La trama social de los policiales

Redacción

Por Redacción

“Cadáveres en el armario. El policial palimpséstico en la literatura argentina contemporánea” es un ensayo de Osvaldo Di Paolo, que indaga el auge de la novela policial y del cine negro a partir de casos reales ocurridos desde la década del 90, donde las políticas neoliberales incrementaron la criminalidad. “Quería escribir sobre el policial, sobre la novela negra, pero algo original”, dispara el autor. Entonces, “me dije que si hubo crimen, tiene que haber nota periodística, un texto preexistente: así empecé a investigar en la hemeroteca argentina y encontré desde 1994 muchas historias. Y nació el libro”, publicado por editorial Teseo. –¿Cuál es el fundamento del policial palimpséstico? –Tomé el término de Gérard Genette, él habla sobre el palimpsesto, refiriéndose a textos medievales, en los que el autor escribía sobre otra escritura y quedaban las huellas de ese texto anterior. En esos años de crisis en la Argentina la literatura policial se nutre de notas periodísticas que son transformadas en novelas, cuentos o películas. –¿Por qué a partir de 1994? –Me enfoqué en ese año porque hay un auge tremendo del policial basado en hechos reales: editorial Planeta, por ejemplo, publica más de una decena de novelas que devienen de la realidad. Osvaldo Di Paolo nació en Rosario, Argentina, y cursó sus estudios doctorales en la Universidad de Kentucky. Actualmente es profesor de literatura en la universidad de Austin en Texas (Estados Unidos). Su especialidad es la literatura latinoamericana del siglo XIX y XX. Algunos de sus ensayos son “La estética del crimen y del humor en ‘La decente’ de Miguel Mihura”; “El periodismo y el cuento: un estudio del policial argentino basado en hechos reales y en el relato ‘Dos primas’ de Enrique Sdrech y en un poema de la “Oda a Walt Whitman”. “El tema me llevó a investigar la época del presidente Carlos Menem cuando se congelan los salarios de los empleados estatales, el ingreso de los jubilados, se dan subsidios a las empresas foráneas, hay un corte de personal, se duplica el índice de desocupación, etcétera. En ese contexto, profundiza Di Paolo, “hay una proliferación del policial, que si bien se lee como entretenimiento, hay una segunda lectura que permite ver el comportamiento ciudadano, cómo es la trama social en aquellos años. Además, es una denuncia cruda, una forma de reflexionar sobre los malestares existentes”. –¿Creés que la literatura policial pone en juego la moral de una sociedad? –No sé si usaría esa palabra, porque no hay un maniqueísmo en estas obras, al contrario, no es una cuestión de bien o mal, no se juzga al personaje como en el policial clásico. En este tipo de obras se buscan las razones por las cuales una persona puede llegar a cometer un crimen; después, el lector lo interpretará a su forma, condenando o no, pero creo que la lectura nos lleva a ir más allá, y a buscar por qué pasan estas cosas. –De alguna manera, esto ya lo hizo Poe en su cuento “El misterio de Marie Rogêt”, basado en la tragedia real de Mary Cecilia Rogers sucedida en Nueva York… –Claro, ese cuento es de 1842, y en nuestro caso tenemos a Luis V. Varela, jurista y eslabón perdido de la literatura argentina, autor de “La huella del crimen”, de 1877; no hay tanta distancia con Poe. Nuestra literatura policial es la más antigua de América Latina y del mundo hispano. –¿Hay una función social en este tipo de obras? –La función que lleva la ficción es, en este caso, el planteamiento de por qué ocurren las cosas; porque la noticia periodística fragmenta mucho la situación y no nos deja experimentar qué puede haber pasado en la vida de una persona para llegar al crimen. Entonces, desde la voz del asesino o de otro, se hace una reconstrucción de la vida de una persona que nos hace pensar cuáles son las fallas, no solamente del asesino o de la víctima, sino de la sociedad. En el libro hay una crítica a la demonización juvenil, las patotas o pandillas, también a la violencia domestica, como “Mujeres asesinas”, donde hay muchas teorías sobre violencia familiar. –¿Qué autores te interesan? –Me interesa Guillermo Orsi, “Ciudad santa” es muy buena, hay un sentimiento de desesperanza total; “77”, de Saccomanno, está muy bien escrita, es interesante porque muestra la perspectiva de un profesor homosexual en la dictadura; también “Cadáver de ciudad”, del mexicano Juan Hernández Luna… es bien raro el clima de esa novela. “Pero, en realidad, uno puede extraer la crítica social más allá de la calidad de la obra, eso es lo interesante”, concluye Di Paolo. (Télam)

Osvaldo Di Paolo indaga el auge de la novela policial desde los 90.


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