Un concierto para acercar la música a todo el mundo

En total actuaron veintiún músicos y dos directores de orquesta. Abordaron obras cultas de compositores latinoamericanos. La obra más fuerte del programa fue la del francés Saint-Saëns.

Redacción

Por Redacción

Sin dudas que la obra más esperada del concierto que la Orquesta de Cámara de la provincia de Río Negro ofreció este fin de semana en dos días: viernes y sábado, en el Auditórium Ciudad de las Artes fue «El Carnaval de los animales» de Camile Saint-Saëns.

Y lo fue sin dudas, porque en ella la variedad es tan grande que permite jugar con los instrumentos que integran la agrupación, destacándose entre todos los dos pianos, que constantemente juegan un duelo librado a capa y espada. Cecilia Granero y Luis Zanón, enfrentados en los teclados de los dos pianos de gran cola y cola, supieron aprovechar la ocasión que les brindó la obra para lucirse como pocas veces pueden hacerlo: brillo, picardía, intención, las premisas que propone el autor, estuvieron presentes todo el tiempo.

La obra de Saint -Saëns no tiene ni pizca de la solemnidad que uno espera de una obra del siglo XIX, pero eso tiene una razón muy concreta: fue escrita para la celebración de la fiesta de Carnaval en la corte, con lo cual se justifica que sea festiva, alegre y llena de guiños. También por esa razón encajó muy bien con el resto del programa, que incluía todas obras latinoamericanas del siglo XX.

La obra, que el autor nunca permitió en vida que se la presentara en concierto de sala, tiene una excepción: el pasaje dedicado al cisne, que se utiliza para ballet y que es muy conocida. En cambio los demás movimientos que suman 14 en total y que representan a distintos animales (de allí su nombre), juega con sonidos que imitan a esos animales. Así por ejemplo «El elefante» está interpretado por piano y contrabajo con su ronca voz, el cisne por piano y cello con su voz casi humana, «Acuario» por piano y clarinete, «Canguros» por piano y xilófono, «Gallos y gallinas» por violines y piano. Contiene además dos ironías: una hacia el mismo autor, a quien en Viena, por su forma «antigua» de componer apodaban «el fósil» y así llama a uno de los movimientos. La otra ironía está dedicada a los «pianistas», donde se reconocen las mortales escalas de Hanon, donde los pianistas estudian diariamente para calentar las manos.

El total de esta obra da lugar al lucimiento de la mayoría de los instrumentos que la integran: cuerdas completas, flauta, clarinete, xilofón y dos pianos.

Calesitas y mariachis

La primera parte del programa no fue menos variada y comprensible auditivamente para el gran público. Rozando lo popular, la obra del argentino Juan Carlos Zorzi fallecido el año pasado, «Música para calesita» es descriptiva y actual, porque su intención es fácilmente comprensible: sus cinco movimientos describen momentos de los paseos que el autor emprendía diariamente con su nieto, a la calesita del parque. En ella intervienen flautín, flauta, clarinete, oboe, fagot, corno, trompeta, violoncello y percusión. Es alegre y brillante y por momentos se tiñe de nostalgia.

«Ocho por radio», del mexicano Silvestre Revueltas, fue compuesta precisamente para una radio estadounidense. Sus constantes contrapuntos recuerdan la fiesta del ritmo de los mariachis y tiene un tono folklórico que la hace de fácil lectura auditiva.

El Concierto para guitarra y pequeña orquesta de Heitor Villa Lobos en cambio, no hizo muy reconocible el típico ritmo brasilero. Su composición, si bien está escrita en tono brillante, disimula su origen folklórico, salvo en los pasajes de solo de guitarra, donde el solista Miguel Angel Portal supo lucir sus conocimientos de guitarrista consumado, aunque lamentablemente, al trabajar con micrófono incorporado, el sonido tuvo cierto acoples molestos en algunos pasajes.

Tanto la obra de Saint-Saëns como toda la primera parte, fue dirigida el sábado por Santiago Aldana, sin la anunciada intervención de Norberto Ugarte, que dirigió el viernes.

Todo hecho en casa

En la segunda parte del concierto, se pudo apreciar las condiciones del futuro director de orquesta Fabrizio Danei, que empuñó la batuta para conducir a la orquesta en la obra especialmente compuesta por el profesor y director de la escuela de Música Gustavo Davico. La obra «Las hijas de Santa Rosa» fue creada y grabada para la obra homónima del autor roquense Dinko Varga, que se estrenó el mes pasado con la Comedia de la Fundación.

Integrada por cuatro movimientos: una habanera, una marcha, un vals y una canción marinera, la obra refleja la irónica idea que mantiene la obra, donde la falsa moral de un pueblo dominado por el catolicismo feroz de una dama de la Iglesia, pretende transformar la historia que complica la vida apacible con la llegada de un contingente de prostitutas.

La obra fue dirigida con solvencia por Danei, quien de este modo está completando el período de práctica que debe tener para recibirse con el título de director de orquesta.

Clara Vouillat


Sin dudas que la obra más esperada del concierto que la Orquesta de Cámara de la provincia de Río Negro ofreció este fin de semana en dos días: viernes y sábado, en el Auditórium Ciudad de las Artes fue "El Carnaval de los animales" de Camile Saint-Saëns.

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