Juicio por la causa Cuadernos: declaró la exmujer de Centeno y mostraron los bolsos donde recolectaban coimas
Durante la audiencia también fueron exhibidos bolsos vacíos que, según declaró, Centeno llevaba a la vivienda que compartían en Olivos al regresar de sus jornadas laborales.
Hilda Horovitz, expareja del remisero Oscar Centeno, finalizó este jueves su declaración en el juicio oral por la causa Cuadernos, luego de casi nueve horas de exposición distribuidas en dos audiencias realizadas en los tribunales federales de Comodoro Py.
Durante su testimonio volvió a apuntar contra el chofer del exfuncionario Roberto Baratta, aseguró que la utilizó “como testaferro” y respondió preguntas vinculadas a sus contactos con otros protagonistas del expediente.
La mujer ya había declarado durante seis horas el martes pasado, jornada en la que se descompensó mientras se reproducían audios enviados a Baratta y a Miriam Quiroga, exintegrante del área de Ceremonial de la Casa Rosada durante el gobierno de Néstor Kirchner. Por ese motivo, el Tribunal Oral Federal 7 dispuso continuar la audiencia este jueves.
En el inicio de su declaración, Horovitz ratificó que Centeno puso bienes a su nombre y relató conversaciones relacionadas con el trabajo que realizaba para Baratta.
Según contó, en una oportunidad el remisero le explicó cómo acomodar dinero dentro de bolsos. Consultada sobre cómo sabía Centeno hacerlo, respondió: “Lo habrá visto”.
Durante la audiencia también fueron exhibidos bolsos vacíos que, según declaró, Centeno llevaba a la vivienda que compartían en Olivos al regresar de sus jornadas laborales.
El tramo final del testimonio estuvo centrado en preguntas formuladas por los jueces del Tribunal Oral Federal 7. El magistrado Germán Castelli le consultó sobre el vínculo entre Centeno y Baratta y acerca de los contactos que ella había mantenido con el exfuncionario.
“Contacto nunca tuve. Si lo saludaba, lo saludaba a Centeno. Nosotros nos sentábamos en una mesa y ellos por otro lado. Era en el parque, al aire libre”, respondió Horovitz al recordar un bautismo realizado en la casa de Baratta. Además, sostuvo que consideraba que ambos eran “muy amigos”.
Luego intervino el juez Fernando Canero, quien le preguntó por las quejas que, según ella, Centeno realizaba por las “migajas” que recibía de Baratta.
La testigo afirmó que esos comentarios aparecían cuando su entonces pareja “estaba picado” o llegaba “chinchudo” a la casa.
Consultada sobre qué reclamaba concretamente Centeno y por qué consideraba que debía recibir más dinero, respondió: “Eso pregúntele a Centeno”. Ante la insistencia del magistrado, agregó: “Decía que lo llevaba a las cuevas o a hacer cosas. A veces decía: ‘Y a mí viene y me tira migajas’”.
No obstante, aclaró que nunca le explicó con precisión cuáles eran las tareas que realizaba para el exfuncionario.
Horovitz también justificó los pedidos de dinero que le hacía a Centeno y explicó que, tras la difusión pública del caso, había perdido su empleo.
“Mi especialidad no es mentir. Acá sé que me estoy mandando al muere sola por decir la verdad. Yo sí le pedía dinero a él, es verdad, y como no me escuchaba no me quedaba más remedio que pedirle a Baratta que haga de intermediario. Cuando salió todo esto al aire me quedé sin trabajo. Pedí que me diera una mano hasta que consiga trabajo”, declaró.
En otro tramo de su exposición volvió a acusar al remisero de haberla utilizado como “testaferro” y recordó episodios de violencia.
“Yo tenía que hacer algo, no lo iba a dejar a él arriba de los laureles con todo. Me usó como testaferro, hizo todo lo que hizo después de que me cagó a trompadas, me insultó y me agredió”, sostuvo.
Además, contó que en 2017 le había anticipado a Claudio Uberti, entonces su jefe en un ministerio, que pensaba denunciar a Centeno en Comodoro Py. Según relató, Uberti le respondió que se preparara para las consecuencias y poco después perdió su empleo. Uberti es actualmente uno de los arrepentidos de la causa.
“Yo doy la cara, no voy por atrás y te clavo un puñal. Doy la cara, pongo todo al frente. Acá estoy”, afirmó la mujer de 58 años mientras Centeno, presente en la sala, la observaba y tomaba notas.
Durante la audiencia también se reprodujeron audios y fotografías enviadas por Horovitz a Baratta. Entre las imágenes apareció un bolso con un billete de cien dólares que la propia testigo reconoció como falso y fotografías de banditas elásticas.
“Se las mandaba a Roberto Baratta”, respondió ante preguntas de la fiscal Fabiana León. También se exhibieron imágenes del frente del barrio privado donde vivía el exfuncionario.
El abogado José Manuel Ubeira le consultó por la fotografía del billete y Horovitz respondió: “Era trucho. Había conseguido ese dólar trucho y se lo mandé a Baratta”.
Uno de los momentos de mayor tensión se produjo cuando las defensas reprodujeron distintos audios. “Estoy muy nerviosa”, advirtió antes de que se escuchara un mensaje en el que decía: “No va a quedar acá, va a seguir. Tengo nueve años para hacerlo mierda”.
Horovitz reconoció el audio y confirmó que se refería a Centeno, aunque afirmó no recordar a quién se lo había enviado.
También se reprodujeron mensajes dirigidos a Miriam Quiroga, en los que reclamaba la devolución de documentos vinculados a Centeno.
“Tenían cosas de Centeno y eran míos, que yo le había sacado a Centeno. Nunca me los devolvieron”, declaró.
Según relató, cuando Quiroga le comentó a Baratta que ella reclamaba esos papeles, el exfuncionario respondió: “Perdelos”.
En otra grabación, Horovitz le agradecía a Quiroga una salida con cena incluida: “Muy rico todo, muy lindo todo”. La testigo afirmó no recordar ese encuentro en particular.
En otro audio consultaba si podía reunirse con Baratta. “Yo siempre hablaba con Miriam y Miriam hablaba con Roberto”, explicó.
Quiroga, considerada una testigo importante dentro del juicio, presentó un certificado médico ante el Tribunal Oral Federal 7 para justificar su imposibilidad de asistir a declarar por cuestiones de salud. Los jueces todavía no resolvieron el planteo.
El juicio oral por la causa Cuadernos comenzó el 6 de noviembre del año pasado de manera virtual y pasó a modalidad semipresencial el 17 de marzo, cuando declaró la expresidenta Cristina Kirchner, acusada como presunta jefa de asociación ilícita y por cohecho.
Hasta el momento ya fueron indagados los 86 acusados del proceso. Muchos de ellos, especialmente los imputados colaboradores, optaron por guardar silencio y hacer uso de su derecho a no declarar.
Entre esos casos se encuentran el propio Centeno, el financista Ernesto Clarens y empresarios como Miguel Aznar, Patricio Gerbi, Gabriel Losi, Angelo Calcaterra y Aldo Roggio.
Varias defensas cuestionaron esa situación y sostuvieron que no pudieron contrastar las confesiones que comprometieron a sus clientes.
Hilda Horovitz, expareja del remisero Oscar Centeno, finalizó este jueves su declaración en el juicio oral por la causa Cuadernos, luego de casi nueve horas de exposición distribuidas en dos audiencias realizadas en los tribunales federales de Comodoro Py.
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