La crisis económica hace que Hollande no tenga descanso
Alemania adelanta que no es posible “renegociar el pacto fiscal”.
AP
PARÍS.- Contactos inmediatos con los dirigentes europeos, cumbres, preparación del gobierno y de las legislativas, estrecho margen de maniobra dada la crisis: tras su elección a la presidencia de Francia el domingo, François Hollande no gozará de período de gracia.
Elegido con 51,62% de los votos frente al presidente conservador Nicolas Sarkozy (48,38%), según los resultados definitivos anunciados ayer por el ministerio del Interior, Hollande había previsto esa realidad.
“El tiempo me estará contado”, “no tengo plazo de gracia, es decir que todas las decisiones que tome tendrán que ser justas y coherentes”, dijo en vísperas de la elección.
Ayer, fue uno de sus allegados, el diputado socialista Michel Sapin, quien estimó que Hollande “no tendrá estado de gracia” a raíz de la situación “difícil desde el punto de vista económico”.
Hollande, que asumirá la presidencia el 15 de mayo, emprenderá rápidamente contactos con los mandatarios europeos para promover su propuesta de modificar el tratado fiscal europeo a fin de agregarle un capítulo de apoyo al crecimiento.
El primero de ellos, justo después de asumir el cargo, será en Berlín con la canciller alemana Angela Merkel, cuyo gobierno reiteró ayer su compromiso con la doctrina de la austeridad. Aunque algunos analistas afirman que la canciller está ahora debilitada por la derrota de los gobiernos salientes en Francia y Grecia.
De momento, Hollande ya tuvo contacto telefónico con varios jefes de gobierno europeos, entre ellos el español Mariano Rajoy, que prometió “entender(se) con él. El presidente norteamericano, Barack Obama, lo invitó a a mantener una reunión bilateral antes del G8 previsto el 18 y 19 de Mayo en Estados Unidos.
“Hoy hay que trabajar, aunque no ha habido transmisión del poder”, declaró el propio Hollande al llegar a su cuartel general de campaña en París.
“Constitución de un equipo”, “preparación de viajes internacionales”: “es una semana sumamente cargada”, indicó su director de campaña, Pierre Moscovici.
“Europa nos mira. En el momento en que el resultado fue proclamado, estoy seguro de que en no pocos países europeos se sintió un alivio, una esperanza, la idea de que por fin la austeridad no puede ser una fatalidad”, declaró Hollande el domingo en Tulle (centro) tras ser elegido.
No obstante, dada la crisis que sigue afectando a Europa, su margen de maniobra será estrecho cuando tenga que conciliar sus promesas sociales, que implican nuevos gastos, y su compromiso de sanear las finanzas francesas con el objetivo de llegar al equilibrio presupuestario en 2017.
En su equipo se desea la aplicación a nivel europeo “muy rápidamente” de “herramientas de estímulo del crecimiento mediante las inversiones y el empleo” para alcanzar los objetivos presupuestarios.
En el mercado de obligaciones, los inversores parecían acoger ayer positivamente las promesas de reactivación de Hollande, ya que los intereses sobre el bono francés a diez años bajaban.
Por su lado, la Bolsa de París cerró la sesión con una ganancia de 1,65%, tras abrir en rojo, siguiendo la tendencia alcista en el continente.
Merkel afirmó ayer que recibiría a Hollande “con los brazos abiertos. “Trabajaremos bien juntos y de manera intensiva”, agregó, subrayando que la “cooperación franco-alemana es esencial para Europa”.
Paralelamente, el portavoz del gobierno alemán, Steffen Seibert, afirmó a la prensa que “no es posible renegociar el pacto fiscal”, firmado por “25 de los 27 Estados miembros de la Unión Europea”.
Eso sí, matizó que lo que el gobierno alemán no quiere es “crecimiento a base de déficit, sino crecimiento mediante reformas estructurales”, como la del mercado laboral. (AFP)
Apenas salió de su casa, el mandatario electo enfrentó a decenas de periodistas.
AP
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