Mariana Enríquez y Lucrecia Martel: dos libros indispensables de este 2025
Entre todo lo que se publicó este año, estos dos libros de no ficción, "Archipiélago", de Enríquez, y "Un destino común", de la cineasta, funcionan no sólo como gemas, sino también como grandes guías para leer más, escuchar más, ser curiosos.
1.- “Un destino común”, de Lucrecia Martel: pensar el mundo para volver a escucharlo
Más allá de su autora, “Un destino común” no es un libro sobre cine. En la presentación, firmada por la talentosa Lucrecia Martel, directora de “La ciénaga” y “La niña santa”, enre otras, ella misma escribe: “En este libro no van a encontrar mucho sobre cine, sino sobre lo que nos hace querer algo en la vida”. Avisa, y cumple.

El libro reúne diez conferencias, clases magistrales y conversaciones públicas dictadas entre 2009 y 2025 en Argentina, España y Uruguay, transcriptas por primera vez. En su gran mayoría, las clases pueden verse en plataformas, pero verlas por escrito generan otro efecto. El resultado es un muestrario de sus obsesiones, claro, como tiempo y sonido, o la lucha contra la preponderancia de la imagen. Pero también, y sobre todo, reflexiones más filosóficas, como el angustiante avance de la IA y el retroceso del contacto con un otro, la necesidad de reactivar la conversación con los que piensan distinto y de recuperar el espacio público, aunque sea para caminarlo.
Organizado en tres secciones, funciona como un mapa de las preocupaciones de Martel. Cada intervención – y uno puede imaginarla en el escenario, tan llana y carismática- es una lección, no de cine, sino de la necesidad de encontrarse , de apostar por un futuro. Todas son una manera de sacudirse la desazón del presente y de impulsar a las nuevas generaciones a inventar futuro.
“Si hubiera que escribir un folleto para que lean en otra galaxia sobre cuáles son los atractivos de la Tierra, yo pondría dos cosas: caminar y conversar. No creo que haya nada más interesante para hacer. Caminar lo que se pueda, sin miedo, sin temer que algo malo va a pasar. Y conversar con personas diferentes, que hablan y piensa distinto”, dice Martel.
¿No es un buen plan?
Una autobiografía hecha de lecturas
En “Archipiélago” (Ampersand, colección Lector&s, 2025), Mariana Enríquez traza una autobiografía fragmentaria a través de veintinueve “islas” de lectura. No es un canon personal ni un recorrido ordenado de la gran escritora y periodista argentina, autora de “Nuestra parte de la noche”, entre otras. Es más bien una constelación afectiva: libros que la formaron, la inquietaron, la acompañaron o la marcaron para siempre. Desde la discreta biblioteca de su casa a los libros que fueron apareciendo por curiosidad, y por esas redes que la vida se encarga de establecer.

Cada fragmento funciona como una escena íntima -una habitación, una biblioteca, un cementerio, una mesa familiar- donde la lectura aparece como un acto de descubrimiento y, a veces, de peligro. Por ejemplo esta, en la que narra cómo Stephen King cambió todo para ella. No tanto por eso del «maestro del terror», como por lo que la literatura le produjo en el cuerpo.
«Leí con enorme ansiedad: a pesar de que antes había leído con entusiasmo, comprendí la frasedevorar un libro o leer de una sentada (…) La voracidad, en ese momento, era nueva y no se parecía a nada. Entumecía el cuerpo y uno no se daba cuenta: tenía que pararme porque me hormigueaba la pierna sobre la que estaba sentada, y luego el dolor era horrible, y sin embargo no soltaba el libro. (…) Una película me podía hacer llorar, lo mismo que una canción. Podía darme ganas de bailar, y hacerme reír. Con la lectura, mi relación era hipnótica, pero más distante en cuanto a la respuesta física. Todo cambió con Cementerio de animales», escribe.
Es imposible, aunque uno no sienta la misma devoción por King, no contagiarse de esa suerte de entusiasmo por la lectura. «Archipiélago» no es -o no es sólo- una apabullante muestra de la curiosa voracidad de Mariana Enríquez; es, sobre todo, una suerte de virus contagioso por la pasión lectora.
Aparecen Sylvia Plath, Truman Capote, Borges, Emily Brontë, Michael Ende, Ian McEwan, Cortázar, Bradbury, y muchísimos más, pero también revistas, discos, películas y obsesiones que moldearon su sensibilidad. El terror -su territorio literario por excelencia- no domina el libro, pero lo recorre como una corriente subterránea. Enríquez lee el mundo desde esa matriz y como una navegante sabia, deja un mapa trazado para seguirla. Mejor dicho: deja una brújula y una intensidad que alienta -no importa qué clase de lector sea uno-, a iniciar o seguir el viaje de la lectura.
1.- “Un destino común”, de Lucrecia Martel: pensar el mundo para volver a escucharlo
Más allá de su autora, “Un destino común” no es un libro sobre cine. En la presentación, firmada por la talentosa Lucrecia Martel, directora de “La ciénaga” y “La niña santa”, enre otras, ella misma escribe: “En este libro no van a encontrar mucho sobre cine, sino sobre lo que nos hace querer algo en la vida”. Avisa, y cumple.
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