El peso de la industria del turismo en Río Negro: trabajo registrado y efecto multiplicador

El sector tiene una alta incidencia en la generación de trabajo registrado, pero además hay que sumarle autónomos, emprendedores e informales. En Bariloche, la actividad repercute en muchos rubros como el comercio y la construcción.

Por Soledad Maradona

Donde hay turistas, hay trabajo porque la actividad es generadora de empleo y de divisas para el país”. La frase corresponde al secretario de Turismo de la Nación, Daniel Scioli, y refleja dos de las aristas más importantes de la llamada industria sin chimeneas que en Río Negro se consolida desde hace años como una de las economías regionales fuertes, a pesar de los vaivenes macroeconómicos.

Para analizar el peso del turismo en la provincia hay variables de todo tipo, la mayoría ligadas a Bariloche donde la actividad es “el motor económico”, según definió el intendente Walter Cortés en su discurso de apertura de sesiones ordinarias del Concejo Municipal.

En la ciudad andina, la más poblada de la provincia, hay un desarrollo de la industria como en ninguna otra localidad de la provincia, con décadas de consolidación, posicionándose incluso como el principal destino invernal de Argentina, con turismo internacional, y uno de los puntos más requeridos en verano y durante los fines de semana largo.

Pero también en Río Negro hay ciudades donde la actividad impacta de lleno como en El Bolsón -cuyo efecto negativo por los incendios del verano pasado hizo retroceder el movimiento económico de la localidad- o balnearios que dependen de jurisdicciones donde el turismo de temporada de verano cambia su matriz productiva, como Las Grutas, El Cóndor y Playas Doradas.

El turismo es la economía más importante de la provincia, sin tener aún una idea clara de lo que significará la energía que está en pleno desarrollo y que es una gran noticia porque también esperamos que aporte al turismo”, sintetizó a RÍO NEGRO Néstor Denoya, expresidente de la Cámara de Turismo de Río Negro y actual titular de la entidad de Bariloche, que acaba de cumplir 40 años como entidad motora la mayor industria cordillerana.

El Gobierno recientemente impulsó el cambio de la secretaría de Turismo al ministerio de Desarrolo Económico y Producción entendiendo que la actividad “es parte del entramado productivo de la provincia”, remarcó el ministro Carlos Banacloy quien coincidió con el secretario nacional en destacar que “el turismo genera empleo e ingreso de divisas, mueve servicios, comercio, gastronomía y aporte valor en cada región de Río Negro”.

A pesar de este movimiento, en el sector empresario advierten que “por la cantidad que aporta el sector, en la política se le hace un vacío”, señaló Denoya quien es un férreo defensor de la Agencia de Turismo de Río Negro, que impulsó el gobernador Alberto Weretilneck a fines de 2024, aunque cuestiona la eliminación del ministerio de Turismo en diciembre de 2023.

Las crisis y el sostenimiento del empleo


El empleo es uno de los ejes de la industria, según mencionan en todas las esferas. La variedad de rubros que se vinculan directa o indirectamente con la actividad dan cuenta de ese impacto, a los que se debe sumar un sector que permanece en la informalidad y los autónomos, entre estos últimos los guías de turismo e instructores de esquí, como los grupos que concentran más agentes.

Solo por mencionar el empleo registrado de actividades troncales del turismo, según datos del último mes de julio (temporada alta de invierno) de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, un 6% del total de los trabajadores en blanco de la Provincia están en esta industria, sin contar otros rubros vinculados como el comercio o la construcción, especialmente en Bariloche donde su economía se mueve con el turismo.

Los restaurantes generan puestos de trabajo registrado, uno de los mayores empleadores junto a la hotelería. Foto: Chino Leiva

Con la crisis de las cenizas del Cordón Caulle-Volcán Puyehue en 2011, cuando el aeropuerto de Bariloche estuvo cerrado seis meses, el empleo del sector se mantuvo con la creación del plan Repro, un subsidio que el Estado nacional destinados a las empresas turísticas para apuntalar el pago de salarios. Luego, con la pandemia en 2020, se volvió a apelar a un esquema similar para evitar despidos.

Hoy en el empresariado Bariloche hay preocupación porque si bien hay más turistas (1,5 millón en el 2025), el gasto es menor y las estadías más cortas en promedio. “Hasta ahora Bariloche ha sido una isla, pero estamos en un cambio de época y hay que ver qué pasa hacia adelante. Es un momento crítico como fue en los ’90”, valoró el presidente de la Cámara de Turismo.

Hotelería y gastronomía, los mayores empleadores


El informe oficial señala que en julio de 2025 la hotelería, hosterías y residenciales tenían 4.500 empleados registrados (que dependen de 221 empleadores), con una masa salarial ese mes de unos 7.500 millones de pesos. A este grupo se deben sumar propietarios y familiares ya que muchos de estos establecimientos están administrados por sus propios dueños y nucleo familiar.

La atención al turista tiene múltiples aristas desde una cafetería hasta la recepción de un hotel. Foto: Chino Leiva

En el rubro gastronómico, los registros de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, señalan que 1.550 trabajadores registrados trabajan en restaurantes y cantinas; otros 1.019 en el expendio de comidas y bebidas en establecimientos con servicio de mesa o mostrador; sumado a 422 empleados de fastfood o locales de venta de comida al paso; 171 de expendio de bebidas en bares; y 370 de heladerías.

“La hotelería y gastronomía son los que tienen mayores empleados en relación de dependencia”, admitió el economista y asesor de la Asociación Empresaria Hotelera y Gastronómica de Bariloche, Joaquín Escardó.

El economista estimó que “hay un 7% de la población económicamente activa” en estos rubros turísticos, incluyendo los propietarios y familiares; y remarcó que esa relación es alta cuando a nivel país el rubro emplea al 1% de la población que trabaja.

Otros rubros directos


En el desglose de las actividades que generan empleo registrado en la industria turística están también las agencias de autos sin conductor que emplean a 227 personas (sin contar que hay decenas de emprendimientos manejados por sus propios dueños); las agencias de viaje suman 229 empleos las minoristas y 84 más las mayoristas (de un total de 46 empleadores); y los servicios de turismo aventura tienen 69 trabajadores registrados en invierno, una cifra baja considerando que la actividad se potencia en el verano.

En todos los casos vinculados a la industria del turismo hay que hacer la salvedad de que también puede haber empleados no registrados, monotributistas o emprendedores de la actividad.

El expendio de helados tiene 370 trabajadores registrados en invierno. Foto: Chino Leiva

En el rubro “servicios complementarios de apoyo al turismo”, que incluye varios servicios sin discriminar se contabilizaron en julio 786 trabajadores en blanco; a los que se suman 257 de servicios de transporte turístico de pasajeros; 147 de transporte fluvial y lacustre; 192 de transportes aéreos; y 338 de salones bailables, discotecas y similares.

La chocolatería es una industria del rubro alimenticio, pero en este caso estrechamente ligada al turismo, porque en Bariloche hay 16 emprendimientos que sumaban en julio 1.459 empleados.

También se podría contabilizar los 261 empleados que genera la elaboración de cerveza, bebidas malteadas y maltas, otra producción regional que ya no es exclusiva de la ciudad andina sino que también tiene raíces en El Bolsón -aunque en formato más de emprendimiento familiar o a menor escala-, en Viedma y el Alto Valle.

Un efecto multiplicador


La Asociación Empresaria Hotelera y Gastronómica de Bariloche desde septiembre del año pasado comenzó a medir distintos indicadores de la actividad turística en la ciudad que dan cuenta de un “efecto multiplicador”.

Según los datos analizados, la entidad concluyó que de cada 100 pesos que gasta un turista en Bariloche, el impacto es de 339 pesos, por la cadena que se genera que llega hasta el gasto que realiza un empleado del sector en la ciudad.

Para dar un ejemplo, con el pago de un viajero por una noche se hotel se genera una larga cadena multiplicadora porque el emprendimiento contrata servicio de lavandería, compra insumos a los comercios locales, contrata servicio de mantenimiento, adquiere mobiliario, equipamiento, etc.

El gasto de un turista se propaga y potencia”, señalan desde la entidad que preside Martín Lago.

El informe final del 2025 concluyó en un “efecto directo” de 604.823 millones de pesos en lo que gasta el turista en bienes y servicios finales en la ciudad.

El llamado “efecto indirecto”, que es lo que se genera cuando las empresas turísticas compran insumos a sus proveedores, traccionando a otros sectores productivos, ascendió a 536.670 millones de pesos; y el “efecto inducido”, que ocurre cuando los empleados y propietarios del sector turístico gastan sus ingresos (salarios y beneficios) en el consumo general de bienes y servicios de la economía de la ciudad, se cifró en 904.500 millones de pesos.


Donde hay turistas, hay trabajo porque la actividad es generadora de empleo y de divisas para el país”. La frase corresponde al secretario de Turismo de la Nación, Daniel Scioli, y refleja dos de las aristas más importantes de la llamada industria sin chimeneas que en Río Negro se consolida desde hace años como una de las economías regionales fuertes, a pesar de los vaivenes macroeconómicos.

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora

Comentarios

Estimados/as lectores de Río Negro estamos trabajando en un módulo de comentarios propio. En breve estará habilitada la opción de comentar en notas nuevamente. Mientras tanto, te dejamos espacio para que puedas hacernos llegar tu comentario.


Gracias y disculpas por las molestias.



Comentar