Etapa ordenancista

Para frustrar la reelección de Kirchner, se juntó el PJ disidente y acordaron enfrentarlo unidos.

Redacción

Por Redacción

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El triunfo de Ricardo Alfonsín en la interna radical del pasado domingo en la provincia de Buenos Aires no sólo sacudió la modorra en la UCR –en la que el vicepresidente Julio Cobos parecía correr solo el maratón 2011– sino que obligó a posar para la foto a los peronistas disidentes, cuyo objetivo es dar por concluido el ciclo kirchnerista cuando se disponga a cumplir 8 años y medio. El revulsivo alfonsinista, con sus más y sus menos, sacudió todo el tablero político. Sacó del letargo a algunos y generó expectativas en otros, sin olvidar –como bien apuntó Jaime Durán Barba, uno de los principales asesores del hoy procesado jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri– que el matrimonio presidencial “juega fuerte, ejerce con ganas un liderazgo” y cuenta con “aparato, intendentes, gobernadores, poder del Estado y recursos económicos”. La resolución del pleito radical en la provincia de Buenos Aires empezó a ordenar a las fuerzas de la oposición, en un proceso incipiente que se desarrollará a lo largo del año, al cabo del cual se decantarán las aguas: quedarán los que sepan administrar mejor los entuertos domésticos e impongan las nominaciones más atractivas. A grandes rasgos se visualizan tres espacios: • El oficialismo K: su conductor, Néstor Kirchner, es el titular del Partido Justicialista y como tal trata de dar garantía a sus rivales para que disputen por dentro y no fragmenten por fuera en los comicios obligatorios abiertos y simultáneos previstos para agosto del año próximo. Repuesto del conflicto con el campo en el 2008 y de la derrota legislativa del 28 de junio de 2009, no tiene dudas: “Voy yo para ganar e iniciar la tercera etapa hasta el 2015”. Algunos de sus colaboradores indicaron a este diario que pensó en un plan “B” (Daniel Scioli), pero que “igual que un jabalí luego de ser perseguido y acorralado, como no se le dio el tiro de gracia, salió disparado hacia delante decidido a ser candidato”. • El radicalismo de las dos cabezas: si hasta aquí la centenaria agrupación fantaseaba con hacer perdurar los destellos cautivantes del voto “no positivo” de Julio Cobos, ahora surgió otro Alfonsín, descendiente del extinto ex presidente, que legitimó su ascenso al vapulear a Leopoldo Moreau y Federico Storani, otros hijos putativos de don Raúl, que lo menospreciaron y optaron por la estrella hasta entonces ascendente del vicepresidente. La líder del ARI, Elisa Carrió, y el jefe del Partido Socialista, Hermes Binner, se entusiasmaron con hacer revivir el Acuerdo Cívico y Social, mientras Cobos tomó conciencia de que deberá remontar la cuesta. La contradicción de desempeñar un rol institucional y pretender la primera magistratura lo tiene atrapado. “Lo que quiere es un imposible”, le dijo a este diario uno de los principales estrategas de Alfonsín. • Los peronistas federales o disidentes: embarullados, hicieron fructificar los contactos de los últimos meses. Acordaron unirse y antes de fin de año iluminar a uno de ellos para echar “al loco” de Kirchner. El manifiesto fue claro, pero Eduardo Duhalde “no se bajó”. Tampoco Mario Das Neves, Felipe Solá, Francisco De Narváez y Alberto Rodríguez Saá. De Carlos Reutemann, nunca se sabe. Y, para colmo, se sumergieron en un debate sobre qué cabida se le podría dar a Macri. “Es de derecha, no es peronista”, lo descalificó Solá. Este sector deberá decidir si no saca los pies del plato del PJ o si va por afuera. Como sea, tiene que encontrar algún dirigente descollante que subordine a los restantes. Los kirchneristas sienten que el rumbo que han trazado está muy firme y que entre sus rivales conviven la Biblia con el calefón. Cobos no desdeña el acercamiento con justicialistas como De Narváez. Uno de sus bastoneros, Oscar Aguad, se encontró de casualidad con Duhalde y prácticamente le rogó que “no afloje” en su cometido de desbancar a Kirchner. Los alfonsinistas de “Ricardito” (lo siguen llamando así a sabiendas de que el diminutivo lo rebaja políticamente) tildan de oportunista a Cobos: “Hay que mirar lo que hace y no escuchar lo que dice”. Los no kirchneristas del peronismo prestaron atención al consejo del ex titular del Banco Central, Mario Blejer, y por eso tratarán de elaborar un programa económico alternativo. Duhalde, quien puso el acento en la producción, anticipó que si es necesario concentrará su trabajo en la provincia de Buenos Aires para combatir “la prepotencia K” y desistirá de ir por la Rosada. En cualquier caso, y dado el tiempo que resta hasta octubre del 2011, es muy precipitado sacar hoy conclusiones definitivas. Todavía subsisten las situaciones confusas y las imágenes de los dirigentes están expuestas a constantes oscilaciones hacia arriba y abajo. Al margen de la suerte del equipo de Diego Maradona en el Mundial de Sudáfrica, habrá que seguir con atención la coyuntura financiera y social y el humor de la ciudadanía, que registró un vuelco favorable durante los festejos del Bicentenario.

ARNALDO PAGANETTI arnaldopaganetti@rionegro.com.ar


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