Le faltó pintura, pero tuvo ‘Chapa’ y sigue de copas
Zapata le dio la victoria a River, que pasó a octavos. Aunque no jugó bien, fue superior y el hincha sueña.
Después de sufrir durante casi toda la noche por su impericia ofensiva, River consiguió una dramática clasificación para los octavos de final de la Copa Libertadores, al derrotar por 1-0 a Libertad de Paraguay. El Millonario encontró la diferencia a apenas ocho minutos del final con un gol de Víctor Zapata. Lo paradójico fue que Zapata conectó su volea a la red justo cuando Paulista y El Nacional acababan de empatar sin goles, resultado que le bastaba a River para avanzar de ronda con apenas igualar con los paraguayos. En el momento del gol de Zapata, Daniel Passarella y sus ayudantes no supieron si festejar o lamentarse, ya que en caso de empatar a River le hubiera tocado enfrentar a Vélez, con lo que evitaba el siempre fastidioso trámite de viajar a otro país, y cuando disputa simultáneamente el torneo local de AFA. Así, el rival se definía anoche y las opciones eran el Corinthians, Inter de Porto Alegre o Chivas de Guadalajara. River atacó durante casi todo el partido, pero careció de variantes en ataque y chocó permanentemente contra la aguerrida defensa paraguaya, en la que resaltó Pedro Sarabia, que aguantó el cero en su arco hasta los 37 de la etapa final. Libertad salió a jugar con la tranquilidad de saberse clasificado pero dispuesto a no regalar nada. El local, en cambio, jugó todo el primer tiempo acelerado, desesperado por convertir cuanto antes, para calmar sus ansiedades y la de su gente. Empujado por el corazón de Oscar Ahumada, el dueño de casa manejó la pelota casi siempre y ejerció un claro dominio territorial. Los visitantes se pararon con un cauteloso y combativo 4-4-1-1 y complicaron a un River que buscó y buscó, pero casi nunca encontró claridad. Así y todo, la insistencia ofensiva del equipo argentino puso en algunos aprietos al fondo visitante. Ernesto Faría cabeceó apenas afuera tras un tiro libre de Daniel Montenegro, el más claro e incisivo de los delanteros millonarios. Y a los 23, en la más clara de toda la parte inicial, un Jairo Patiño nuevamente errático se iluminó por única vez y sacó una linea que exigió una esforzada intervención de Aldo Bobadilla. Libertad apenas inquietó con un remate lejano de Pablo Garnier, que bajó sorpresivamente y pasó cerquita del travesaño. En el segundo tiempo el desarrolló fue parecido ya que River atacó siempre, pero sus hombres no lograban desequilibrar en las cercanías del área rival. River apenas llegó con una tijera de Patiño que se fue alta, con un derechazo de Montenegro que pasó al lado del palo derecho de Bobadilla y con un tiro cruzado de Zapata, que se le escurrió de las manos a Bobadilla y casi se le mete. El desahogo llegó al final, cuando Farías bajó de cabeza un centro y Zapata le dio con el resto de fuerza que le quedaba para establecer el definitivo 1-0. River logró lo que quería y, al margen de las especulaciones, ya está en octavos de final. De ahora en más será cuestión que sus jugadores se mentalicen y, sea cual sea el rival que les toque, logren encontrar el fútbol que les permita seguir avanzando en el certamen más deseado por el hincha millonario.
“No importan los rivales”
“A partir de ahora no importan los rivales, porque para ser campeón hay que ganarle a todos”. Víctor Zapata, autor del gol de la victoria ante Libertad, tiró una frase clásica, pero cargada de realidad. Fue el salvador de River y por eso todos salieron a buscarlo una vez que finalizó el encuentro. El volante izquierdo comentó que “se jugó como debíamos, presionando en todos los sectores y atacando permanentemente, aunque nos costó mucho convertir ante un rival complicado, que se plantó muy bien”. Antes de ir a los vestuarios y en medio de muchos aplausos, el “Chapa” dijo que terminó “con un golpe en el gemelo de la pierna izquierda pero no fue nada importante”. “No me quiero perder partidos -agregó- y más ahora que entramos en una etapa de definición en el Clausura y seguimos en la Libertadores”.
En el horizonte aparece Argentinos
“Se acabó la rotación” fue el anuncio de la semana, pero Daniel Passarella siempre se guarda alguna sorpresa. Con el objetivo de seguir en la Copa cumplido, ahora empiezan los interrogantes de cara al torneo doméstico, donde River tiene posibilidades concretas y encima su rival por la corona es Boca. Aunque el DT haya anunciado el freno de mano, es poco probable que el Millonario enfrente a Argentinos con los mismos hombres que anoche. Marcelo Gallardo jugó poco y es una fija, Gonzalo Higuaín se transformó en titular casi indiscutido en el certamen local y podría ser el acompañante del “Tecla” Farías. Sin dudas, el hecho de que su “primo” juegue ante Vélez, ilusiona a todo el mundo River, que se frota las manos y tiene derecho a soñar con el doblete. Mucho se habló en los últimos meses de optar por una competencia, pero la realidad es que el equipo de Núñez es el mejor parado de los cinco argentinos que jugaron participaron en la Libertadores. Precisamente, con la clasificación de anoche, se alcanzó un interesante 4/5, con Rosario Central como único eliminado.
• No firman el empate: Los jugadores de Argentinos no le tienen temor a este River de Daniel Passarella, y por eso 72 horas antes del domingo, tanto Marcelo Pontiroli como Ariel Seltzer dejaron en claro que pondrán firmes los pies cuando se presenten en el Monumental. “No firmo el empate, tal vez en otro momento sí, pero ahora no podemos y tenemos que salir a ganar”, aseguró el arquero, en referencia al objetivo del “Bicho” de escapar de la Promoción. Y su compañero agregó: “No le tenemos miedo a River. La idea es ir a tratar de ganar”, sentenció.
Después de sufrir durante casi toda la noche por su impericia ofensiva, River consiguió una dramática clasificación para los octavos de final de la Copa Libertadores, al derrotar por 1-0 a Libertad de Paraguay. El Millonario encontró la diferencia a apenas ocho minutos del final con un gol de Víctor Zapata. Lo paradójico fue que Zapata conectó su volea a la red justo cuando Paulista y El Nacional acababan de empatar sin goles, resultado que le bastaba a River para avanzar de ronda con apenas igualar con los paraguayos. En el momento del gol de Zapata, Daniel Passarella y sus ayudantes no supieron si festejar o lamentarse, ya que en caso de empatar a River le hubiera tocado enfrentar a Vélez, con lo que evitaba el siempre fastidioso trámite de viajar a otro país, y cuando disputa simultáneamente el torneo local de AFA. Así, el rival se definía anoche y las opciones eran el Corinthians, Inter de Porto Alegre o Chivas de Guadalajara. River atacó durante casi todo el partido, pero careció de variantes en ataque y chocó permanentemente contra la aguerrida defensa paraguaya, en la que resaltó Pedro Sarabia, que aguantó el cero en su arco hasta los 37 de la etapa final. Libertad salió a jugar con la tranquilidad de saberse clasificado pero dispuesto a no regalar nada. El local, en cambio, jugó todo el primer tiempo acelerado, desesperado por convertir cuanto antes, para calmar sus ansiedades y la de su gente. Empujado por el corazón de Oscar Ahumada, el dueño de casa manejó la pelota casi siempre y ejerció un claro dominio territorial. Los visitantes se pararon con un cauteloso y combativo 4-4-1-1 y complicaron a un River que buscó y buscó, pero casi nunca encontró claridad. Así y todo, la insistencia ofensiva del equipo argentino puso en algunos aprietos al fondo visitante. Ernesto Faría cabeceó apenas afuera tras un tiro libre de Daniel Montenegro, el más claro e incisivo de los delanteros millonarios. Y a los 23, en la más clara de toda la parte inicial, un Jairo Patiño nuevamente errático se iluminó por única vez y sacó una linea que exigió una esforzada intervención de Aldo Bobadilla. Libertad apenas inquietó con un remate lejano de Pablo Garnier, que bajó sorpresivamente y pasó cerquita del travesaño. En el segundo tiempo el desarrolló fue parecido ya que River atacó siempre, pero sus hombres no lograban desequilibrar en las cercanías del área rival. River apenas llegó con una tijera de Patiño que se fue alta, con un derechazo de Montenegro que pasó al lado del palo derecho de Bobadilla y con un tiro cruzado de Zapata, que se le escurrió de las manos a Bobadilla y casi se le mete. El desahogo llegó al final, cuando Farías bajó de cabeza un centro y Zapata le dio con el resto de fuerza que le quedaba para establecer el definitivo 1-0. River logró lo que quería y, al margen de las especulaciones, ya está en octavos de final. De ahora en más será cuestión que sus jugadores se mentalicen y, sea cual sea el rival que les toque, logren encontrar el fútbol que les permita seguir avanzando en el certamen más deseado por el hincha millonario.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora