control de Armas y Desarme Jack Mendelsohn criticó todo el concepto de un «escudo contra misiles balísticos» en una época en la que EE.UU. no tiene adversarios estratégicos y posee una abrumadora superioridad en armamentos.

Rusia posee aún 6.000 cabezas nucleares y Estados Unidos 7.200, y según el tratado START II que firmaron en 1993, deberán reducirlas a 3.000 ó 3.500 cada uno para el año 2007.

China posee entre 12 y 20 misiles balísticos de largo alcance capaces de llegar a EE.UU, y ahora el Pentágono argumentó la supuesta amenaza de Corea del Norte, Irak o Irán. Mendelsohn dijo que ninguno de estos tres posee actualmente misiles intercontinentales y que el desarrollo, pruebas y disparos de uno solo no pasaría desapercibido para los sistemas de espionaje, y atraería una represalia devastadora.(EFE)


Medio mundo está deseando que fracase la prueba que hará hoy Estados Unidos de su "escudo" antimisiles, ya que existen indicios de que su eventual despliegue podría desatar una nueva carrera armamentista.

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