¿Ventiladores gigantes para combatir las heladas en Río Negro?: cómo funcionan y el ejemplo en Argentina

Las heladas son una amenaza recurrente para diversos cultivos en el norte de la Patagonia. En las zonas productivas que avanzan hacia terrenos altos y la meseta, los ventiladores podrían convertirse en una alternativa a los sistemas de aspersión.

Redacción

Por Mark Battany*

En algunas situaciones los ventiladores pueden ser la solución óptima para proteger cultivos de las heladas. Foto: Mark Battany.

En algunas situaciones los ventiladores pueden ser la solución óptima para proteger cultivos de las heladas. Foto: Mark Battany.

Proteger los cultivos sensibles contra el daño de las heladas es una obligación en lugares como la provincia de Río Negro. Históricamente esta zona ha gozado de una abundancia de agua que ha permitido usar aspersores contra las heladas. Estos sistemas pueden proteger contra heladas bastante severas, como pueden ocurrir en los terrenos bajos donde se ha cultivado.

Pero hay un par de factores que pueden animar a los productores a considerar otros métodos como ventiladores en el futuro. Un factor es que la abundancia actual de agua puede reducirse, porque esta misma abundancia atrae capital para expandir la producción. Un segundo factor es que la expansión de la producción puede ocurrir en terrenos altos, posibilitada por los sistemas de riego de presión, en vez de en el fondo del valle donde el sistema imperante es el riego gravitacional. Las heladas suelen ser más severas en los fondos de los valles, y menos severas en los terrenos altos. Esta combinación de menor abundancia de agua que estimula más eficiencia en su uso y las condiciones de heladas menos severas en los terrenos altos puede resultar en una mayor adopción de ventiladores en estos terrenos.

En los lugares del mundo donde se emplean mucho los ventiladores, suele ser porque tienen estas mismas condiciones: limitaciones en la disponibilidad de agua, y características de heladas que permiten un buen control con los ventiladores. Y hay ejemplos donde se ha visto una transformación desde aspersores a ventiladores, debido a cambios en la disponibilidad (y costo) de agua. Un buen ejemplo son las zonas de viñedos en la Costa Central de California: hace tres décadas el agua subterránea parecía abundante y los aspersores fueron el método casi universal. Luego, el crecimiento rápido de la industria hizo obvias las limitaciones en el agua disponible y como consecuencia hoy en día los ventiladores abundan en la misma zona.

Condiciones de heladas y el mecanismo de los ventiladores para aumentar el calor


Para entender cómo funcionan los ventiladores, primero hay que entender algo sobre el patrón de temperatura durante una noche de helada. En una helada de radiación hay poco viento y el cielo despejado; esto resulta en temperaturas frías cerca de la superficie, mientras que las temperaturas del aire a mayor altura son mayores. Esta condición es una inversión térmica. Al contrario, en una helada advectiva, también llamada polar, hay viento y/o un cielo nublado y la inversión térmica no se manifiesta.

Los ventiladores mezclan las capas horizontales de aire en la inversión térmica y el resultado es que la temperatura del aire al nivel del cultivo sube. Y aquí hay un punto importante: el grado de calentamiento que puede producir un ventilador depende de la “fuerza” de la inversión térmica. Cuanto más caliente está el aire arriba en comparación con el aire al nivel del cultivo, mayor será el «efecto calentamiento» que la máquina produce. En una zona donde las heladas suelen ser polares en lugar de heladas de radiación, las inversiones térmicas son débiles o inexistentes y limitan mucho el efecto que un ventilador puede producir.

Ventiladores contra heladas en Río Negro: estimar su beneficio antes de invertir mucho


En zonas del mundo donde no hay experiencia con ventiladores, es posible predecir cómo van a funcionar si tomamos mediciones durante las heladas de las temperaturas al nivel de cultivo y además más alto (por ejemplo, a 10 metros). Efectivamente estamos midiendo la fuerza de la inversión térmica, que nos permite estimar la temperatura que va a resultar cuando un ventilador está en marcha.

Estación meteorológica: calcular la fuerza de la inversión térmica, que nos permite estimar la temperatura que va a resultar cuando un ventilador está en marcha.
Estación meteorológica: calcular la fuerza de la inversión térmica, que nos permite estimar la temperatura que va a resultar cuando un ventilador está en marcha. Foto: Mark Battany.

Hacer esta medición no es tan complicado ni costoso, pero el valor de los datos resultantes es muy alto. Se pueden usar torres muy simples con pequeños sensores que marcan la temperatura durante toda la temporada de helada. Esta opción es la más barata y simple para caracterizar un lugar, pero tiene la desventaja de que no permite ver los datos en vivo. La otra opción es colocar una torre con una estación meteorológica que manda sus datos al usuario: con esto se puede ver en el momento lo que está ocurriendo con la inversión térmica, pero con un costo bastante más alto.

Los diseños actuales de ventiladores


Hay varios fabricantes de ventiladores en el mundo que siguen el mismo patrón básico que ha probado ser muy eficaz. Esto consiste en una torre fija de unos 10 metros aproximadamente, con un buje arriba que gira lentamente, haciendo una vuelta completa en cinco minutos y así cubriendo una zona circular alrededor de la torre. En este buje está montada una hélice de dos aspas, con una inclinación de unos grados por debajo de la horizontal. Un motor de combustión (gasoil, propano, gas natural según los costos locales) de unos 100-200 caballos hace girar la hélice y su buje. Hay opción de usar un motor eléctrico también en lugares donde la luz es barata. Cuanto más potente es el motor, más superficie se protege alrededor de la torre; entre cuatro y seis hectáreas por cada ventilador es lo típico.

Una torre, un buje y una hélice, tres elementos centrales de los ventiladores antiheladas.
Una torre, un buje y una hélice, tres elementos centrales de los ventiladores antiheladas. Foto: Mark Battany.

Las máquinas modernas también montan un sensor de temperatura y un sistema de autoarranque, que permiten un funcionamiento totalmente automático. En lugares donde la disponibilidad de mano de obra durante las noches de helada es escasa o muy costosa, estas máquinas ofrecen una gran ventaja.

Los ventiladores de torre fija son los más apropiados para cultivos altos como lo son las plantaciones de manzanas y peras. Hay ventiladores portátiles que utilizan el mismo motor y hélice, pero con una torre plegable de menos altura cuando están montados. Estas máquinas son muy utilizadas en cultivos bajos como la frutilla y los viñedos, y tienen la ventaja de poder ser utilizados en lugares diferentes durante la temporada.

El ruido, una limitación importante en Río Negro


Un inconveniente importante de los ventiladores es el ruido que producen las hélices, muy parecido a un helicóptero. En lugares donde hay zonas residenciales cercanas a los campos el ruido es un factor que no se debe ignorar. Desafortunadamente las hélices más eficaces, de dos aspas, son también las más ruidosas. Una forma de reducir el ruido es utilizar hélices de tres, cuatro o hasta cinco aspas que se han desarrollado específicamente para reducir este ruido. Pueden ser más caras y además tener un nivel de protección algo reducido en comparación con las hélices de dos aspas, pero en lugares donde el ruido excesivo va a crear grandes incomodidades para la población su uso es casi obligatorio. 

Se puede comparar el tema del ruido excesivo de los ventiladores con el humo que antes se producía al quemar todo tipo de material para combatir las heladas; este humo nocivo fue muy dañino para la comunidad y por suerte se ha reducido en muchas zonas.  

Mendoza, un ejemplo cercano de evaluación de ventiladores contra heladas


Mendoza, Argentina, es un ejemplo de una zona con escaso uso histórico de ventiladores que pasa ahora por el proceso de tomar mediciones para evaluar sus posibilidades. En el primer paso, un grupo de productores de uvas y yo instalamos diez torres en las zonas con riesgo de heladas para medir las condiciones de inversión térmica durante las primaveras de 2019 y 2020. El resumen de estos datos fue bastante aleatorio, indicando que sí es común tener inversiones térmicas durante las heladas, y con una fuerza de inversión que haría beneficioso el uso de un ventilador. Y el segundo paso, que consiste en medir los efectos de los ventiladores en el campo, ahora está en marcha. Este ejemplo también puede servir en Río Negro, sobre todo en la caracterización de las posibles zonas de mayor altura que puede ser desarrolladas en el futuro próximo.

La necesidad de proteger los cultivos contra heladas siempre va a existir: que un productor tenga varias opciones de control le permite optimizar esta parte de su manejo. En algunas situaciones los ventiladores pueden ser la solución óptima; con mediciones dirigidas de la inversión térmica esto puede evaluarse de aquí en adelante.

Conozca al autor: Mark Battany disfruta trabajando con productores para ayudarlos a identificar y resolver la amplia gama de desafíos de producción que puedan enfrentar. Reside en la costa central de California, pero visita con frecuencia otras regiones productoras en Estados Unidos y en el extranjero. Puede contactar a Mark en mcbattany@gmail.com o al +1 805-305-7502.

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Proteger los cultivos sensibles contra el daño de las heladas es una obligación en lugares como la provincia de Río Negro. Históricamente esta zona ha gozado de una abundancia de agua que ha permitido usar aspersores contra las heladas. Estos sistemas pueden proteger contra heladas bastante severas, como pueden ocurrir en los terrenos bajos donde se ha cultivado.

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