Fin de semana largo y Fiesta de la Nieve: las claves para manejar en las rutas de la cordillera
Especialistas en manejo adaptado explican cómo modificar la conducta al volante, ajustar los neumáticos y reaccionar de forma adecuada ante la pérdida de adherencia en el asfalto.

Los viajes por el fin de semana largo y la Fiesta Nacional de la Nieve en Bariloche incrementan de forma notable el flujo de vehículos en las rutas de la cordillera. Transitar durante esta época implica un desafío que va más allá de la pericia al volante: el agarre de los neumáticos disminuye, la distancia necesaria para detener la marcha puede triplicarse y cualquier maniobra brusca puede provocar la pérdida total del control del vehículo.
En diálogo con diario RIO NEGRO, expertos en conducción en terrenos complejos remarcan que la responsabilidad primaria recae en la evaluación previa del camino y la prudencia del usuario. A diferencia de lo que suele asumirse, las fallas mecánicas representan un porcentaje mínimo frente a las decisiones erróneas asumidas en el habitáculo.
Sistemas como la tracción integral (4×4) brindan firmeza al momento del arranque o la aceleración, pero no alteran la física del frenado ni recortan los metros necesarios para detener la masa del vehículo sobre hielo o calzadas resbaladizas.
Guía técnica: pautas y maniobras para automóviles y camionetas
Antes de emprender el viaje, resulta imprescindible verificar la profundidad de las acanaladuras de las cubiertas; si el dibujo cuenta con menos de 4 milímetros, la adherencia sobre nieve será prácticamente nula. Asimismo, se deben adecuar las presiones según la superficie:
- Nieve o ripio blando: ajustar entre 18 y 22 libras.
- Ripio consolidado: calibrar entre 25 y 28 libras.
- Pickups 4×2 sin carga: colocar entre 100 y 150 kg sobre la caja trasera para dotar de peso al eje motriz y evitar derrapes involuntarios.

Al momento de transitar por hielo o nieve, la regla de oro consiste en operar la dirección, el acelerador y el pedal de freno de manera progresiva. La detención debe gestionarse a través del freno motor —reteniendo marchas cortas en cajas manuales o seleccionando los modos Sequential/Low en transmisiones automáticas— limitando el uso del pedal al mínimo.
De igual modo, se debe desactivar el control de velocidad crucero en zonas de baja adherencia para impedir aceleraciones automáticas indeseadas cuando alguna rueda pierda tracción. En caso de sufrir un derrape, el conductor debe fijar la mirada en la vía de escape, soltar suavemente el acelerador y corregir el volante en esa dirección, absteniéndose por completo de pisar el freno a fondo. Cabe destacar que las cadenas solo deben colocarse ante capas puras de hielo, dado que sobre nieve blanda tienden a enterrar el vehículo hasta dejarlo sobre el chasis.
En tramos de ripio, la velocidad crucero recomendada oscila entre los 60 y 80 km/h. Ante una salida involuntaria hacia la banquina, se debe soltar el acelerador y permitir que la velocidad disminuya por inercia antes de reincorporarse de forma pausada; dar un volantazo provocará un desequilibrio de masas capaz de volcar la unidad.
Por último, ante la presencia de niebla, la indicación es circular con luces bajas y antiniebla encendidos (jamás luces altas), respetando como límite máximo de velocidad la distancia de visibilidad disponible (por ejemplo, si se divisan 50 metros, no superar los 50 km/h) y reservando el uso de balizas exclusivamente para detenciones completas fuera de la calzada.
La maniobrabilidad sobre dos ruedas: posturas y precauciones en motocicleta
Para los motociclistas, las exigencias físicas y operativas se incrementan sensiblemente. La estrategia de conducción debe segmentarse rigurosamente en función del estado de la calzada:
- Sectores con nieve: es imperioso reducir drásticamente la marcha y mantener activadas todas las asistencias electrónicas del rodado (como el ABS de curvas y el control de tracción). Se debe mantener la moto lo más vertical posible para no comprometer el parche de contacto, ejecutando cambios de trayectoria con delicadeza.
- Presencia de hielo: la indicación principal es evitar el tránsito si la temperatura ambiente perfora los 4 °C. Se debe prestar atención al brillo sobre el pavimento.
- Ráfagas de viento lateral: el piloto debe adoptar una postura firme sobre el manillar, inclinar levemente el torso para achicar la superficie de resistencia, reducir la velocidad y prever sacudidas al salir de sectores protegidos como bosques, cortes de montaña o tras el cruce con camiones.
- Caminos de ripio: se aconseja pararse levemente sobre los pedales con rodillas semiflexionadas, desplazando el peso del cuerpo hacia adelante para cargar la rueda frontal. Se debe mantener el manubrio con firmeza pero sin rigidez, dejando que la moto copie las irregularidades del terreno sin intentar corregir cada microdesplazamiento.
- En materia de equipamiento, es indispensable vestir indumentaria técnica por capas, protecciones articuladas, calzado alto que contenga el tobillo y guantes térmicos. En pendientes pronunciadas, la postura debe ser dinámica (cuerpo volcado hacia adelante en ascensos y hacia atrás en bajadas), priorizando siempre el uso dosificado del freno trasero para no bloquear el tren delantero.

Los viajes por el fin de semana largo y la Fiesta Nacional de la Nieve en Bariloche incrementan de forma notable el flujo de vehículos en las rutas de la cordillera. Transitar durante esta época implica un desafío que va más allá de la pericia al volante: el agarre de los neumáticos disminuye, la distancia necesaria para detener la marcha puede triplicarse y cualquier maniobra brusca puede provocar la pérdida total del control del vehículo.
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