Siete días bajo una nube gris: qué aire se respiró en abril en Neuquén, tras la llegada del otoño
Picos de polvo que duplicaron valores de referencia y un aumento de partículas finas marcaron abril en Neuquén, según el análisis conjunto de Clean Air Data y el Laboratorio de Climatología y Calidad del Aire de la Universidad Nacional del Comahue.
Los primeros fríos ya muestran días en los que el aire de Neuquén deja de ser inocuo. Según los datos difundidos por Clean Air Data, abril dejó siete jornadas con mala calidad de aire y concentraciones de polvo muy por encima de los valores de referencia, visibles como una nube gris sobre la ciudad.
Neuquén crece, se densifica y enciende sus primeros equipos de calefacción mientras el viento ya no siempre alcanza para limpiar la atmósfera. La combinación de polvo en suspensión, humo de combustión y noches más frías pueden repercutir en la salud, incrementando síntomas en personas con asma, aumentar la irritación ocular y las vías aéreas.
En abril, Clean Air Data y el Laboratorio de Climatología y Calidad del Aire de la Universidad Nacional del Comahue trabajaron en conjunto para seguir, día a día, qué respiró Neuquén. El resultado ofrece una radiografía precisa de cómo la llegada del otoño modifica la calidad del aire y amplifica el peso de las emisiones locales.
Qué respiró Neuquén en abril
Los sensores registraron un aumento sostenido de las partículas en suspensión a lo largo del mes pasado. El material particulado grueso (PM10) pasó de 46,1 a 59,5 µg/m³ y el material particulado fino (PM2,5) subió de 9,9 a 11,1 µg/m³, mientras que el PM1,0 permaneció en valores estables. La preocupación principal no se concentra en los promedios, sino en los picos.
Según los datos difundidos desde Clean Air, los días uno, tres, 10, 16, 23, 24 y 27 de abril la ciudad atravesó episodios de mala calidad del aire. En esas jornadas, la presencia de una capa gris sobre Neuquén resultó evidente. El PM10 superó los 400 µg/m³ los días 23, 24 y 27, con origen en episodios de viento intenso que levantaron polvo y reactivaron partículas ya depositadas en el suelo.
Esos valores exceden en forma amplia los umbrales de referencia. Como punto de comparación, la provincia de Buenos Aires fija un límite de 150 µg/m³ en 24 horas para PM10. Neuquén duplicó ese valor durante los episodios más severos, lo que ubica a esas jornadas dentro de la categoría de eventos críticos.

El comportamiento del PM2,5 mostró otra dinámica. Algunas horas superaron los 50 µg/m³, nivel que diversos criterios nacionales e internacionales clasifican como mala calidad del aire. Esa suba se relacionó con procesos de combustión y con una atmósfera más estable, típica del período frío, sin una asociación exclusiva con tormentas de viento.
Las mediciones del laboratorio de la UNCo detectaron, además, la influencia de los incendios en Chile a fines de marzo durante la primera semana del mes. Ese humo llegó a la región y se sumó al aporte local de calefacciones, tránsito y actividad industrial, con un efecto acumulativo sobre la calidad del aire.
El 27 de abril, la temperatura mínima en el oeste de Neuquén descendió hasta 1,9 °C y la estación de la Facultad de Humanidades registró un aumento de monóxido de carbono. Ese gas se vincula de forma directa con la combustión para calefacción. Así, el primer frío intenso coincidió con un salto en contaminantes asociados al uso de leña, gas y otros sistemas de abrigo.
Mala calidad del aire en Neuquén: cómo afecta la salud
Los episodios de mala calidad del aire registrados en abril pueden afectar la salud de la población neuquina, sobre todo por el aumento de las partículas finas (PM2,5), que llegan a las zonas más profundas del aparato respiratorio.
De acuerdo a la información difundida desde Clean Air Data, lexposición reiterada a valores que superan lo recomendado puede agravar síntomas en personas con asma, EPOC u otras enfermedades respiratorias, aumentar las consultas por irritación ocular y de vías aéreas y generar mayor vulnerabilidad en niños, adultos mayores y personas con afecciones cardíacas.
Incluso en días catalogados como “moderados” por el Índice de Calidad del Aire, los niveles de partículas finas se ubicaron fuera de los rangos aconsejados para la protección de la salud, lo que abre la necesidad de incorporar este tipo de información en las decisiones cotidianas de la ciudadanía y en las políticas públicas locales.
Qué había pasado en febrero con el aire de Neuquén
El informe de febrero de Clean Air, mostró otro paisaje. La calidad del aire se mantuvo en niveles buenos la mayor parte del mes, con apenas cinco días dentro de la franja de «moderado a malo» y una dinámica diaria marcada por tardes limpias, con fuerte ventilación natural, y noches más estáticas.
En aquel momento, la influencia principal sobre la calidad del aire provenía de tormentas de viento y del humo de incendios forestales en el sur de Chile y Chubut. El viento funcionaba como aliado y como amenaza: limpiaba la atmósfera, pero también transportaba y levantaba polvo y humo.
La transición hacia abril incorporó un factor nuevo: el frío sostenido y las inversiones térmicas nocturnas. La atmósfera cerca del suelo mostró menos capacidad de mezcla y dispersión, por lo que cualquier emisión quedó más cerca de la superficie, justo «en la capa donde se desarrolla la vida», como definió Cogliati.
Los primeros fríos ya muestran días en los que el aire de Neuquén deja de ser inocuo. Según los datos difundidos por Clean Air Data, abril dejó siete jornadas con mala calidad de aire y concentraciones de polvo muy por encima de los valores de referencia, visibles como una nube gris sobre la ciudad.
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