Patagonia Run, donde el cielo y la montaña hacen contacto: así es la carrera de trail más convocante de América
A partir de este miércoles y hasta el domingo se disputará en San Martín de los Andes, una nueva edición del festival de trail y ultra trail más importante de América. Miles de atletas de todo el continente y del mundo estarán disputando alguna de las seis distancias incluidas en la emblemática competencia.
Cinco días, montañas, lagos, arroyos, miles de atletas y esa sensación permanente de estar tocando el cielo con las manos. Patagonia Run se vuelve a meter en la piel de los corredores más resistentes del continente y del mundo, para darle vida una vez más al festival de trail y ultra trail más importante de América. La prueba llega a sus 16 ediciones y año a año se consolida como la carrera preferida por los atletas. No sólo por el escenario idílico que rodea a San Martín de los Andes, sede permanente del evento, sino también por el respaldo y el cuidado que tiene la organización hacia sus invitados, tanto dentro como fuera de los senderos.
Patagonia Run se preparó todo el año para recibir a su gente, que no viene sólo por una carrera sino por seis. El menú de montaña ofrece pruebas de 10 kilómetros, también de 21k y 42k. Hasta ahí se podría hablar de distancias estándar para una competencia típica de trail running. Claro que PR nació para poner a prueba el límite de resistencia de los atletas y dentro de su programa figuran los 70 kilómetros, 110 k y la prueba estrella del festival: las 100 millas. Algo así como 160 kilómetros corriendo por la montaña, de día y de noche, con frío, lluvia, nieve y por sobre todo, con mucho corazón.

El interrogante más inquietante es cómo hacen estos atletas para estar corriendo más de 24 horas por la montaña, con fuertes subidas y bajadas, haciendo equilibrio ante la irregularidad del terreno, vadeando arroyos y con la mirada puesta en el sendero, muchas veces en la oscuridad de la montaña. Un paso en falso podría significar el fin de la aventura. Por caso, los 110 kilómetros se largan generalmente a las 21:00, por lo que muchos corredores llegan a estar dos noches compitiendo entre los cerros. Si el cuerpo aguanta, en esta distancia el ‘privilegio’ será ver en un mismo día, el amanecer y el atardecer en las entrañas de la montaña.

Dentro de la inmensidad del Planeta PR, hay un submundo de corredores a quienes no les basta tomar parte de sólo una prueba. El cuerpo les pide más y ellos acompañan con el pedido, siempre y cuando la mentalidad y el poder de concentración sean tan sólidos como la resistencia física.
“El secreto es tener mucha cabeza, porque podés estar recontra entrenado, pero si no tenés fortaleza arriba no va a funcionar. La cabeza te puede empezar a jugar malas pasadas, como decirte que te duele algo que no te está doliendo… Es muy común que la cabeza te pueda empezar a patear en contra en este tipo de competencias”, sostiene Sofi Cantilo, una experimentada atleta porteña que suele correr cuatro pruebas de las seis (o siete) que tiene el festival. El año pasado Sofi disputó el PR Vertical (en esta edición no se correrá), los 21k, 42k y las 100 millas.
Similar es el caso del viedmense Adrián Varas, que va por su octava participación en el Patagonia Run, y que al igual que el año pasado, volverá a correr tres distancias. El miércoles tomará parte de los 21 kilómetros, un día después se alistará en el pelotón de los 42k y el viernes será parte de las emblemáticas 100 millas. También por esto, PR es la prueba más elegida por los corredores. No es sólo una competencia, una distancia y un único desafío, sino que a lo largo de los días brinda la posibilidad de seguir en contacto íntimo con la inmensidad de la montaña.

A partir de este miércoles, más de 6.000 corredores, llegados desde distintos puntos de Argentina y del mundo, transformarán el paisaje cordillerano en una marea en movimiento que late al ritmo del desafío a la naturaleza. Es el festival de trail running más grande de América, pero también es una experiencia donde el cuerpo, la mente y la emoción se encuentran en estado puro.
La edición 2026 despliega un abanico de distancias que va desde los 10K hasta las exigentes 100 millas, pasando por 21K, 42K, 70K y 110K. Cada circuito invita a atravesar senderos que serpentean entre bosques, filos que cortan el cielo y paisajes abiertos que regalan vistas imponentes al Volcán Lanín, testigo permanente de esta aventura donde cuerpo y mente necesariamente deben correr juntos.

Pero hay hitos que elevan aún más la apuesta. Como en 2025, los 42K serán clasificatorios para la mítica carrera alpina de Sierre-Zinal, en Suiza. Allí, los ganadores, en la categoría femenina y masculina, no solo obtendrán un lugar en la competencia, sino también la posibilidad de compartir una experiencia única junto a algunos de los mejores corredores del mundo.
La logística también construye identidad: todas las largadas se realizarán desde el Regimiento de Caballería Exploración de Montaña IV, mientras que las llegadas confluirán en la plaza central de San Martín de los Andes. Un recorrido que no solo une puntos geográficos, sino que integra a la carrera con la comunidad, que la vive, la acompaña y la hace propia desde hace 15 años.

Muchos de los que llegan al PR, lo hacen con historias invisibles en la mochila. No todos vienen a correr contra el reloj: hay quienes vienen a cumplir una promesa hecha en voz baja, casi como un pacto íntimo con el pasado. Muchos lo hacen contra lo que duele, otros pisan los senderos para recordar a quienes ya no están, transformando el esfuerzo en homenaje. También están los que corren por amor. Por una persona, por un color o una bandera que los representa y los empuja a seguir cuando las piernas empiezan a flaquear.

Y después están los que buscan algo más difícil de explicar. Los que se internan en la montaña para quedarse a solas con su propia voz. Porque en ese silencio inmenso, lejos de todo, no hay distracciones posibles: solo uno mismo, el cuerpo, la respiración y la verdad. En el PR, cada competidor lleva su propia carrera. Y muchas veces, la meta no está al final del camino, sino en lo que se descubre cuando lo recorre.

Cinco días, montañas, lagos, arroyos, miles de atletas y esa sensación permanente de estar tocando el cielo con las manos. Patagonia Run se vuelve a meter en la piel de los corredores más resistentes del continente y del mundo, para darle vida una vez más al festival de trail y ultra trail más importante de América. La prueba llega a sus 16 ediciones y año a año se consolida como la carrera preferida por los atletas. No sólo por el escenario idílico que rodea a San Martín de los Andes, sede permanente del evento, sino también por el respaldo y el cuidado que tiene la organización hacia sus invitados, tanto dentro como fuera de los senderos.
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