Nieve y ciruelos en flor: la increíble postal de este pueblo patagónico que recibe a la primavera con mil propuestas

La ciudad combina los últimos paisajes del invierno con la llegada de la primavera y una agenda deportiva, cultural y turística para disfrutar al aire libre.

Por Lorena Vincenty

Los ciruelos de origen japonés tiñen de rosa la avenida principal de Esquel durante las primeras semanas de la primavera.

Septiembre llega a Esquel con una escena de contrastes. En la ciudad, los ciruelos de origen japonés empiezan a florecer y tiñen de rosa la avenida principal. Más allá, en las alturas, la nieve todavía permanece sobre los cerros. Entre una imagen y otra transcurre un mes que funciona como una especie de puente: el invierno todavía no se fue del todo y la primavera ya comenzó a mostrar sus primeras señales.

Los días se alargan, aparecen más horas de sol y la ciudad recupera poco a poco el ritmo de las actividades al aire libre. Es también un momento especial para quienes llegan buscando movimiento: Esquel, reconocida como Capital Provincial del Turismo Deportivo, concentra durante septiembre competencias y propuestas que atraviesan la montaña, el agua y los senderos.


El rosa que perfuma


Hay una postal que solo dura unas semanas. A lo largo de la avenida principal, los ciruelos en flor despliegan sus tonos rosados y convierten las calles en uno de los escenarios más fotografiados de la ciudad.

El paisaje tiene algo de transición. Las flores aparecen mientras los árboles comienzan a recuperar su verde y, a lo lejos, todavía puede verse el blanco del Cerro 21. Rosa, verde y blanco conviven durante unos días, como si Esquel reuniera en una misma fotografía las dos estaciones.

La floración alcanza su propio festejo hacia fines de septiembre con la Fiesta de los Ciruelos en Flor, una propuesta que suma música en vivo y feria de emprendedores y celebra uno de los momentos más particulares del calendario local.


Una ciudad que se mueve


La primavera también llega con competencias. Durante septiembre, la agenda deportiva invita a recorrer Esquel y sus alrededores con otra mirada, siguiendo circuitos, pendientes y senderos. Entre las propuestas aparecen disciplinas para distintos niveles y formas de vivir la naturaleza.

  • Se realizará el 51° Campeonato Internacional Infantil Patagónico. Del 31 de agosto al 5 de septiembre, más de 250 jóvenes corredores llegarán a La Hoya.
  • Downhill en La Cruz: el 5 y 6 de septiembre, velocidad, técnica y montaña serán protagonistas en el Cerro La Cruz.
  • Nacional de Esquí: el 9 y 10 de septiembre.
  • Trail, kayak, arquería y marcha nórdica: el 20 de septiembre, la Reserva Natural Urbana Laguna La Zeta reunirá cuatro disciplinas en una jornada para recibir la primavera.
  • Escalada en roca: el 26 de septiembre, una propuesta que combina naturaleza, destreza y adrenalina.
    35° Tetratlón Esquel: el 27 de septiembre, cuatro disciplinas se combinan en una de las competencias con mayor trayectoria de la Patagonia.
  • Quienes quieran participar pueden consultar en deportes.esquel.ar.

No todo ocurre en los cerros. Septiembre también encuentra a Esquel con una agenda que conecta cultura, producción y conocimiento. El Esquel Danza 2026 llevará folklore y cultura a la ciudad del 3 al 6 de septiembre. Más adelante será el turno del 11° Congreso Patagónico de Ortopedia y Traumatología, previsto para el 10 y 11, y de la 2° FEDEMAD, Feria de la Madera Patagonia 2026, que se desarrollará el 11 y 12 de septiembre.


Llegar un fin de semana


La conectividad aérea suma otra razón para elegir septiembre. Esquel cuenta con vuelos directos desde Córdoba y Buenos Aires, una posibilidad que facilita armar escapadas cortas. Desde Córdoba hay vuelos directos los jueves, con regreso desde Esquel los lunes. Desde Buenos Aires, la conexión directa opera seis días a la semana, lo que permite mayor flexibilidad para elegir fechas.

  • Un vuelo de ida y vuelta desde Buenos Aires a Esquel cuesta unos $173.000.

La posibilidad de llegar sin escalas cambia la ecuación para una escapada de pocos días: permite salir de una ciudad, aterrizar en la Patagonia y, en cuestión de horas, estar frente a una montaña todavía nevada o caminar bajo los ciruelos florecidos.


La Hoya, montaña para rato


La nieve todavía permite disfrutar del cerro La Hoya durante septiembre, mientras la ciudad comienza a recibir las primeras señales de la primavera.

La nieve cambia la forma de vivir el destino en el cerro La Hoya. El invierno cubrió la montaña y el centro de esquí, ubicado a solo 12 kilómetros de Esquel, pudo ampliar su superficie esquiable y sumar nuevos sectores para quienes ya tienen experiencia sobre los esquíes o la tabla. En primavera hay nieve en polvo, seca y de gran calidad. El pase para esquiadores tiene un valor de $100.000, mientras que el de peatones cuesta $20.000. Los tickets se pueden adquirir en la web de La Hoya.


La Trochita y aventuras


Hay algo especial en subir a La Trochita. El viejo tren, que tiene algo de viaje en el tiempo, atraviesa el valle entre Esquel y Nahuelpan mientras el escenario que aparece detrás de las ventanillas enamora. Para este recorrido, las tarifas informadas para el mes de septiembre de 2026 son de $150.000 para turistas internacionales, $86.000 para residentes nacionales mayores y $69.000 para residentes provinciales mayores. Los estudiantes universitarios nacionales y jubilados nacionales pagan $64.000.

En el mismo servicio, los menores nacionales de seis a 12 años abonan $61.000, mientras que los menores residentes provinciales de esa edad pagan $52.000. Para quienes acrediten residencia en Esquel o Trevelin, la tarifa es de $41.000. En cambio, los menores de 5 años viajan sin cargo. El viaje está disponible únicamente los días sábados. La salida es desde Esquel a las 10 con horario estimado de regreso a las 13.

La Trochita atraviesa el valle rumbo a Nahuelpan y suma una experiencia diferente para descubrir los paisajes cordilleranos.

Además el pueblo tiene más de 16 senderos para descubrir a pie, con opciones para distintos niveles de dificultad. La Laguna La Zeta, Laguna Willmanco, Cerro La Cruz y Cerro 21 son algunos de los recorridos que permiten combinar movimiento y paisaje, con vistas hacia la ciudad y la cordillera. Para elegir el circuito, la aplicación Wikiloc reúne buena parte de las alternativas.

El Parque Nacional Los Alerces, Patrimonio Mundial de la Unesco, guarda algunas de las experiencias más impactantes de la región. La navegación hacia el Alerzal Milenario permite encontrarse con el Alerce Abuelo, un ejemplar de más de 2.600 años, mientras que la excursión al Glaciar Torrecillas combina navegación por el lago Menéndez, caminata y la contemplación de un glaciar colgante junto a una laguna de color esmeralda.

El parapente propone otra manera de conocer el destino: desde arriba. Para quienes nunca volaron, existen bautismos acompañados por instructores profesionales que combinan una caminata por la montaña con el vuelo y las vistas de Esquel y sus alrededores. La Asociación Vuelo Libre Esquel cuenta con distintas alternativas para animarse a despegar.

El vuelo en parapente permite contemplar Esquel y los paisajes de la cordillera desde otra perspectiva.

Un adelanto de lo que viene


Septiembre tiene además un secreto: es apenas el comienzo. Cuando los ciruelos terminan su floración, la primavera empieza a ganar terreno y el paisaje se prepara para uno de los momentos más esperados del año. En octubre, los campos de tulipanes se convierten en uno de los grandes atractivos de la región y suman otra explosión de color al calendario.

Por eso, viajar a Esquel en septiembre es llegar justo en el instante en que todo empieza a cambiar. Todavía queda nieve para mirar hacia las montañas. Ya hay flores en las calles. Los senderos vuelven a llenarse de deportistas y los días invitan a quedarse un rato más afuera. Esquel no despide al invierno ni recibe del todo a la primavera: durante septiembre, deja que las dos estaciones convivan.


Los ciruelos de origen japonés tiñen de rosa la avenida principal de Esquel durante las primeras semanas de la primavera.

Septiembre llega a Esquel con una escena de contrastes. En la ciudad, los ciruelos de origen japonés empiezan a florecer y tiñen de rosa la avenida principal. Más allá, en las alturas, la nieve todavía permanece sobre los cerros. Entre una imagen y otra transcurre un mes que funciona como una especie de puente: el invierno todavía no se fue del todo y la primavera ya comenzó a mostrar sus primeras señales.

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