Joan Baez, la madonna descalza
Cantante ícono de los 60 y militante pacifista, revisa su pasado hoy, que cumple 70 años.
Ya ha pasado medio siglo desde que Joan Baez llamó a alzarse por primera vez contra la injusticia social con su canción “We Shall Overcome”. Fueron muchas las décadas durante las que la activista lideró con su música el movimiento pacifista, denunció las dictaduras de Chile y Argentina, la opresión en Camboya y la guerra de Vietnam, luchó por la emancipación femenina y en defensa del medio ambiente. Hoy, el ícono de los 60 cumplirá 70 años. Actualmente son pocas las veces en las que se ve a Baez en manifestaciones, pero sus canciones (“The Night They Drove Old Dixie Down”, “Forever Young” y “Oh Happy Day”) siguen sonando en todo el mundo. Después de atreverse en 1959 a presentar “Virgin Mary Had One Son” en un festival de Newport, en el estado norteamericano de Rhode Island, la muchacha de voz transparente y particularísimo vibrato lanzó más de 40 álbumes en Estados Unidos. Su presentación en Newport no sólo le valió el sobrenombre de “madonna descalza”. También le trajo su primer gran contrato. Siendo hija de un físico mexicano, en los años 60 se convirtió en “la musa del flower-power”. Fue una de las estrellas de Woodstock y ayudó a Bob Dylan en su camino hacia la popularidad. Baez cantaba para los olvidados del mundo, contra la guerra y por el amor. En la Marcha por los Derechos Civiles de 1963 en Washington, caminó junto a Martin Luther King. En 1979 fundó una organización en defensa de los derechos humanos. Durante la primera Intifada hizo aparición en Cisjordania y en la Franja de Gaza, y en 1989 respaldó la Revolución de Terciopelo de Praga. Su activismo trajo aparejada una fuerte presión por parte de las autoridades. Hubo períodos en los que el gobierno de Estados Unidos declaró que la cantante era un riesgo para la seguridad. Pasó 45 días en prisión y sus álbumes fueron desterrados de todas las tiendas. Pero Baez no se dejó intimidar, aunque eran pocos los que sabían que la luchadora, durante muchos años, tuvo graves problemas psíquicos que la llevaron a hacer en los años 70 terapias varias. Sus álbumes de los 80 ya no tenían la fuerza y la expresividad de años anteriores, y finalmente Baez buscó refugio en la naturaleza. Pero ahora asegura estar atravesando un buen momento. “He dejado atrás las malas costumbres y por fin estoy haciendo música”, declaró. Para la nueva Joan Baez, “la música es más importante que el mensaje”. Sólo quiere “cantar canciones bellas”, dice convencida. Su voz de soprano se ha vuelto más grave y tras las lecciones de canto su técnica también es más segura. Los largos cabellos oscuros fueron reemplazados por un moderno peinado corto y blanco. Tras haber pasado por la música folklórica, las baladas, el blues, la música country y el pop, la estadounidense decidió a avanzada edad incursionar en el rock. Lanzó su último álbum, “The Day After Tomorrow”, en 2008. El año anterior había sido premiada con un Grammy por su carrera. En los comentarios retrospectivos, Baez asegura que la década del 60 no fue tan grandiosa como dicen muchos de sus coetáneos. “Yo en ese momento era un freak, Bob Dylan era un freak. Todo el resto nadaba con la corriente”, dijo la cantante queriendo decir que “mucho de lo que hicimos parece bueno en la glorificación que se hace después”. Al igual que durante sus años más valientes, Baez sigue hablando sin pelos en la lengua. Acusó a sus compatriotas de haber “perdido completamente el cerebro” al referirse a la elección de George W. Bush. También dijo que el gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, no era más que un “monigote”. Hacia fines de 2008, Baez rompió la promesa de no tomar cartas políticas y dijo que no lo podía evitar: aseguró ante medios locales que Barack Obama era su candidato favorito para la Casa Blanca. (DPA)
Baez sigue hablando sin pelos en la lengua. Criticó la elección de Bush. Y ahora alabó la de Obama.
Ya ha pasado medio siglo desde que Joan Baez llamó a alzarse por primera vez contra la injusticia social con su canción “We Shall Overcome”. Fueron muchas las décadas durante las que la activista lideró con su música el movimiento pacifista, denunció las dictaduras de Chile y Argentina, la opresión en Camboya y la guerra de Vietnam, luchó por la emancipación femenina y en defensa del medio ambiente. Hoy, el ícono de los 60 cumplirá 70 años. Actualmente son pocas las veces en las que se ve a Baez en manifestaciones, pero sus canciones (“The Night They Drove Old Dixie Down”, “Forever Young” y “Oh Happy Day”) siguen sonando en todo el mundo. Después de atreverse en 1959 a presentar “Virgin Mary Had One Son” en un festival de Newport, en el estado norteamericano de Rhode Island, la muchacha de voz transparente y particularísimo vibrato lanzó más de 40 álbumes en Estados Unidos. Su presentación en Newport no sólo le valió el sobrenombre de “madonna descalza”. También le trajo su primer gran contrato. Siendo hija de un físico mexicano, en los años 60 se convirtió en “la musa del flower-power”. Fue una de las estrellas de Woodstock y ayudó a Bob Dylan en su camino hacia la popularidad. Baez cantaba para los olvidados del mundo, contra la guerra y por el amor. En la Marcha por los Derechos Civiles de 1963 en Washington, caminó junto a Martin Luther King. En 1979 fundó una organización en defensa de los derechos humanos. Durante la primera Intifada hizo aparición en Cisjordania y en la Franja de Gaza, y en 1989 respaldó la Revolución de Terciopelo de Praga. Su activismo trajo aparejada una fuerte presión por parte de las autoridades. Hubo períodos en los que el gobierno de Estados Unidos declaró que la cantante era un riesgo para la seguridad. Pasó 45 días en prisión y sus álbumes fueron desterrados de todas las tiendas. Pero Baez no se dejó intimidar, aunque eran pocos los que sabían que la luchadora, durante muchos años, tuvo graves problemas psíquicos que la llevaron a hacer en los años 70 terapias varias. Sus álbumes de los 80 ya no tenían la fuerza y la expresividad de años anteriores, y finalmente Baez buscó refugio en la naturaleza. Pero ahora asegura estar atravesando un buen momento. “He dejado atrás las malas costumbres y por fin estoy haciendo música”, declaró. Para la nueva Joan Baez, “la música es más importante que el mensaje”. Sólo quiere “cantar canciones bellas”, dice convencida. Su voz de soprano se ha vuelto más grave y tras las lecciones de canto su técnica también es más segura. Los largos cabellos oscuros fueron reemplazados por un moderno peinado corto y blanco. Tras haber pasado por la música folklórica, las baladas, el blues, la música country y el pop, la estadounidense decidió a avanzada edad incursionar en el rock. Lanzó su último álbum, “The Day After Tomorrow”, en 2008. El año anterior había sido premiada con un Grammy por su carrera. En los comentarios retrospectivos, Baez asegura que la década del 60 no fue tan grandiosa como dicen muchos de sus coetáneos. “Yo en ese momento era un freak, Bob Dylan era un freak. Todo el resto nadaba con la corriente”, dijo la cantante queriendo decir que “mucho de lo que hicimos parece bueno en la glorificación que se hace después”. Al igual que durante sus años más valientes, Baez sigue hablando sin pelos en la lengua. Acusó a sus compatriotas de haber “perdido completamente el cerebro” al referirse a la elección de George W. Bush. También dijo que el gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, no era más que un “monigote”. Hacia fines de 2008, Baez rompió la promesa de no tomar cartas políticas y dijo que no lo podía evitar: aseguró ante medios locales que Barack Obama era su candidato favorito para la Casa Blanca. (DPA)
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