El secreto mejor guardado de El Chaltén: un trekking a un paisaje que parece un fiordo europeo

A solo 37 kilómetros de El Chaltén, un rincón de Santa Cruz combina navegación, bosques nativos, cascadas y senderos con vistas al Glaciar Vespignani. Por sus paisajes, muchos viajeros lo comparan con el famoso Fiordo de Geiranger.

Redacción

Por Redacción

El trekking que conecta el Lago del Desierto con la Reserva Glaciar Vespignani, un de los más lindos de la Patagonia. Foto: Agencia NA

El agua permanece inmóvil durante las primeras horas de la mañana. Una fina capa de niebla se desliza sobre la superficie mientras las montañas aparecen y desaparecen detrás de las nubes. En ese escenario, el Lago del Desierto parece más cercano a los fiordos de Noruega que a cualquier imagen tradicional de la Patagonia argentina.

Ubicado a unos 37 kilómetros de El Chaltén, en Santa Cruz, este rincón cordillerano es uno de esos lugares capaces de sorprender incluso a quienes ya conocen algunos de los paisajes más espectaculares del país. El recorrido hasta la Reserva Glaciar Vespignani reúne bosques cerrados, cascadas de deshielo, glaciares colgantes y paredes montañosas que se reflejan sobre un lago de aguas turquesas.

La comparación con el célebre Fiordo de Geiranger surge de manera inevitable. El paisaje noruego, considerado Patrimonio Mundial por la UNESCO, es uno de los escenarios naturales más fotografiados de Europa. Aunque separados por miles de kilómetros, ambos comparten una geografía moldeada por antiguos glaciares que excavaron profundos valles rodeados por montañas abruptas.

Los senderos de la reserva ofrecen distintos niveles de dificultad y vistas privilegiadas del Glaciar Vespignani y del macizo del Fitz Roy. Foto: www.tierrainfinita.tur.ar

La experiencia comienza con una breve navegación desde Punta Sur del Lago del Desierto. Durante entre 20 y 30 minutos, la embarcación avanza entre montañas cubiertas de vegetación y glaciares que descienden desde las alturas. El trayecto ya anticipa lo que vendrá después: una Patagonia que parece salida de otro continente.

Una vez en la Reserva Glaciar Vespignani, los visitantes pueden elegir distintos senderos según su condición física y el tiempo disponible. El Sendero Verde es el más accesible y permite caminar junto a la costa del lago atravesando un bosque de lengas. El Sendero Amarillo suma algo de desnivel y ofrece vistas privilegiadas del glaciar. Para quienes buscan una experiencia más exigente, el Sendero Rojo conduce hasta miradores elevados desde donde se aprecia el Glaciar Vespignani en toda su dimensión y, cuando el cielo está despejado, la cara norte del Cerro Chaltén o Fitz Roy.

La similitud con Noruega tiene una explicación geológica. Tanto el Lago del Desierto como el Fiordo de Geiranger nacieron de la acción de enormes glaciares durante las glaciaciones del Pleistoceno. La diferencia es que en Europa esos valles fueron ocupados por agua marina, mientras que en la Patagonia quedaron llenos de agua dulce proveniente del deshielo.

La combinación de agua, montañas escarpadas y glaciares colgantes convierte a este rincón patagónico en un escenario único.
Foto: www.exploradoreslagodeldesierto.com

El resultado es un paisaje donde el agua se convierte en protagonista. Cascadas permanentes caen desde las laderas, los bosques cubren las montañas hasta donde alcanza la vista y los glaciares aparecen entre los pliegues de la cordillera. Todo contribuye a una sensación de aislamiento y naturaleza intacta que transforma la caminata en una experiencia difícil de olvidar.

La mejor época para visitarlo se extiende entre octubre y abril. Los senderos están señalizados y cuentan con puentes y pasarelas que facilitan el recorrido, aunque es indispensable llevar ropa de abrigo, protección impermeable y calzado de trekking. Para muchos viajeros, este rincón santacruceño representa una de las experiencias más impactantes de la Patagonia: un lugar donde, por unas horas, es posible sentirse en los fiordos de Noruega sin salir de Argentina.


Detalles de la Excursión


La experiencia clásica suele llamarse «Dos Glaciares» o «Lago del Desierto con Glaciar Vespignani» y se desarrolla de la siguiente manera:

  • Traslado: Comienza en El Chaltén, recorriendo 37 km de camino de ripio junto al Río de las Vueltas hasta el muelle de Punta Sur.
  • Navegación: Unos 20 a 30 minutos de trayecto en barco por el Lago del Desierto, con vistas panorámicas a los glaciares Huemul, Crestón y Vespignani.
  • Tiempo en la Reserva: Al llegar, dispones de aproximadamente 3 horas para recorrer la reserva.

    Operadores: Para contratar esta excursión, puedes consultar opciones directamente a través de agencias oficiales como Exploradores Lago del Desierto, Tierra Infinita, Receptivo Chaltén y Ryan’s Travel.

El trekking que conecta el Lago del Desierto con la Reserva Glaciar Vespignani, un de los más lindos de la Patagonia. Foto: Agencia NA

El agua permanece inmóvil durante las primeras horas de la mañana. Una fina capa de niebla se desliza sobre la superficie mientras las montañas aparecen y desaparecen detrás de las nubes. En ese escenario, el Lago del Desierto parece más cercano a los fiordos de Noruega que a cualquier imagen tradicional de la Patagonia argentina.

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