Tronco fósil de millones de años en Neuquén: un hallazgo que evoca la memoria paleontológica
La Universidad Nacional del Comahue recibió un hallazgo cuya procedencia aún es un misterio. La pieza petrificada de gran tamaño fue trasladada al Museo de Ciencias Naturales en Neuquén como legado natural.
La ciencia no siempre avanza en laboratorios, a veces sucede a partir de hallazgos casuales que emergen desde lo más remoto del tiempo, sin explicación. En esta pieza se esconden miles de secretos que esperan ser revelados.
Así ocurrió en la provincia de Neuquén, donde un tronco fósil, testigo de millones de años, fue incorporado al patrimonio del Museo de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo), en un hecho que integra ciencia, memoria y compromiso institucional.
«La Dirección de Patrimonio Cultural de la Provincia encontró un sitio que tenía un tronco fósil, en un lugar privado dentro de la ciudad de Neuquén. Lo que se hizo fue retirar ese material y depositarlo en el repositorio paleontológico de la Universidad del Comahue, del Museo de Ciencias Naturales», explica el paleontólogo Juan Porfiri y director de esa institución.
La pieza fue entregada por Claudia Della Negra, directora de la Dirección de Patrimonio Cultural de la Provincia y recibida formalmente por Porfiri, en carácter de donación. El paleontólogo es especialista en dinosaurios carnívoros de la cuenca neuquina y actualmente coordinador de este museo de la Universidad Nacional del Comahue.

El acto de entrega fue breve, pero su significado trascendió lo simbólico porque representa la articulación entre el Estado y la academia para preservar un patrimonio que proyecta conocimiento hacia el futuro.
El tronco fósil es de gran tamaño: una incógnita
El tronco fósil es «gigante» y su origen aún es un interrogante. Según explicó Porfiri, los datos disponibles son preliminares y se desconoce el sitio exacto de procedencia, aunque se presume que no es propio del área urbana de Neuquén.
«Los datos que tenemos son muy preliminares, que son tronco que tiene un diámetro de aproximadamenteunos 60-70 centímetros, pero se desconoce cuál ha sido la procedencia», señaló a Diario RÍO NEGRO y agregó: “Es muy probable que haya sido trasladado desde otro lugar”.
Se estima que proviene de la era mesozoica, en la que vivieron los dinosaurios: entre 66 y 100 millones de años. De esta manera, el paleontólogo abrió la puerta a futuras investigaciones que permitan reconstruir su historia geológica.
Más allá de su valor intrínseco, el ingreso de esta pieza al museo garantiza su conservación, catalogación y disponibilidad para estudios científicos. En este sentido, el paleontólogo subrayó la importancia de contar con espacios adecuados para el resguardo.
El resguardo de patrimonio histórico, una tarea cotidiana
«Uno de los aspectos más importantes de todo esto es que se trabaja en el resguardo del patrimonio paleontológico constantemente», señala el director del museo. La ciudad de Neuquén tiene este museo en el que pueden ser albergadas piezas paleontológicas, arqueológicas e históricas.
“La ciudad de Neuquén tiene un lugar donde pueden ser albergadas las piezas, no solo paleontológicas, sino también arqueológicas e históricas”.
Juan Porfiri, paleontólogo de la Universidad Nacional del Comahue.
La Universidad Nacional del Comahue se consolida como un actor clave en la investigación paleontológica de la Patagonia. Su museo no solo resguarda materiales, sino que también funciona como un puente entre la ciencia y la sociedad; y acerca al público hallazgos que permiten comprender la historia de la región y que, de otro modo, permanecerían invisibles.
«Cualquier persona que necesite obtener alguna información sobre materiales colectados puede dirigirse al Museo de Ciencias Naturales», asegura Porfiri.
El rol de la Universidad del Comahue en la investigación
En un territorio reconocido a nivel mundial por ser cuna de fósiles, la protección del patrimonio paleontológico se vuelve una tarea urgente. Para el paleontólogo, la incorporación de este tronco fósil no es un hecho aislado sino que es parte de una política de preservación que busca evitar la pérdida de piezas únicas y garantizar que permanezcan accesibles para la investigación y la divulgación.
«En tiempos donde la memoria natural enfrenta riesgos de pérdida y desvalorización, la universidad pública reafirma su rol como guardiana del conocimiento y promotora de un futuro en el que la investigación y la divulgación se proyecten como pilares de la identidad regional», aseguraron desde la casa de altos estudios.
La ciencia no siempre avanza en laboratorios, a veces sucede a partir de hallazgos casuales que emergen desde lo más remoto del tiempo, sin explicación. En esta pieza se esconden miles de secretos que esperan ser revelados.
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