¿Por qué el verano es ideal para hacer yoga?

Te damos una guía de ejercicios para lograr un cuerpo ágil y una vida más equilibrada.

Si nunca practicaste yoga, el verano es un excelente momento para empezar: el calor ayuda a relajar los músculos y ganar flexibilidad, siempre con precauciones y movimientos suaves.

Lo importante es abordar esta aventura con una “mente de principiante”: abierta, curiosa y libre de expectativas. La licenciada Florencia Faiatt, creadora de www.myyogaflower.com, nos brinda una guía para arrancar ya.

Primer paso: un espacio seguro


Antes de sumergirte en las prácticas, priorizá la seguridad. Buscá un profesional con años de enseñanza certificada, idealmente con formación en biomecánica y en el funcionamiento del organismo humano, conocimiento actualizado y respaldo en evidencia científica.

Un buen instructor no solo te guiará en las posturas correctas para evitar lesiones, sino que adaptará la clase a tu nivel principiante, explicando cómo cada movimiento respeta la anatomía y la fisiología del cuerpo.

En verano, optá por clases en espacios ventilados o al aire libre, como parques o terrazas sombreadas, para aprovechar la brisa natural.

Recordá hidratarte bien antes, durante y después. Evitá practicar en las horas más calurosas (mediodía); elegí el amanecer o el atardecer para una experiencia más placentera.

Prácticas simples para iniciarte


Comenzá con sesiones cortas de 10 a 20 minutos, 3 a 4 veces por semana, para construir hábitos sin abrumarte.

Movete de manera consciente y lenta, especialmente si hace mucho calor. No fuerces el cuerpo, respirá profundo y abrí los laterales del torso, las caderas y los hombros para crear amplitud y descomprimir las articulaciones.

Aquí van algunas prácticas simples, ideales para principiantes:


1. Respiración consciente completa (Pranayama Básico)

Sentate cómodamente con la espalda recta, cerrá los ojos y enfocate en tu aliento. Inhalá profundamente por la nariz durante 4 segundos, retené el aire con pulmones llenos otros 4 segundos, exhalá lentamente y retené con pulmones vacíos otros 4 segundos. Repetí 5-10 ciclos. Esta técnica, conocida como “respiración cuadrada”, calma la mente, reduce el estrés y ayuda a regular la temperatura corporal en días calurosos.

  1. Postura de la montaña (Tadasana)

Parate con los pies juntos o ligeramente separados para mayor estabilidad. Imaginá que una cuerda invisible te estira suavemente desde la coronilla hacia arriba, alargando la columna.
Mantente 30-60 segundos, respirando profundo. Esta postura básica te ayuda a ganar conciencia de tu alineación corporal. En verano, practicala descalza sobre la hierba para sentir más conexión con la tierra.

  1. Postura del niño (Balasana)

Arrodillate en la esterilla, juntá los dedos gordos de los pies y separá las rodillas al ancho de las caderas.
Sentate sobre los talones, estirá los brazos hacia
adelante y dejá caer el torso entre los muslos.
Descansá 1 o 2 minutos. Es una postura restaurativa que libera la tensión en la espalda y refresca la mente en días de calor.


Si nunca practicaste yoga, el verano es un excelente momento para empezar: el calor ayuda a relajar los músculos y ganar flexibilidad, siempre con precauciones y movimientos suaves.

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora