Petróleo: las llamas azules marcaron el inicio de esta historia en Plaza Huincul
Casi tres años de extenuante labor tuvo que superar el equipo asignado a ese punto inhóspito del territorio neuquino, para que desde 1918 se convirtiera en la “Comarca petrolera”. Los recuerdos quedaron en las páginas de RÍO NEGRO, en los dichos de uno de los protagonistas: Juan Soufal.
Ingeniero de máquinas, austríaco, Juan Soufal tenía 77 años cuando el cronista de RÍO NEGRO lo visitó en su vivienda de calle Tucumán, en Cutral Co, para recordar juntos aquellos años de expectativa en la incipiente Plaza Huincul. 47 años habían pasado para entonces (1965) desde esa jornada en la que por fin lograron el objetivo tan anhelado: extraer petróleo desde las profundidades de la tierra neuquina.
El relato de este patagónico por adopción trae sensación de presencia, un viaje en el tiempo que permite a quien lo lee ubicarse en su contexto de época, para contrastar con la actualidad, cuando todo era muy distinto.
«El petróleo no tenía mucho valor en aquella época, en que los automóviles eran todavía una promesa de progreso que habría de cumplirse años después»,
dijo Soufal, dando lugar a la paradoja.
Sin embargo, sabía que por algo había sido convocado por la Dirección General de Minas y en esa misión se movió, obediente, nada menos que con su esposa y sus cuatro hijos, hasta un lugar que los recibió con clima riguroso y falta de comodidades, en noviembre de 1915.
“El geólogo Keidel”, según contó Soufal, “ordenó realizar perforaciones en las proximidades de la Estación Plaza Huincul de la ex Ferrocarril del Sud, señalando que el lugar donde actualmente se encuentra el Campamento 1 era el más indicado”. Pero la tarea fue ardua y muchas veces frustrante. El Archivo Histórico huinculense recuerda los apellidos de quienes lograron superar esos meses de trabajo sin resultados: Hermitte, Langer, Keidel, Meineke, Soufal, Salto, Miralles, Pollo, Mayer, Dompe, Pérez, Antón, Vigna, Potenzone, Gruber, Sánchez, Martinelli, Bouza, Artiga y Arroyo. Todos bajo la dirección del ingeniero Enrique Cánepa, quien apelando a su juventud “trabajaba hombro a hombro con nosotros», dijo este pintoresco entrevistado.

Empecinados en su cometido, los participantes del desafío comenzaron a extender sus jornadas de labor hasta la noche, lo que los obligó a alumbrarse con faroles a kerosene. La explosión de uno de ellos fue lo que les permitió notar que de ese pozo que habían abierto a fuerza de percusión e inyección espesa, con una torre de madera de 12 metros, el gas ya subía a la superficie.
“Salió barro con petróleo y el 29 de ese mes se produjo el afloramiento. Días antes había explotado nuestro farol y sobre los bordes del pozo quedaron encendidas pequeñas llamas azules que indicaban los escapes de gas. El manto petrolífero se encontró entre los 603 y los 606 metros», afirmó Soufal desde una anécdota intacta en su memoria. Se desempeñaron con una máquina “Fouk”, para 500 metros, bautizada “Patria”.
A falta de otra tecnología disponible, la noticia fue transmitida telegráficamente a la Dirección General de Minas, como se estilaba en esos años, aunque para esos trabajadores protagonistas “no hubo más festejo que el del descanso”, reconoció el austríaco.

Poco después se construyó una rudimentaria destilería, que les permitió abastecerse de la nafta y kerosene para sus necesidades. Y para reforzar el plantel de operarios, las autoridades de la Dirección General de Minas solicitaron al gobernador Eduardo Elordi el envío de reclusos de la Cárcel de Neuquén, sumando así a “20 de los penados de mejor conducta”.
Según el repaso, en 1922 YPF inició su labor en Plaza Huincul, firma en la que Soufal se jubiló después de 34 años de servicio. De hecho, el día de la charla con este medio, allá por octubre de 1965, recibió al periodista y a su fotógrafo con la chaqueta de trabajo que ostentaba el círculo azul y celeste de la empresa, aún estatal. Más tarde se alzarían también las torres de las empresas extranjeras Standard Oil y Astra, abriendo una nueva etapa para toda esa región de la provincia.
Ingeniero de máquinas, austríaco, Juan Soufal tenía 77 años cuando el cronista de RÍO NEGRO lo visitó en su vivienda de calle Tucumán, en Cutral Co, para recordar juntos aquellos años de expectativa en la incipiente Plaza Huincul. 47 años habían pasado para entonces (1965) desde esa jornada en la que por fin lograron el objetivo tan anhelado: extraer petróleo desde las profundidades de la tierra neuquina.
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