Casi la mitad de los pinos de Bariloche son producto de la invasión y no de plantaciones

Un estudio de la Red Pinos permitió mapear por primera vez la dispersión de esta especie en zonas de interfase de Bariloche. De unas 7 mil hectáreas cubiertas por pinos, la mitad corresponde a invasiones y casi el 90% se encuentra en tierras privadas.

Por Lorena Roncarolo

Los investigadores llevaron adelante un exhaustivo mapeo. Foto: gentileza

Los investigadores llevaron adelante un exhaustivo mapeo. Foto: gentileza

La mitad de los pinos en Bariloche no corresponden a plantaciones planificadas sino que son producto de invasiones y el 90% de esa dispersión está en tierras privadas. Por primera vez, la ciudad cordillerana dispone de un mapa regional que permite saber dónde intervenir para disminuir el riesgo de incendios.

Tiempo atrás, la Red Pinos se propuso una misión compleja y desafiante. Un grupo de investigadores de esta organización de Bariloche decidió evaluar la invasión de esta especie en zonas de interfase de la ciudad cordillerana. El desafío fue discriminar entre el área cubierta por pinos que habían sido plantados y planificados y aquellos que eran resultado de la invasión biológica.

El trabajo para mapear la dispersión natural de la especie congregó a investigadores del parque nacional Nahuel Huapi, la Delegación Regional Patagonia Norte y del Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente (Inibioma) que emplearon imágenes satelitales de Sentinel-2, la Agencia Espacial Europea.

“Con las imágenes satelitales se puede mapear el uso y la cobertura del suelo, se puede separar la zona esteparia del bosque. Pero sucede que las invasiones de pinos son parecidas espectralmente a las plantaciones”, advirtió Camilo Bagnato, ingeniero agrónomo y doctor en Ecología, integrante de la Red Pinos que lideró el estudio que llevó dos años.

En el terreno, aclaró, “uno ve cosas diferentes y se pueden identificar a simple vista. Las plantaciones están ordenadas en una cuadrícula. Suelen tener formas antrópicas. Las invasiones, en cambio, van creciendo de forma desordenada por todos lados, incluso cerca de los caminos”.

Los investigadores llevaron adelante un exhaustivo mapeo. Foto: gentileza

Bagnato, que también trabaja en el Departamento de Conservación del parque Nahuel Huapi, acotó que “la idea era estimar la superficie de plantaciones e invasiones, cuantificando las hectáreas en las zonas de interfase de Bariloche”.

Se eligió un sector que comprende el ejido municipal y áreas correspondientes al parque Nahuel Huapi, como Arroyo del Medio -camino a Ñirihuau que es un fuerte polo forestal- y sectores aledaños a la Ruta Nacional 40, sobre el lago Gutiérrez donde hay varios barrios residenciales afectados por esta problemática.

Los focos principales de invasión de pinos se detectaron en Península San Pedro, Circuito Chico, Arroyo del Medio y barrios residenciales del sur de Bariloche, cercanos al vertedero y a la Ruta 40. «Pero la realidad es que la problemática afecta en mayor o menor medida a todo el ejido municipal», advirtieron.

Del total de los pinos, la mitad son invasiones

El trabajo no fue sencillo ya que la tarea de teledetección demandó el procesamiento de imágenes satelitales, entrenar los modelos de clasificación para detectar pinos, y caracterizar los posibles errores de los mapas. “Se usa una plataforma de procesamiento de imágenes satelitales a escala planetaria. La plataforma Google Earth Engine es abierta libre y permite realizar este tipo de análisis, sin contar con una infraestructura de datos enorme como tendría un laboratorio”, detalló.

Los resultados del trabajo fueron sorprendentes ya que arrojó que de un total de 6.886 hectáreas de pinos en el área de interfase, un 41,7% corresponde a invasiones, es decir que no son plantaciones forestales planificadas, es decir casi la mitad.

“El pino invade tres ambientes: bosques nativos, matorrales y estepa. Por otro lado, un 89% de las invasiones de pinos están en tierras privadas y, un 70% está concentrada en menos de 350 propiedades mayores a 10 hectáreas”, puntualizó. El 13,5% restante está atomizado en más de 45.000 parcelas menores de una hectárea.

Los investigadores llevaron adelante un exhaustivo mapeo. Foto: gentileza

“Esto implica dos estrategias completamente distintas: incentivos a grandes propietarios para fomentar grandes acciones de manejo o a escala predial y en relación a miles de pequeños propietarios, comunicación, concientización y remoción descentralizada de pocos árboles por lote”, sugirió.

Cuando arrancó el estudio, los investigadores no tenían una hipótesis clara. Sabían que había invasiones de pinos, pero desconocían la cantidad y la magnitud.

Observando una secuencia de imágenes de 20 años en Arroyo del Medio, detectaron que “el frente de avance del pino es de 14,6 metros por año, es decir que hay una tasa de invasión anual de 0,43 hectáreas. Es alto: si hablamos de una plantación en la estepa, en un año se genera en promedio una invasión de media hectárea”.

Desde la Red Pinos, valoraron que este mapa aporta información para la toma de decisiones y planificar acciones de control en torno a las invasiones de pinos. “De esta forma, ahora tenemos una idea acerca de la tenencia de las invasiones: hay baja proporción en territorio fiscal; la mayoría está en tierras privadas”, manifestó. En este sentido, recalcó que “si bien las estrategias de este problema ambiental deben provenir del Estado, lo cierto es que los tenedores de la tierra son privados. Por eso, la estrategia debe ser conjunta porque, en gran medida, son decisiones privadas”.

Tarea compleja y costosa

El especialista admitió que es difícil y costoso manejar las invasiones de pinos puesto que “dependiendo de la especie, no tienen un valor comercial importante”.

Entre las cuatro especies más comunes de pinos, el oregon tiene un mayor valor comercial con el que se podría pagar el costo de extracción. El resto corresponde al grupo denominado localmente pino blanco (ponderosa, contorta y radiata), de menor valor; de modo que “el costo de extracción no es pagado por el producto obtenido”. “Es más caro el costo de extracción que lo que uno obtiene. Económicamente, no rinde. Se lo puede usar como leña para calefaccionar las casas, pero en esta zona que usa históricamente leña nativa hay una restricción cultural. La gente cree que la leña de pino es mala«, señaló Bagnato y destacó un estudio de Gabriel Moncada para el parque nacional Lanín que demostró que «la leña de pino cortada en primavera y cubierta de las lluvias es mejor en su poder calórico que la leña nativa”.

A raíz del trabajo que llevaron a cabo en Bariloche, el grupo fue contactado por una organización llamada Control Pinos de Villa La Angostura para sumarse al mapeo de invasiones en un área más extensa que abarca esa localidad y Villa Traful.


Las conclusiones

-6.886 hectáreas es la superficie total dominada por pinos: 4.013 hectáreas corresponden a plantaciones y, 2.873 hectáreas, a invasiones.
-Un 61,2% es la superficie invadida en el bosque nativo; un 25,4%, en la estepa y un 13,4%, en los matorrales.
-Un 89,1% de la superficie invadida está en tierras privadas y casi un 70% de esa invasión privada se concentra en 350 propiedades grandes con superficies mayores a las 10 hectáreas.
-Un 14,6 metros por año es el avance promedio del frente de invasión de pino contorta en Arroyo del Medio (entre 2004–2025).


Bagnato lideró el estudio junto a otros investigadores: Jaime Moyano, Sofía Laura González, Melisa Blackhall, Jorgelina Franceze , Cecilia Nuñez, Rodrigo Freire , Valeria Ojeda y Luciana Ghermandi.


La mitad de los pinos en Bariloche no corresponden a plantaciones planificadas sino que son producto de invasiones y el 90% de esa dispersión está en tierras privadas. Por primera vez, la ciudad cordillerana dispone de un mapa regional que permite saber dónde intervenir para disminuir el riesgo de incendios.

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora

Comentarios