Construyen en Córdoba la primera casa de barro de Sudamérica con impresión 3D

En Traslasierra, el proyecto a cargo de Agustín Gore fusiona tecnología de vanguardia y saberes ancestrales con "Barrobot", una impresora gigante capaz de crear viviendas ecológicas en solo 100 horas.

Redacción

Por Redacción

Agustín Gore en pleno trabajo y una apuesta clara: masificar la bioconstrucción como alternativa a los sistemas tradicionales.

Por años, la impresión 3D estuvo limitada a maquetas plásticas y prototipos industriales. Sin embargo, en San Javier (Valle de Traslasierra, Córdoba), el emprendedor Agustín Gore y su socio Gustavo Mutio lograron llevar esta tecnología a una escala monumental.


A través de su proyecto Barrobot, diseñaron una impresora 3D gigante que construye casas utilizando el material más antiguo de la humanidad: el barro.

La casa estará terminada en unos 30 días.

El proyecto es uno de los cuatro existentes a nivel mundial y el primero en toda América del Sur.
“Unimos saberes ancestrales e innovación tecnológica. Es un robot de barro que imprime barro”, explica Gore.


¿Cómo funciona el «robot de barro»?


La escena en el predio cordobés parece una mezcla de futurismo y tradición. Una imponente estructura metálica de cuatro metros de altura se desplaza milimétricamente depositando capas de una mezcla húmeda, de acuerdo con una publicación del portal Infobae.

  • El sistema funciona de manera similar al de una impresora hogareña, pero a gran escala:
  • Tecnología modular: La máquina se arma y desarma en un solo día, lo que permite trasladarla fácilmente a cualquier terreno.
  • Capacidad: Puede imprimir estructuras de hasta 80 metros cuadrados (8×10 metros), ideales para una vivienda familiar completa.
  • Precisión milimétrica: Funciona con un software de diseño arquitectónico y servomotores que controlan la posición en tres ejes (X, Y, Z).

Biomimética: paredes inspiradas en la naturaleza

  • Una de las mayores innovaciones de Barrobot no está solo en la máquina, sino en el diseño interno de los muros. En lugar de hacer paredes macizas, el software dibuja una estructura interna que imita a los panales de abejas.
  • Esta técnica, conocida como biomimética, ofrece dos ventajas fundamentales:
  • Ahorro de material: Reduce drásticamente la cantidad de mezcla necesaria.
  • Aislamiento térmico extremo: Genera cámaras de aire internas que aíslan la casa del frío y del calor de forma natural.
El domo tendrá cuatro metros de altura.



Además, el sistema permite introducir los caños de luz, agua y refuerzos estructurales mientras la máquina imprime, eliminando la necesidad de picar las paredes a posteriori.


El «conejillo de indias»: un domo autoportante


El prototipo actual es un domo de 7 metros de diámetro y 3,60 metros de altura (28 m² cubiertos). La elección de esta forma geométrica responde a una estrategia tanto económica como técnica: los domos actúan como pared y techo al mismo tiempo, lo que reduce costos.


¿Qué pasa con las ventanas y puertas? El robot imprime la estructura de corrido. Luego, los operarios recortan los huecos para las aberturas de madera y ese material sobrante se vuelve a licuar. El desperdicio es cero.


Resistencia al clima: ¿el barro se lava?

Frente al mito de que la lluvia destruye el barro, los desarrolladores ya realizaron pruebas dejando un domo menor a la intemperie durante seis meses de intensas tormentas. El desgaste fue apenas superficial. Paradójicamente, el verdadero desafío es el calor extremo, ya que el sol directo puede secar la mezcla demasiado rápido y generar fisuras, lo que requiere un proceso de humectación controlada durante la obra, informa el mismo medio.



El objetivo: masificar la bioconstrucción

Imprimir este domo requerirá entre 100 y 110 horas netas de trabajo, y estiman terminar la obra por completo en julio de este año.

Más allá del logro de ingeniería, el propósito de Barrobot apunta a un problema estructural: el déficit habitacional. Automatizar este proceso permite bajar costos, prescindir de estructuras complejas y hacer que la vivienda sustentable deje de ser un lujo artesanal.

Es una de las cuatro impresoras 3D de estas características que hay en el mundo.

“Nuestra idea es fabricar más máquinas, capacitar a la gente para su uso y salir a imprimir muchas casas. Queremos que el barro gane el lugar que se merece”, concluye Gore.

Contacto: @barrobot3d


Agustín Gore en pleno trabajo y una apuesta clara: masificar la bioconstrucción como alternativa a los sistemas tradicionales.

Por años, la impresión 3D estuvo limitada a maquetas plásticas y prototipos industriales. Sin embargo, en San Javier (Valle de Traslasierra, Córdoba), el emprendedor Agustín Gore y su socio Gustavo Mutio lograron llevar esta tecnología a una escala monumental.

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