El error que casi todos cometen al lavarse la cara por la mañana, según dermatólogos
Aunque parece un gesto simple, la forma en que muchas personas comienzan su rutina de cuidado facial puede alterar la barrera natural de la piel, favorecer la sequedad e incluso empeorar el acné.
Aunque resulte agradable en invierno, el agua caliente elimina con mayor facilidad los aceites naturales de la piel.
Lavarse la cara apenas uno se levanta es un hábito instalado. Sin embargo, los dermatólogos advierten que no siempre se hace de la manera correcta. El principal error, explican, es utilizar un limpiador agresivo o exfoliante todas las mañanas, creyendo que así la piel quedará más limpia o saludable.
En realidad, durante la noche la piel produce aceites naturales que ayudan a mantener la hidratación y la función de la barrera cutánea. Eliminar por completo esa protección cada mañana puede provocar irritación, sequedad e incluso un efecto rebote con mayor producción de grasa.
Por qué no conviene «desengrasar» la piel todos los días
La barrera cutánea es una capa formada por lípidos, proteínas y células que protege al organismo frente a bacterias, contaminantes y pérdida de agua.
Cuando se usan jabones muy fuertes, limpiadores con alcohol o productos exfoliantes a diario, esa barrera puede dañarse. Como consecuencia, la piel se vuelve más sensible, aparece tirantez, enrojecimiento o descamación.
En personas con piel grasa, además, retirar demasiado sebo puede estimular una mayor producción de grasa como mecanismo de defensa.
Entonces, ¿cómo hay que lavarse la cara por la mañana?
Los especialistas coinciden en que la rutina debe adaptarse al tipo de piel.
En líneas generales recomiendan:
- Lavar el rostro con agua tibia, nunca muy caliente.
- Utilizar un limpiador suave y sin fragancias si la piel lo necesita.
- Evitar exfoliantes físicos o químicos todos los días.
- Secar con una toalla limpia mediante pequeños toques, sin frotar.
- Aplicar una crema hidratante adecuada al tipo de piel.
- Finalizar siempre con protector solar, incluso en invierno o si el día está nublado.
¿Hay personas que ni siquiera necesitan usar jabón por la mañana?
Sí. Diversas asociaciones dermatológicas señalan que quienes tienen piel seca o muy sensible pueden lavarse únicamente con agua al despertar y reservar el limpiador para la noche, momento en el que es más importante retirar protector solar, maquillaje, contaminación y el exceso de grasa acumulado durante el día.
En cambio, quienes tienen piel muy grasa, acné o realizan actividad física apenas se levantan pueden beneficiarse de un limpiador suave, siempre evitando productos demasiado agresivos.
Otro error frecuente: el agua muy caliente
Aunque resulte agradable en invierno, el agua caliente elimina con mayor facilidad los aceites naturales de la piel.
Por eso los dermatólogos recomiendan usar agua tibia. Ayuda a limpiar el rostro sin alterar tanto la barrera protectora ni favorecer la deshidratación.
La limpieza no tiene que dejar sensación de tirantez
Existe una idea equivocada: creer que cuanto más «seca» queda la piel después de lavarla, mejor se limpió.
En realidad ocurre lo contrario. Si el rostro queda tirante, arde o se siente incómodo después de la limpieza, probablemente el producto utilizado sea demasiado agresivo para ese tipo de piel.
Una rutina suave, constante y acompañada por hidratación y protector solar suele ofrecer mejores resultados a largo plazo que una limpieza excesiva.
Fuentes: American Academy of Dermatology y Mayo Clinic.
Lavarse la cara apenas uno se levanta es un hábito instalado. Sin embargo, los dermatólogos advierten que no siempre se hace de la manera correcta. El principal error, explican, es utilizar un limpiador agresivo o exfoliante todas las mañanas, creyendo que así la piel quedará más limpia o saludable.
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