Cuba: de pronto, anuncios privados
El estatismo propio del sistema colectivista ha sumergido claramente –desde hace medio siglo– al pueblo cubano en la pobreza. Tanto es así que, en un país con una fuerza laboral de algo más de 4,8 millones de personas –de las cuales todavía hoy el 78% son empleados públicos–, el salario mensual promedio está en el orden de los 12 dólares. Nada, entonces. Por primera vez en la historia de la Cuba comunista, la nueva edición de la guía telefónica de la empresa estatal de comunicaciones Etecsa (800.000 ejemplares) ha incluido unos 500 avisos “comerciales” en los que trabajadores privados anuncian y promocionan sus servicios, de alguna manera reproduciendo (salvando las inmensas distancias) las clásicas “páginas amarillas” de las guías telefónicas del mundo “normal”. Allí aparecen anuncios que tienen que ver con las más diversas cosas: el alquiler de habitaciones, la publicidad de pequeños restaurantes y bares, las actividades de los fotógrafos, la posibilidad de llamar a técnicos para reparar sea equipos electrónicos, sea obsoletos aparatos electrodomésticos, en lo que es un verdadero popurrí de ofertas en procura de obtener clientes. Esto sucede en un medio en el que la publicidad privada es muy limitada. Recién en los últimos años han aparecido los clásicos carteles publicitarios, aunque muy sencillos y en muchos casos hasta modestos. También ha comenzado el reparto de “volantes” que se entregan manualmente a quienes transitan por las calles de las principales ciudades cubanas. Aproximadamente la mitad de los avisos publicitarios de la nueva guía telefónica cubana consiste en apenas un nombre, uno o dos teléfonos y una corta dirección, así como una escueta descripción de los servicios que en cada caso son ofrecidos. Participar de esta tímida variante publicitaria cuesta 10 dólares. Parece poco, pero esto es prácticamente el sueldo promedio de todo un mes de un trabajador. La otra mitad de los avisos publicados es un poco más llamativa y algo más detallada, por lo que cabe suponer que se trata de anuncios un poco más caros. La aparición de esta particular sección de la guía telefónica tiene que ver con que, ante el rotundo fracaso de su modelo económico, Cuba desde el 2009 acepta el llamado “pluriempleo”, pero también con las reformas que procuran “modernizar” el agotado modelo económico estalinista, con el objetivo concreto –establecido formalmente por el presidente Raúl Castro– de eliminar nada menos que 1,5 millones de empleos públicos simplemente porque ellos son absolutamente innecesarios. Redundantes, entonces; una carga para la sociedad toda en beneficio de unos pocos que la están ordeñando sin razón valedera. En esa todavía tímida transformación, a estar a la información difundida desde La Habana por la Agencia France Press, a fines de abril pasado había en todo Cuba apenas unos 385.700 trabajadores que actuaban “por cuenta propia”, es decir, un 8% del total de los trabajadores de la isla. Casi nada. La felicidad que deriva de la bonanza económica parece aún lejana para el sufrido pueblo de Cuba. No obstante, los cambios y las novedades, ciertamente tímidos, comienzan a aparecer. Lentamente, pero en dirección a ir demoliendo paulatinamente un “modelo” fracasado. (*) Analista del Grupo Agenda Internacional
GUSTAVO CHOPITEA (*)
El estatismo propio del sistema colectivista ha sumergido claramente –desde hace medio siglo– al pueblo cubano en la pobreza. Tanto es así que, en un país con una fuerza laboral de algo más de 4,8 millones de personas –de las cuales todavía hoy el 78% son empleados públicos–, el salario mensual promedio está en el orden de los 12 dólares. Nada, entonces. Por primera vez en la historia de la Cuba comunista, la nueva edición de la guía telefónica de la empresa estatal de comunicaciones Etecsa (800.000 ejemplares) ha incluido unos 500 avisos “comerciales” en los que trabajadores privados anuncian y promocionan sus servicios, de alguna manera reproduciendo (salvando las inmensas distancias) las clásicas “páginas amarillas” de las guías telefónicas del mundo “normal”. Allí aparecen anuncios que tienen que ver con las más diversas cosas: el alquiler de habitaciones, la publicidad de pequeños restaurantes y bares, las actividades de los fotógrafos, la posibilidad de llamar a técnicos para reparar sea equipos electrónicos, sea obsoletos aparatos electrodomésticos, en lo que es un verdadero popurrí de ofertas en procura de obtener clientes. Esto sucede en un medio en el que la publicidad privada es muy limitada. Recién en los últimos años han aparecido los clásicos carteles publicitarios, aunque muy sencillos y en muchos casos hasta modestos. También ha comenzado el reparto de “volantes” que se entregan manualmente a quienes transitan por las calles de las principales ciudades cubanas. Aproximadamente la mitad de los avisos publicitarios de la nueva guía telefónica cubana consiste en apenas un nombre, uno o dos teléfonos y una corta dirección, así como una escueta descripción de los servicios que en cada caso son ofrecidos. Participar de esta tímida variante publicitaria cuesta 10 dólares. Parece poco, pero esto es prácticamente el sueldo promedio de todo un mes de un trabajador. La otra mitad de los avisos publicados es un poco más llamativa y algo más detallada, por lo que cabe suponer que se trata de anuncios un poco más caros. La aparición de esta particular sección de la guía telefónica tiene que ver con que, ante el rotundo fracaso de su modelo económico, Cuba desde el 2009 acepta el llamado “pluriempleo”, pero también con las reformas que procuran “modernizar” el agotado modelo económico estalinista, con el objetivo concreto –establecido formalmente por el presidente Raúl Castro– de eliminar nada menos que 1,5 millones de empleos públicos simplemente porque ellos son absolutamente innecesarios. Redundantes, entonces; una carga para la sociedad toda en beneficio de unos pocos que la están ordeñando sin razón valedera. En esa todavía tímida transformación, a estar a la información difundida desde La Habana por la Agencia France Press, a fines de abril pasado había en todo Cuba apenas unos 385.700 trabajadores que actuaban “por cuenta propia”, es decir, un 8% del total de los trabajadores de la isla. Casi nada. La felicidad que deriva de la bonanza económica parece aún lejana para el sufrido pueblo de Cuba. No obstante, los cambios y las novedades, ciertamente tímidos, comienzan a aparecer. Lentamente, pero en dirección a ir demoliendo paulatinamente un “modelo” fracasado. (*) Analista del Grupo Agenda Internacional
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