Se llamó Lucrecia y fue la más mala de Neuquén: la tormenta que arrasó

Una tormenta de gran magnitud se desató el 7 de abril de 2014, fue la más fuerte de los últimos 40 años. Cayó casi el doble de agua que la media anual. El 80% de la capital quedó inundada.

Por Rosana Rins

No fue hace tanto pero aquel 7 de abril de 2014 quedó inscripto como un día histórico para la capital de Neuquén. Los pronósticos meteorológicos venían lanzando alerta por lo que se avecinaba, pero nadie llegó a imaginarse lo que realmente sucedería.

Ese día se registró la tormenta “Lucrecia” que dejó la mayor caída de agua de los últimos 40 años. Comenzó el 7 de abril de ese año y al día siguiente se llegó a una acumulación de agua de 2 500 milímetros, superando casi el doble de la media anual de Neuquén.

“Esto obligó a suspender las clases, cerraron numerosos comercios y se interrumpió el servicio de transporte público de pasajeros, ya que varias calles estaban bajo un metro de agua. Unas 1 300 personas fueron evacuadas en Neuquén capital y muchas más en otras localidades de la provincia. Además, comenzaron a reportarse viviendas dañadas y desprendimientos de tierra en la zona de las bardas”, recordaron los integrantes del museo Paraje Confluencia de la ciudad de Neuquén.

Inmediatamente, el Ejecutivo municipal, en ese entonces a cargo del exintendente Horacio Quiroga, junto al exgobernador Jorge Sapag conformaron un Comité de Emergencia para asistir a las víctimas de la inundación y coordinar obras para recuperar las calles y los servicios caídos.

Las evacuaciones duraron varios días y “se tuvo que lamentar la trágica muerte de una mujer a causa de complicaciones respiratorias que no pudo ser asistida por el personal de Salud, debido a la tormenta que anego todos los caminos”, sumaron.

“Se estima que el 80% de la capital quedó bajo agua, con barrios aislados y pérdidas millonarias, no solo debido a los daños generados en calles y viviendas, sino porque además paralizó gran parte de la actividad comercial, con negocios que perdieron su mercadería al terminar inundados y otros que no pudieron abrir sus puertas por el estado de las calles”, concluye el informe.


No fue hace tanto pero aquel 7 de abril de 2014 quedó inscripto como un día histórico para la capital de Neuquén. Los pronósticos meteorológicos venían lanzando alerta por lo que se avecinaba, pero nadie llegó a imaginarse lo que realmente sucedería.

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora

Comentarios

Estimados/as lectores de Río Negro estamos trabajando en un módulo de comentarios propio. En breve estará habilitada la opción de comentar en notas nuevamente. Mientras tanto, te dejamos espacio para que puedas hacernos llegar tu comentario.


Gracias y disculpas por las molestias.



Comentar