«El Alto Valle debe tomar en la fruticultura el mismo camino que Brasil en granos»

La alianza entre Koppert y Podlesch desembarca en el norte de la Patagonia, con soluciones biológicas para la protección y nutrición de cultivos, en un contexto global que impulsa la producción sustentable. Con foco en la fruticultura, ambas empresas buscan anticiparse a las nuevas exigencias de los mercados y posicionar a la región con tecnologías que combinan eficiencia productiva, reducción de agroquímicos y acceso a exportaciones.

Por Alan Agustini

Jorge Escalante es el gerente comercial de Koppert Argentina, filial del líder mundial en protección biológica de cultivos. Daniel Cecive, desde Villa Regina, preside Podlesch SA, que lleva más de 50 años ofreciendo soluciones tecnológicas integrales para la explotación de cultivos en todo el país. Ambas firmas unen fuerzas en la Norpatagonia, con la convicción de que el futuro de la fruticultura está estrechamente ligado a los biológicos.

La fruticultura de la Patagonia y su futuro «biológico»: entrevista a Daniel Cecive y Jorge Escalante


PREGUNTA: ¿Cuáles fueron los comienzos de Koppert y de Podlesch?

JORGE ESCALANTE: Koppert es una empresa de protección biológica fundada hace casi 60 años por Jan Koppert, un productor de pepinos en Países Bajos que tenía un serio problema de ácaros (arañuela roja). Como aplicaba insecticidas de una letalidad muy superior a la que tenemos ahora, empezó a tener enfermedades en su piel. Si no aplicaba, no tenía cosecha, pero si aplicaba, padecía los efectos adversos del insecticida. Contactaron a gente de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Wageningen en busca de otra opción, donde ya sabían de la existencia de un ácaro predador de la arañuela roja. Lo prueban a campo y funcionó. Al año siguiente hacen pruebas con sus vecinos y, al ver que también funcionó, Jan dice: “acá hay un negocio”. Y fundan la empresa. Estuvieron más de 40 años exclusivamente en cultivos intensivos en Europa. Hace 14 años llegó a Brasil, donde se reformula la empresa, y empiezan a producir para protección de cultivos extensivos. Fue tan exitosa la experiencia que Koppert arribó a Argentina, y el primer producto con marca Koppert registrado en Argentina se lanza en 2021. Nos expandimos primero en cultivos extensivos en la pampa húmeda, y fue el Alto Valle la última zona en incorporar hace dos campañas de la mano de Podlesch. Si bien en Argentina el foco estuvo al comienzo en cultivos extensivos, al llegar al Alto Valle donde predominan los cultivos intensivos volvimos a los orígenes de Koppert en lo que en aquel entonces era Holanda.

DANIEL CECIVE: Los inicios de Podlesch tienen una dualidad. Yo en 2013 le compro la empresa a Alfredo Podlesch, hijo de Enrique Podlesch, fundador de la empresa. Enrique fue un inmigrante alemán que emigró hacia el Alto Valle. Parte de la familia fundó una clásica bodega que estaba en General Roca, y él comenzó con la venta de agroquímicos conociendo qué necesitaba el valle para la protección de los cultivos. Repartía agroquímicos en bicicleta en sus inicios pero comenzó a crecer exponencialmente a la par del Alto Valle. Así, fundaron la empresa Podlesch S.A., que adquiere la característica de sociedad anónima en 1991. Llegó a tener tres sucursales: una en Villa Regina, otra en Cipolletti y una en Choele Choel (Valle Medio). Con el correr de los años, él delega la gestión de su empresa en sus tres hijos, uno por sucursal, pero luego toda la operatoria de la empresa se concentró en Villa Regina de la mano de Alfredo Podlesch. Yo compro la empresa en el año 2013. En ese momento yo trabajaba como gerente general de Jugos SA en Villa Regina, y también era presidente ejecutivo de la firma. Había una falta de continuidad generacional en la operatoria de la empresa, y Alfredo quería desprenderse de ella para estar más cerca de su familia en Buenos Aires. Yo conocía muy bien la parte comercial y de producción de jugos concentrados en el Alto Valle, pero teníamos la necesidad de integrar un eslabón más y de pensar en una fruticultura con un horizonte a 10 o 20 años. Compramos Podlesch con la intención de incorporar tecnología a la producción primaria, así que comenzamos con la importación de maquinaria agrícola específica para economías regionales, que es un nicho que no estaba aprovechado en todo el país.

Acciones conjuntas entre Podlesch y Koppert en el Alto Valle en junio 2025.
Acciones conjuntas entre Podlesch y Koppert en el Alto Valle en junio 2025. Foto: gentileza Jorge Escalante.

P: ¿Qué ofrece Koppert?

JE: Son tres pilares. Koppert nació como una empresa de protección biológica del cultivo con micro o macroorganismos (insectos benéficos predatores, parasitoides y polinizadores). A su vez trabajamos con bioestimulantes de cultivos a base de un extracto de alga. Y en tercer lugar tenemos nutrición biológica del cultivo, que es ahí donde entra Argentina: el país es muy fuerte en bacterias para el agro. Cuando Koppert llega a Argentina, compra una empresa local productora de inoculantes para leguminosas, que se convirtió en la primera biofábrica de bacterias del grupo Koppert. Y ya no solamente fue el rhizobium clásico, sino que también incorporamos bacterias fijadoras de nitrógeno en vida libre, que no es un concepto nuevo para los biólogos, pero que sí es revolucionario para los agrónomos. No había una bacteria que se aplique en forma foliar en cualquier cultivo. Es interesantísimo cómo funciona y cómo complementa a la fertilización clásica, que era fundamentalmente por urea, UAN, fosfatos y demás productos clásicos que van al suelo.

«Cualquier molécula de síntesis, por más selectiva que sea, algún costo metabólico para la planta tiene. Los productos biológicos no tienen ese efecto adverso y de ahí viene ese plus.»

Jorge Escalante, gerente comercial de Koppert Argentina.

P: ¿Cómo llega Koppert al Alto Valle?

JE: Koppert fue armando el equipo técnico y comercial poco a poco y nos faltaba cubrir algunas zonas. Asistimos al Cherry Day de 2024, que se hizo en Neuquén, donde asistieron especialistas en suelos y bioestimulación de Chile, nuestro referente en cultivos intensivos además de Europa. Hicimos contacto con Podlesch, que veían a nuestra propuesta como un complemento de lo que venían haciendo. Fue un muy buen primer paso. Y ya el año pasado, en el 2025, generamos una jornada técnica con especialistas de Chile, gente de Podlesch y con los principales productores y asesores del Alto Valle. Eso fue un salto importante en cuanto a porfolio de productos y a facturación. Podlesch es un socio estratégico porque no tenemos la posibilidad de cubrir todo el país con la diversidad de cultivos que hay. Encontramos así la manera de llegar al mercado de la mano de Podlesch y complementarnos.

P: ¿Por qué Podlesch se alió con Koppert?

DC: Somos especialistas en traer soluciones tecnológicas para las economías regionales. Tenemos el foco puesto en la fruticultura del Alto Valle, pero abastecemos a otros puntos del país. Específicamente en lo que es protección de cultivos, que es una de nuestras principales divisiones, el mercado internacional de los agroquímicos convencionales está en un punto de quiebre. A nivel mundial, por cada 10 patentes de moléculas que caen al año, solo hay un nuevo registro. Esta realidad mundial obedece a varios factores, pero uno fundamental es la adopción de técnicas más sustentables de producción. Y acá es donde entran de lleno los biológicos. Brasil hoy es el mayor mercado de biológicos a nivel mundial, y no es casualidad, sino causalidad: su implementación permitió el crecimiento exponencial de Brasil en varios cultivos. Hoy es el productor número uno de granos de América. El Alto Valle debe tomar en fruticultura el mismo camino que Brasil en granos, porque la bioprotección es la llave para eliminar las barreras comerciales y para garantizar el futuro de las exportaciones. Hablamos de producir algo que el consumidor demanda, pero en un entorno económicamente viable. Koppert es el líder mundial indiscutido en biológicos para producciones intensivas, ese es su ADN. Entonces con esta alianza empezamos a traer hoy lo que la fruticultura será dentro de 10 años.

«Brasil hoy es el mayor mercado de biológicos a nivel mundial, y no es casualidad, sino causalidad: su implementación permitió el crecimiento exponencial de Brasil en varios cultivos.»

Daniel Cecive, presidente de Podlesch SA.

P: ¿Qué ofrecen en la región a raíz de esta alianza?

JE: Tenemos bioprotección a través de tres bioinsecticidas: Adecell, que es bacillus thuringiensis para lepidópteros; Mulsanne, que es isaria fumosorosea para pulgones, trips, chicharritas; y Boveril, que es beauveria bassiana para mosca blanca, arañuela roja y algunas otras. En fungicidas tenemos Trichodermil, un producto de excelencia que se usa en fertirriego, aplicado con mosquitos en los extensivos o en trasplante, y es para todo el complejo de hongos de suelo. Todos estos productos ya llevan entre 8 y 12 años en Brasil funcionando como tales, pero todo el tiempo se están lanzando nuevas formulaciones para hacerlos más eficaces. Y en bioestimulación, nuestro producto es Envigro, que es un extracto del alga ascophyllum nodosum producido en Canadá. En el Alto Valle tenemos el privilegio de estar con los tres pilares que forman Koppert y hay una altísima tasa de adopción por quienes prueban los productos. Había una idea errónea de que lo sustentable no era tan efectivo, pero nuestras soluciones son sustentables ambientalmente y también económicamente. Los productos de protección que tenemos están registrados en Senasa como insecticidas o como fungicidas, y nos exigen los mismos requisitos que a un producto de síntesis química. Los microorganismos siempre tienen un plus. Los posicionamos por su principal característica que es controlador de tal plaga, enfermedad u hongo, pero tienen muchas otras cosas que producen equilibrio. Cualquier molécula de síntesis, por más selectiva que sea, algún costo metabólico para la planta tiene. Los productos biológicos no tienen ese efecto adverso y de ahí viene ese plus.

DC: En la fruticultura hay que plantearse: “¿qué es lo que quiere el mundo hoy y qué va a querer dentro de 10 años para producir en torno a eso?”. Las nuevas generaciones leen las etiquetas, analizan cómo es la producción del producto fresco, de dónde proviene, si la chacra es sustentable o no, etc. Lo que va a pedir el mundo en la próxima década es una agricultura de precisión, biológica y altamente rentable. Es inexorable que la fruticultura cumpla esos tres pilares para seguir presente en los mercados internacionales. Estamos convencidos con Jorge que en los próximos 10 años el crecimiento en la adopción de estas tecnologías va a ser exponencial. Y no se trata de ponernos el cartel verde para abastecer solo la producción orgánica en el Alto Valle, sino también para apoyar la producción tradicional con estas soluciones biológicas que vienen a complementar el plan sanitario que tenemos hoy en la región.

Maíz en el Alto Valle: la alianza entre Podlesch y Koppert también acompaña la diversificación productiva que sucede en la región.
Maíz en el Alto Valle: la alianza entre Podlesch y Koppert también acompaña la diversificación productiva que sucede en la región. Foto: gentileza Jorge Escalante.

P: Si bien el foco de la alianza en la región está puesto en la fruticultura, ¿sus productos son aplicables a otras producciones?

JE: Vemos que en los medios de todo el país se habla cada vez más de Río Negro y Neuquén como nuevos jugadores en la producción de carne, maíz y alfalfa, y ahí también apuntamos, donde tenemos mucha experiencia local. Somos miembros del clúster de alfalfa que empezó en Córdoba y ya llega a todo el país, y en maíz tenemos mucho desarrollo hecho, incluso con los semilleros. Entonces, es peras, manzanas, cerezas, horticultura y viñedos, pero también en extensivos tenemos mucho para aportar.}

DC: En los valles la cuestión no es “fruticultura sí o fruticultura no”, sino que hay que sumar y poner más hectáreas en producción. Nosotros no estamos orientados 100% a fruticultura, sino que acompañamos la diversificación del agro en los valles en donde se ven rindes que están entre los más altos del país. Para tener continuidad en la producción, hay que acompañar los cambios en la demanda, y eso va apoyado con tecnología, con nuevas herramientas y nuevos recursos.


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Jorge Escalante es el gerente comercial de Koppert Argentina, filial del líder mundial en protección biológica de cultivos. Daniel Cecive, desde Villa Regina, preside Podlesch SA, que lleva más de 50 años ofreciendo soluciones tecnológicas integrales para la explotación de cultivos en todo el país. Ambas firmas unen fuerzas en la Norpatagonia, con la convicción de que el futuro de la fruticultura está estrechamente ligado a los biológicos.

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