«Cambio de régimen climático»: el fenómeno que está secando los campos de Neuquén y Río Negro

Investigadores del INTA Bariloche y Conicet informaron sobre un marcado cambio de tendencia en el clima de la región, con precipitaciones hasta 25% inferiores que el promedio histórico. La ganadería en secano, entre las actividades más afectadas.

La merma de las precipitaciones y el incremento de las temperaturas en el norte de la Patagonia, puntualmente en Neuquén y Río Negro, fueron motivo de estudio para un grupo de investigadores del INTA Bariloche y Conicet, quienes publicaron un estudio informando que la región está pasando por un “cambio de régimen climático”.

Ese documento fue utilizado por los gobiernos de ambas provincias como insumo para analizar y finalmente declarar el estado de emergencia agropecuaria por sequía en sus territorios, ante el impacto de la falta de humedad, tanto a nivel ambiental como productivo.

Caudales de enero, pero en marzo


Dos de los cuatro autores del informe, elaborado a mediados del año pasado, hablaron con Diario RÍO NEGRO e indicaron que los ríos y lagos de la región, lejos de recuperar sus volúmenes, presentan en enero los niveles que deberían tener a fines de febrero y principios de marzo, cuando los caudales y las cotas suelen marcar sus mínimos anuales.

Manuela Fernández y Martín Calianno, ambos doctores en ciencias ambientales, explicaron que la región está pasando por un periodo «muy seco», derivado de lo que llamaron un «cambio de régimen climático».

De acuerdo a los investigadores, que trabajan en la sede del INTA en la ciudad cordillerana, el punto de quiebre se dio alrededor de 2007, con un paulatino pero marcado descenso de las precipitaciones.

Los ríos, con poca agua en la región. Foto: archivo Cecilia Maletti.

Desde entonces, los acumulados anuales empezaron a ubicarse entre un 15% y un 25% abajo respecto al anterior periodo histórico, entre la década de los 90 y mediados de los 2000.

«Esto se puede ver, por ejemplo, con el cerro Catedral, que el último año tuvo muy poca nieve. Y los ríos y los lagos son dependientes de esa nieve para su alimentación. «Aun en verano se veían cubres blancas y ahora no está pasando», indicó Calianno.

El panorama, señalaron, se anticipaba complejo desde la salida del invierno. «Sabíamos que íbamos a tener problemas y desde el invierno hasta ahora casi no tuvimos lluvias«, agregó el investigador.

El impacto en la producción


La información recolectada por los especialistas fue utilizada más tarde por la secretaría de Producción e Industria de Neuquén, que había solicitado la redacción del informe a la estación experimental para obtener datos actualizados y eventualmente declarar el estado de emergencia.

La declaración se realizó a nivel provincial en septiembre y sobre el final de año fue reconocida por Nación, que esta semana hizo lo propio con Río Negro.

«Con los insumos que brinda el INTA, se puede evaluar la pertinencia de la declaración de emergencia a nivel local y, con esa información, gestionar posteriormente su reconocimiento con el gobierno nacional, bajo el encuadre de la ley 26.509», señaló Fernández.

Al repasar el estudio, la especialista dijo que se tuvieron en cuenta variables hídricas, con mediciones de los ríos Limay y Neuquén, y el impacto sobre el estado de los pastizales naturales, base de la dieta forrajera de buena parte de los establecimientos que realizan ganadería en secano.

Sostuvo que, con las actuales condiciones de humedad, resultará difícil que alcance el alimento sin estrategias de eficiencia y conservación. “Según el informe elaborado que integra datos de SENASA,  el stock bovino de Neuquén se ha incrementado levemente entre los periodos 2023-2024. En este sentido, es difícil que esta tendencia se pueda mantener con la actual disponibilidad de pastizales y agua», detalló.

El incremento de la temperatura promedio durante el último invierno. Foto: gentileza INTA.

Una de las posibles consecuencias, dijo, es que se observe una disminución del stock de cabezas de la provincia. También podría ocurrir que, de no regular la carga animal, se vea comprometida la condición del ganado, con menos peso que el ideal.

«Es esperable que si los animales están en una condición mala o regular, el índice reproductivo también baje o que el destete sea menor«, añadió Fernández.

Para mitigar esos efectos y sostener el acompañamiento al sector ganadero, desde INTA asesoran a cooperativas, empresas y gobiernos locales, con la finalidad de llevar adelante técnicas de manejo de rodeos acordes al contexto climático.

El pico de preocupación por parte de los productores se dio a la salida de la primavera. En ese momento, ya se observaba que la nieve no era la habitual en alta montaña y que los ríos no iban a contar con agua suficiente durante los meses posteriores.

«Hay que tomar acciones, la gente está viendo que sus arroyos traen cada vez menos agua y que los pastizales están cada vez más secos. Año tras año tienen que comprar más forraje, porque lo que proveen los pastizales no alcanza«, resumió.

«Ya no tenemos nieve en stock»


Sobre las perspectivas a nivel climático, Calianno dijo que, de momento, nada hace pensar que el nuevo régimen se marche. Indicó que ya no se trata de una sequía más, que puede ser descrita como un evento puntual, sino de una modificación sustancial de las condiciones del clima.

El cambio involucra también a las temperaturas de la región, recordó el doctor en ciencias ambientales. En promedio, dijo que la temperatura media se elevó entre 0,5°C y 1°C en la Patagonia norte.

Según explicó, ese fenómeno incrementó durante el invierno la ocurrencia de la lluvia por sobre la nieve, que es la forma de humedad que se necesita para recargar las montañas de la cordillera y garantizar el agua que luego baja por los ríos y arroyos en la primavera. “Ya no tenemos esa nieve como stock”, relató.

Hacia adelante, indicaron que «es de esperar» que las estrategias destinadas a mitigar esta situación, ideadas por organismos como INTA junto a gobiernos provinciales, se sostengan en el tiempo, ya que todo indica que el cambio de régimen climático llegó para quedarse.


La merma de las precipitaciones y el incremento de las temperaturas en el norte de la Patagonia, puntualmente en Neuquén y Río Negro, fueron motivo de estudio para un grupo de investigadores del INTA Bariloche y Conicet, quienes publicaron un estudio informando que la región está pasando por un “cambio de régimen climático”.

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