Ola de atentados mata a casi 70 personas en Irak
Las víctimas eran de la comunidad chiita, enfrentada con los sunnitas. Temen que se vuelva al clima de violencia tribal de el 2006 y el 2007, duando fallecieron miles de personas.
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Uno de los lugares donde se inmoló un atacante suicida.
BAGDAD.- Una ola de atentados contra peregrinos en el sur de Irak y en dos barrios chiitas de Bagdad dejó ayer al menos 68 muertos y decenas de heridos, lo que ha reavivado las tensiones entre comunidades cuando el país atraviesa una profunda crisis política. Los ataques son los más sangrientos desde la cadena de explosiones del pasado 22 de diciembre en la capital, cuatro días después de la salida de los últimos soldados estadounidenses del país. Un kamikaze activó el cinturón de explosivos que llevaba cerca de Nasiriya (sur), en medio de un grupo de peregrinos que acudían andando a la ciudad santa de Kerbala para celebrar el Arbain, un duelo religioso que conmemora la muerte del imán Hussein en esta ciudad. Según Hadi Badr al Riyahi, jefe de los servicios sanitarios de la provincia de Zi Qar, 45 personas murieron y 68 fueron heridas. En Bagdad, cinco atentados se cebaron con dos barrios chiitas emblemáticos: Kazimiya, donde se encuentra el mausoleo del séptimo imán, Musa al Kadum, y Sader City, el barrio chiita más grande de la capital. En Kazimiya, dos coches bomba explotaron hacia las 09H00 (06H00 GMT) en varios cruces, provocando la muerte de al menos 14 personas e hiriendo a 31, según fuentes de los ministerios del Interior y de Defensa. En Sader City, una moto explotó hacia las 07H00 (04H00 GMT) cerca de un grupo de jornaleros que buscaban trabajo, dejando siete muertos y 20 heridos, explicó un responsable del ministerio del Interior. Poco después, dos bombas escondidas cerca de una carretera estallaron cerca del principal hospital del barrio cuando los heridos eran trasladados al centro médico, lo que provocó la muerte de dos personas e hirió a 15 más, dijo la misma fuente. El Ministerio de Defensa confirmó un balance de nueve muertos y 35 heridos por la explosiones en el barrio de Sader City. “¿Dónde están las fuerzas de seguridad? ¿Dónde están los puestos de control? ¿Cómo ha podido explotar este coche bomba aquí?”, se preguntaba, furioso, Achur Abdullah, un hombre de 60 años cerca del lugar de los atentados en Kazimiya, donde trabajaban miembros de las fuerzas del orden y de los servicios de emergencias. Una mujer de unos 50 años gritaba y lloraba: “¡Mueren inocentes, los matan sin motivo! ¡Que Dios cumpla su venganza sobre los que han cometido estos crímenes!”. El viceministro iraní de Relaciones Exteriores, Hussein Amir Abdolahian, condenó la ola de atentados con el objetivo “de provocar enfrentamientos interreligiosos en este país importante para la región”. La cadena de ataques ocurre en plena crisis política entre los bloques sunnitas y chiitas. Varios responsables políticos han manifestado los últimos días su temor por ver renacer los sangrientos enfrentamientos confesionales que dejaron decenas de miles de muertos en 2006 y 2007. El actual conflicto estalló cuando el partido Iraqiya, apoyado por los sunnitas, denunció a mediados de diciembre los métodos autoritarios del primer ministro chiita, Nuri al Maliki. La situación empeoró cuando el gobierno ordenó la detención del vicepresidente sunnita, Tarek al Hachemi, que se ha refugiado en el Kurdistán iraquí (norte). “Los responsables políticos luchan entre ellos por el poder y nosotros pagamos el precio”, lamentó Ahmed Jalaf, uno de los periodistas presentes en el lugar de los atentados en Sader City. “¿Es nuestra culpa si Al Hachemi está en busca y captura, o si otras personas lo están? ¿Por qué debemos pagar nosotros por ellos?”, se preguntaba el reportero. (AFP)
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