El Gato Peters, la vida con humor
Tras estar en Cipolletti y Roca, hoy se presenta en Neuquén y mañana en Viedma.
El jueves estuvo en el Centro Cultural de Cipolletti, viernes en Casa de la Cultura de Roca, hoy, a las 21 en Casino Magic Neuquén, y mañana, a las 21 en el Centro Municipal de Cultura de Viedma. Buena ocasión para el humor y el relato de este bonaerense que viene de realizar temporada en Carlos Paz. El humor del Gato Peters es de esos que se encuentran a la vuelta de cualquier esquina, o en medio de algún camino entre pueblos rurales, pero además con sus experiencias en la ciudad, como estudiante antes, como artista hoy. Va del tiempo de los abuelos a las costumbres contemporáneas, con el decir sencillo de los chacareros de llanura, de los habitantes de la pampa gringa, que su capacidad de observación ha enriquecido. A lo largo de su extensa actividad Gato ha realizado presentaciones en todo el país y en Uruguay, más de trescientos programas televisivos y radiales, grabó diecisiete discos, el primero en el 96, un video, y publicó dos libros, “El primo del campo” y “Parece mentira”, este último (2010) con prólogo de Luis Landriscina, que presentó en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Nacido en Carhué el 11 de marzo del 55, al finalizar el secundario se trasladó a La Plata para estudiar veterinaria, y dar sus primeros pasos artísticos. En 1975 se produjo su debut profesional en fiestas universitarias como las de la Agrupación Neuquina. En el 85 debutó en Canal 13, en el programa de Juan Alberto Badía, y pasó luego por “La Noche del Domingo”. Pisó los escenarios de los festivales de Cosquín, Baradero, Villa María, la Fiesta Nacional de la Manzana en Roca, entre tantos más. Vive hoy en Las Flores, donde charló con “Río Negro” “Pese a que soy docente de toda la vida, no soy alguien que ha teorizado, que ha conceptualizado el sentido del humor. Yo la hago casi instintivamente, me lo llevo por delante como oficio. Lo hacía como pasatiempo en mi época de universitario, después –a través de Fernando Bravo- se me dio la oportunidad de realizarlo más a nivel nacional y más profesionalmente, entre comillas. Y ahora, en la madurez de la vida, digo, me doy cuenta que también soy un comunicador, que recorto usos y costumbres y encuentro espacios para compartirlos con la gente. En la imaginación, en la sonrisa… No sé si esto es una función social, pero como dueño, comillas de nuevo, del espectáculo, si el tipo que viene y comparte un rato conmigo, lo pasa bien o se encuentra en algunos de los relatos o en alguna de las historias, está bueno y es tarea cumplida. Pero, no mucho más allá que eso.” –Decía usted comunicador y yo agrego social, porque esto lo ha hecho y lo hace para muchísima cantidad de personas a lo largo de muchos años. –Más allá de la risa, porque he leído todos los lugares comunes acerca de ella –desde que el hombre es el único animal que ríe, lo que relaciona la risa con la inteligencia, hasta que pone en movimiento más músculos del cuerpo humano– que no sé si darlos por verdaderos… Me parece bueno el sentido del humor, en realidad, porque es magnífico encarar la vida desde ese lugar o encontrarle a casi todas las cosas alguna faceta ocurrente, ingeniosa, ayuda a andar abriendo caminos de comunicación con la gente, a formar equipos de laburo, a comunicarse finalmente. Me resulta un código piola el hacerlo desde el espacio del humor. Más allá de lo mecánico que pueda ser la risa. Gato se recibió de veterinario y se especializó en Educación Agraria. Es uno de los pocos en el país versado sobre el tema, está en foros y ha desarrollado otra carrera. Ha sido funcionario, profesor y director de escuela y director provincial de Educación Agraria en provincia de Buenos Aires. Ahora se está jubilando de la tarea docente en la que ha cumplido veinticinco años y ya tiene 57. Fue además convocado para realizar varios cortos publicitarios y un cedé exclusivo para el Programa Impulso Ganadero del Ministerio bonaerense de Asuntos Agrarios. “Yo hago humor de usos y costumbres. Soy como los viejitos mentirosos y deformadores de historias que en los fogones de estancia, con mucha imaginación, exageraban. De esto hizo mucho Luis (Landriscina) cuando Juceca (Julio César) Castro le escribía el Don Verídico, o Wimpi (Arthur García Núñez –1906-1956-) cuando narraba los cuentos del Viejo Varela. Esos viejecitos macaneadores que se las ingeniaban para amenizar las charlas y hacer más llevaderas las soledades de la pampa de aquellos años, han sido rescatados, por ejemplo, por Luis, un referente para todos nosotros porque haciendo humor de costumbres fue el primero en pararse frente a un micrófono y sin ningún recurso, tenía a la gente en el aire y agarrada del alma, una hora y media… Cuando muchos decían que eso era muy difícil de conseguir. Después nos vinimos a enterar (sonríe Peters) que eso es stand-up, humor de parado que le dicen en Estados Unidos. Si se lo volviera a analizar, Luis debería ser el padre de todos los standaperos de hoy”, dice él. (Eduardo Rouillet)
El jueves estuvo en el Centro Cultural de Cipolletti, viernes en Casa de la Cultura de Roca, hoy, a las 21 en Casino Magic Neuquén, y mañana, a las 21 en el Centro Municipal de Cultura de Viedma. Buena ocasión para el humor y el relato de este bonaerense que viene de realizar temporada en Carlos Paz. El humor del Gato Peters es de esos que se encuentran a la vuelta de cualquier esquina, o en medio de algún camino entre pueblos rurales, pero además con sus experiencias en la ciudad, como estudiante antes, como artista hoy. Va del tiempo de los abuelos a las costumbres contemporáneas, con el decir sencillo de los chacareros de llanura, de los habitantes de la pampa gringa, que su capacidad de observación ha enriquecido. A lo largo de su extensa actividad Gato ha realizado presentaciones en todo el país y en Uruguay, más de trescientos programas televisivos y radiales, grabó diecisiete discos, el primero en el 96, un video, y publicó dos libros, “El primo del campo” y “Parece mentira”, este último (2010) con prólogo de Luis Landriscina, que presentó en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Nacido en Carhué el 11 de marzo del 55, al finalizar el secundario se trasladó a La Plata para estudiar veterinaria, y dar sus primeros pasos artísticos. En 1975 se produjo su debut profesional en fiestas universitarias como las de la Agrupación Neuquina. En el 85 debutó en Canal 13, en el programa de Juan Alberto Badía, y pasó luego por “La Noche del Domingo”. Pisó los escenarios de los festivales de Cosquín, Baradero, Villa María, la Fiesta Nacional de la Manzana en Roca, entre tantos más. Vive hoy en Las Flores, donde charló con “Río Negro” “Pese a que soy docente de toda la vida, no soy alguien que ha teorizado, que ha conceptualizado el sentido del humor. Yo la hago casi instintivamente, me lo llevo por delante como oficio. Lo hacía como pasatiempo en mi época de universitario, después –a través de Fernando Bravo- se me dio la oportunidad de realizarlo más a nivel nacional y más profesionalmente, entre comillas. Y ahora, en la madurez de la vida, digo, me doy cuenta que también soy un comunicador, que recorto usos y costumbres y encuentro espacios para compartirlos con la gente. En la imaginación, en la sonrisa… No sé si esto es una función social, pero como dueño, comillas de nuevo, del espectáculo, si el tipo que viene y comparte un rato conmigo, lo pasa bien o se encuentra en algunos de los relatos o en alguna de las historias, está bueno y es tarea cumplida. Pero, no mucho más allá que eso.” –Decía usted comunicador y yo agrego social, porque esto lo ha hecho y lo hace para muchísima cantidad de personas a lo largo de muchos años. –Más allá de la risa, porque he leído todos los lugares comunes acerca de ella –desde que el hombre es el único animal que ríe, lo que relaciona la risa con la inteligencia, hasta que pone en movimiento más músculos del cuerpo humano– que no sé si darlos por verdaderos… Me parece bueno el sentido del humor, en realidad, porque es magnífico encarar la vida desde ese lugar o encontrarle a casi todas las cosas alguna faceta ocurrente, ingeniosa, ayuda a andar abriendo caminos de comunicación con la gente, a formar equipos de laburo, a comunicarse finalmente. Me resulta un código piola el hacerlo desde el espacio del humor. Más allá de lo mecánico que pueda ser la risa. Gato se recibió de veterinario y se especializó en Educación Agraria. Es uno de los pocos en el país versado sobre el tema, está en foros y ha desarrollado otra carrera. Ha sido funcionario, profesor y director de escuela y director provincial de Educación Agraria en provincia de Buenos Aires. Ahora se está jubilando de la tarea docente en la que ha cumplido veinticinco años y ya tiene 57. Fue además convocado para realizar varios cortos publicitarios y un cedé exclusivo para el Programa Impulso Ganadero del Ministerio bonaerense de Asuntos Agrarios. “Yo hago humor de usos y costumbres. Soy como los viejitos mentirosos y deformadores de historias que en los fogones de estancia, con mucha imaginación, exageraban. De esto hizo mucho Luis (Landriscina) cuando Juceca (Julio César) Castro le escribía el Don Verídico, o Wimpi (Arthur García Núñez –1906-1956-) cuando narraba los cuentos del Viejo Varela. Esos viejecitos macaneadores que se las ingeniaban para amenizar las charlas y hacer más llevaderas las soledades de la pampa de aquellos años, han sido rescatados, por ejemplo, por Luis, un referente para todos nosotros porque haciendo humor de costumbres fue el primero en pararse frente a un micrófono y sin ningún recurso, tenía a la gente en el aire y agarrada del alma, una hora y media… Cuando muchos decían que eso era muy difícil de conseguir. Después nos vinimos a enterar (sonríe Peters) que eso es stand-up, humor de parado que le dicen en Estados Unidos. Si se lo volviera a analizar, Luis debería ser el padre de todos los standaperos de hoy”, dice él. (Eduardo Rouillet)
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