Advierten por un «El Niño» histórico hasta 2027: «El planeta está en aguas desconocidas»

La Organización Meteorológica Mundial prevé un fortalecimiento del fenómeno para los próximos meses. Ante el inminente aumento de inundaciones, sequías y temperaturas extremas, instan a las autoridades a anticiparse a sus consecuencias.

Redacción

Por Redacción

Advierten por el fortalecimiento de El Niño. (Foto ilustrativa).

Advierten por el fortalecimiento de El Niño. (Foto ilustrativa).

«El Niño se está superdimensionando ante nuestros ojos. La ciencia no deja lugar a dudas: el planeta está en aguas desconocidas, y esas aguas se están calentando», advierte el secretario general de la ONU, António Guterres. La frase resume la preocupación de la comunidad científica ante la evolución de un fenómeno que ya presenta señales excepcionales en el océano Pacífico tropical y que podría intensificarse durante los próximos meses.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) informó que las condiciones oceánicas y atmosféricas confirman la continuidad de El Niño, uno de los patrones climáticos naturales con mayor influencia sobre el sistema climático mundial. El organismo estima que el fenómeno persistirá, al menos, hasta comienzos de 2027, con una probabilidad cercana al 100% para el período septiembre-octubre-noviembre de 2026.

El informe sostiene que un episodio de esta magnitud puede alterar los regímenes de lluvias, las temperaturas y la circulación atmosférica en numerosas regiones. Sin embargo, la OMM aclara que un El Niño muy fuerte no produce los mismos efectos en todos los territorios. Las consecuencias dependen de la ubicación, la estación del año y la interacción con otros factores climáticos.

Anomalías de más de 8 °C en el Pacífico: El Niño se intensifica


Según difundieron, la señal más contundente aparece en el Pacífico ecuatorial. Durante julio y comienzos de agosto, algunas zonas ubicadas debajo de la superficie del océano registraron temperaturas superiores al promedio en más de 8 °C. Para la OMM, la combinación entre el calor superficial y el subsuperficial respalda la continuidad y el posible fortalecimiento del fenómeno.

El Niño se caracteriza por un aumento de la temperatura superficial del mar en el Pacífico ecuatorial central y oriental. Por lo general, aparece cada dos a siete años y se extiende entre nueve y doce meses. Suele comenzar a desarrollarse entre marzo y junio, alcanza su máxima intensidad entre noviembre y febrero y puede influir sobre las temperaturas globales incluso después del pico de calentamiento oceánico.

Los modelos climáticos consultados por la OMM anticipan temperaturas superiores a lo normal en casi todas las áreas terrestres durante la primavera del hemisferio sur. También prevén cambios marcados en las precipitaciones, con una respuesta atmosférica asociada al fuerte El Niño del Pacífico.

La organización también espera una fase positiva del Dipolo del océano Índico, con un valor medio estacional estimado en 0,9 °C durante septiembre, octubre y noviembre de 2026. A la vez, el Atlántico tropical podría conservar temperaturas superiores a las habituales. Estos factores pueden reforzar, debilitar o modificar los efectos típicos de El Niño en distintas regiones.

Un pronóstico para anticiparse a los impactos de El Niño


La OMM subraya que la intensidad global de El Niño no permite determinar por sí sola la gravedad de sus consecuencias en un país o una ciudad. En algunas áreas puede favorecer lluvias intensas e inundaciones; en otras, aumentar el riesgo de sequías, olas de calor o incendios forestales. La respuesta también cambia según la época del año.

Por eso, instan a los gobiernos a prepararse y prever consecuencias graves. «Las temperaturas superficiales del mar están aumentando, las temperaturas siguen subiendo y el mundo está en la zona de peligro de fenómenos meteorológicos extremos. La carrera ahora es entre el aumento de los riesgos y nuestro compromiso de actuar por el clima y proteger a las personas. Debemos ganar esa carrera», remarca el secretario general de la ONU, António Guterres.

La información puede orientar decisiones sobre producción agropecuaria, disponibilidad de agua, salud pública, gestión de emergencias y prevención de desastres. «Ya estamos viendo interrupciones y devastaciones por sequías e inundaciones e esperamos que estos impactos aumenten a medida que El Niño se intensifique», insiste la secretaria general de la OMM, Celeste Saulo.

Y agrega: «Este excepcional El Niño exige una preparación y respuesta excepcionales. Nunca antes en los 50 años de historia de la Organización Meteorológica Mundial habíamos lanzado una movilización tan importante con los Servicios Meteorológicos e Hidrológicos Nacionales, que están en primera línea para entregar pronósticos y servicios para salvar vidas y medios de vida», afirmó.

La organización recordó que los Servicios Meteorológicos e Hidrológicos Nacionales constituyen la fuente oficial para las advertencias y los pronósticos de alcance local. También aclaró que El Niño es un fenómeno natural y que no está causado por el cambio climático, aunque el calentamiento global puede modificar el contexto en el que se desarrolla y agravar algunos de sus impactos.

El episodio forma parte de la Oscilación del Sur de El Niño (ENSO), que también incluye a La Niña. La OMM y sus centros climáticos regionales continuarán con el monitoreo y publicarán nuevas actualizaciones a medida que evolucionen las condiciones del océano y la atmósfera.


"El Niño se está superdimensionando ante nuestros ojos. La ciencia no deja lugar a dudas: el planeta está en aguas desconocidas, y esas aguas se están calentando", advierte el secretario general de la ONU, António Guterres. La frase resume la preocupación de la comunidad científica ante la evolución de un fenómeno que ya presenta señales excepcionales en el océano Pacífico tropical y que podría intensificarse durante los próximos meses.

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