Un gigante de Wall Street definió los ganadores por el aumento del petróleo: qué pasa con Vaca Muerta
Un reciente informe de Morgan Stanley analizó el impacto en América Latina del encarecimiento del crudo derivado de la tensión en Medio Oriente.
La fuerte tensión en Medio Oriente y la disrupción del tráfico comercial por el estrecho de Ormuz reavivaron la preocupación por el suministro global de energía, disparando la prima de riesgo en el mercado petrolero y reforzando la incertidumbre sobre la economía mundial. Ante este escenario de extrema volatilidad, un reciente informe elaborado por el banco de inversión Morgan Stanley examinó en detalle una variable clave: cómo un incremento del 10% en las cotizaciones del crudo impacta de lleno en el crecimiento, la inflación, las cuentas externas y los balances fiscales de las principales economías de América Latina.
El análisis, elaborado por un equipo de economistas de la entidad, determinó que los efectos de este shock externo no son para nada homogéneos en la región.
La principal conclusión del documento divide aguas de manera tajante al explicar la dinámica comercial: las economías exportadoras de energía reciben un claro impulso en sus cuentas externas y en su nivel de actividad, mientras que los países que dependen fuertemente de las importaciones energéticas enfrentan un rápido deterioro en sus términos de intercambio y fuertes presiones inflacionarias.
En este sentido, de acuerdo difundió Bloomberg, países como Brasil, Colombia y, cada vez más, la Argentina se ubican en el grupo de los beneficiados, dejando a Chile y México del lado de los grandes perdedores del actual contexto.
Para el caso particular de la Argentina, el informe de Wall Street destaca el rol fundamental que juega el sector energético en el aumento de las exportaciones y en la expansión de la inversión, un fenómeno directamente vinculado al acelerado desarrollo de la formación no convencional de Vaca Muerta.
El impacto inflacionario local y los contrastes en el resto de América Latina
Según las proyecciones financieras, con un aumento del 10% en el precio del barril, la Argentina lograría una mejora del 0,12% del PBI en su cuenta corriente.
«Con la producción en franco ascenso durante la próxima década, impulsada por el desarrollo de Vaca Muerta, y el sector representando ya casi el 6% del PBI, una cotización más robusta del crudo amplifica la inversión, el gasto de capital y los ingresos por exportaciones”, sentencia.
De hecho, el texto asegura que, de mantenerse constantes los niveles de producción y demanda de 2025, un avance del 10% en el precio internacional se traduce en un superávit comercial superior en unos u$s800 millones.
Sin embargo, la contracara de este beneficio externo se refleja en los surtidores locales, ya que el impacto inflacionario surge como un riesgo latente en un contexto de precios domésticos de combustibles menos regulados, por lo que estiman un salto de entre 20 y 40 puntos básicos en la inflación anual.
Dentro del grupo de los ganadores, Colombia presenta el impacto positivo más visible en materia de actividad económica general.
Los especialistas calculan que el encarecimiento del crudo elevaría su crecimiento en alrededor de 0,4 puntos porcentuales gracias al efecto multiplicador sobre sus ingresos, inversiones y cuentas externas.
Por su parte, Brasil también aparece entre los grandes beneficiarios en el frente externo y fiscal, recordando que el gigante sudamericano pasó de ser importador a exportador neto de petróleo en 2014 y que el crudo representa un 12,8% de sus exportaciones totales, lo que proyecta un aumento de 8.000 millones de reales en sus ingresos fiscales.
En la vereda opuesta, Chile aparece como la economía más expuesta y vulnerable ante el encarecimiento internacional debido a su condición histórica de importador neto de energía.
El informe estima que el país trasandino sufriría una reducción de su crecimiento de entre 0,2 y 0,3 puntos porcentuales, sumado a un efecto inflacionario mayor que en otras naciones vecinas porque su sistema de fijación de precios de combustibles es más libre e implica una transmisión más rápida y directa al consumidor final.
Finalmente, México enfrenta una dinámica compleja y paradójica para sus cuentas públicas. Si bien es un reconocido productor, su déficit estructural en comercio energético hace que la dependencia de importaciones de gasolina y gas natural supere ampliamente el beneficio derivado de las exportaciones de crudo.
A esto se suma un factor político clave: frente a las subas internacionales, el gobierno mexicano reduce el impuesto especial sobre los combustibles para contener el precio en las estaciones de servicio, una política de subsidios cuyo costo supera con creces los ingresos petroleros extra y deja un impacto fiscal neto negativo de alrededor del 0,13% de su PBI.
Con información de Bloomberg y Noticias Argentinas.
La fuerte tensión en Medio Oriente y la disrupción del tráfico comercial por el estrecho de Ormuz reavivaron la preocupación por el suministro global de energía, disparando la prima de riesgo en el mercado petrolero y reforzando la incertidumbre sobre la economía mundial. Ante este escenario de extrema volatilidad, un reciente informe elaborado por el banco de inversión Morgan Stanley examinó en detalle una variable clave: cómo un incremento del 10% en las cotizaciones del crudo impacta de lleno en el crecimiento, la inflación, las cuentas externas y los balances fiscales de las principales economías de América Latina.
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