Compró 20.000 hectáreas degradadas y las transformó durante 23 años: así logró recuperar un bosque que casi había desaparecido

Un empresario estadounidense convirtió una enorme superficie del norte de Florida en un proyecto de restauración ambiental. Plantó millones de pinos de hoja larga, recuperó corredores para la fauna y creó una reserva que busca reconstruir uno de los ecosistemas más castigados del país.

Redacción

Por Redacción

Durante décadas, una enorme extensión del norte de Florida estuvo marcada por la degradación y el avance de las plantaciones industriales. Allí, un empresario decidió emprender un proyecto de restauración a largo plazo que terminó convirtiendo más de 20.000 hectáreas en un refugio para recuperar un ecosistema que había perdido casi toda su superficie original.

Marion Clifton Davis, un empresario vinculado al comercio de commodities, compró una extensa superficie de tierras degradadas en el norte de Florida. Foto gentileza.

La iniciativa comenzó cuando Marion Clifton Davis, empresario relacionado con el comercio de commodities, adquirió unas 20.640 hectáreas y bautizó el lugar como Nokuse Plantation. El objetivo no era desarrollar una nueva explotación productiva, sino reconstruir parte del paisaje que había caracterizado históricamente al sureste de Estados Unidos.

El trabajo lleva 23 años y todavía continúa.


El desafío de recuperar un bosque casi desaparecido


Uno de los grandes objetivos del proyecto es recuperar el pino de hoja larga, una especie que alguna vez dominó buena parte del sureste estadounidense.

Este ecosistema llegó a extenderse por unos 36,4 millones de hectáreas, desde Virginia hasta el este de Texas. Con el paso del tiempo, la explotación forestal, el cambio en el uso de la tierra y otras transformaciones redujeron su superficie en aproximadamente un 97%.

Cuando Davis adquirió el territorio, apenas unas 607 hectáreas mantenían ejemplares nativos y, además, estaban separadas entre sí.

La restauración comenzó entonces con una estrategia que buscó mucho más que volver a plantar árboles: se intentó reconectar los ambientes naturales para que la fauna pudiera desplazarse nuevamente por grandes extensiones.


Millones de árboles para reconstruir el paisaje


La recuperación demandó una inversión sostenida durante años. En la última década, el proyecto destinó alrededor de US$500.000 anuales a las tareas de restauración.

Parte del trabajo consistió en eliminar plantaciones industriales que ocupaban miles de hectáreas y reemplazarlas progresivamente por vegetación propia del ecosistema.

En total, fueron plantados cerca de 8 millones de pinos de hoja larga.

La restauración también incorporó una herramienta característica de estos ambientes: las quemas controladas. Lejos de tratarse de incendios accidentales, son utilizadas de manera planificada para mantener las condiciones que necesitan determinadas especies y favorecer el funcionamiento natural del bosque.


Los animales también empezaron a regresar


La recuperación del territorio generó cambios que comenzaron a observarse en la fauna.

Uno de los casos más destacados es el oso negro de Florida, que volvió a utilizar sectores de la zona después de desplazarse desde áreas cercanas, incluida la base aérea de Eglin.

La creación de corredores naturales resulta especialmente importante para esta especie, que necesita grandes superficies de hábitat para desplazarse y sobrevivir.

El proyecto también contempla recuperar poblaciones de otras especies, entre ellas el pájaro carpintero de cresta roja, mientras que existen planes para evaluar la incorporación de bisontes.

Otro de los trabajos desarrollados en la reserva estuvo relacionado con la tortuga terrestre, una especie considerada clave para el equilibrio del ecosistema. El equipo de Nokuse llegó a rescatar alrededor de 3.500 ejemplares.


Una reserva que también busca enseñar


La iniciativa no quedó limitada a la recuperación de árboles y animales. Davis también impulsó un componente educativo para acercar a las nuevas generaciones al proceso de restauración.

En ese marco se construyó el Centro de Biofilia E.O. Wilson, una infraestructura que demandó unos US$12 millones y que ofrece clases gratuitas a estudiantes de cuarto a séptimo grado de seis condados.

El proyecto busca que los chicos conozcan cómo funcionan los ecosistemas y comprendan por qué su recuperación requiere tiempo y planificación.


Una restauración pensada para varias generaciones


La transformación de Nokuse Plantation no ocurrió de un año para otro. El proyecto lleva más de dos décadas y plantea una idea central: recuperar un ecosistema perdido es un proceso que excede la vida de una sola generación.


Durante décadas, una enorme extensión del norte de Florida estuvo marcada por la degradación y el avance de las plantaciones industriales. Allí, un empresario decidió emprender un proyecto de restauración a largo plazo que terminó convirtiendo más de 20.000 hectáreas en un refugio para recuperar un ecosistema que había perdido casi toda su superficie original.

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