Un millonario al que lo traiciona su lengua

Redacción

Por Redacción

SEMBLANZA

WASHINGTON.- La gran inversión que dedica Mitt Romney en su búsqueda por la nominación republicana lo ha ayudado a mostrarse como el ganador inevitable, pero el ex gobernador de Massachusetts también ha protagonizado varias metidas de pata que han dañado su imagen. El multimillonario de mandíbula cuadrada, siempre impecablemente peinado y con las sienes canosas es un hombre de negocios exitoso, aunque polémico, que afirma que “sabe cómo funciona la economía”. Pero también ha hecho comentarios mal recibidos por los electores estadounidenses, como por ejemplo cuando mencionó que disfruta de “despedir gente” o que su esposa maneja “un par de Cadillacs”. Estas observaciones dichas al pasar lo muestran como alguien que está fuera del alcance de los electores y fuera de la realidad. Su creencia en la iglesia mormona y el haber sido gobernador de un estado progresista como Massachusetts han sido dos de los aspectos de su biografía que levantaron las primeras dudas entre el sector más conservador del electorado republicano. Entre las sospechas que despierta este hombre de 64 años, padre de cinco hijos, abuelo de 15 nietos y casado desde hace 42 años con Anne, son las múltiples veces que ha cambiado de posición frente a temas tan polémicos como el aborto, las reformas al sistema de salud y la inmigración. Pero en las últimas semanas ha mostrado un espíritu de lucha que muchos republicanos pensaban que le faltaba. Perdió Carolina del Sur ante el ex presidente de la Cámara de Representantes Newt Gingrich, pero se recuperó para ganar importantes estados como Florida, Nevada, Arizona y Michigan. Mitt Romney es el cuarto hijo de un hombre de negocios mormón. Graduado de Harvard, hizo su fortuna al frente del fondo de inversión Bain Capital e ingresó en la política tardíamente. (AFP)


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